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“De repente escuché mi voz y me gustó lo que escuché”: Puedes cantar, la iniciativa gratuita del Teatro del Lago de Frutillar que busca que todos se transformen en coristas

Periodista reportando noticias

El programa gratuito “Puedes Cantar” del Teatro del Lago invita a personas de todas las edades a formar parte de un coro y desarrollar su voz, con clases que culminan en una presentación ante el público. Algunos de sus participantes destacan la magia que se vive cuando logran cantar todos juntos en la presentación final. The Clinic habló con algunos de sus participantes y con la maestra Annie Murath, quien dice: "Creo que eso es lo que hacen los coros, transforman a las personas".

2 de Mayo de 2026

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“Imagínense un coro de 500 personas, donde el más pequeño tiene siete años y el más grande 83. Esto es Puedes Cantar. Un programa que desarrollamos hace 12 años en Fundación Teatro del Lago. Nos juntamos en una sala, vocalizamos, preparamos el instrumento voz para luego experimentar cómo la escucha y el compartir juntos la actividad coral“. Así describe Rita Rossi, directora de Educación Fundación Teatro del Lago, la iniciativa que busca que personas de todas las edades descubran su voz. Y no solo eso, sino que se presenten en un escenario ante miles de personas.

Como lo dice su nombre, Teatro del Lago se ubica por sobre el Lago Llanquihue en la comuna de Frutillar en la región de Los Lagos. El recinto abrió en 2010 y tiene una acústica muy destacada en Sudamérica. Su sala principal, llamada Espacio Tronador, tiene capacidad para más de mil personas y combina diseño contemporáneo con materiales típicos del sur de Chile.

En medio de su mágica vista y entorno, cientos de personas han pasado por sus salas convirtiéndose en estrellas. Todo gracias al programa ‘Puedes Cantar’ en donde, previa inscripción, las personas pueden educar su voz gracias a una serie de clases, para luego presentarse ante cientos de personas en una presentación final.

Se trata de un programa gratuito que busca que las personas no solo descubran su voz, sino que la eduquen y saquen lo mejor de ella. “Creemos en que todas las personas, sin importar su edad o experiencia previa, pueden desarrollar sus talentos artísticos, fortalecer sus habilidades socioemocionales y participar activamente en la vida cultural y comunitaria”, destacan desde la institución.

Todos pueden experimentar el escenario, todos pueden experimentar el arte, y todo, claro, pueden cantar.

Descubriendo la voz en el Teatro del Lago

En la web del teatro detallan que “desde 2014, junto al apoyo de Fundación Ibañez Atkinson, buscamos estimular y promover la iniciación coral en el sur de Chile, abriendo esta experiencia a cientos de participantes con el objetivo de formar el gran coro de ‘Puedes Cantar’”. La edad no es un problema para este programa de coros, dado que todos pueden participar si tienen las ganas y logran un cupo de inscripción.

Hay dos secciones, Coro de niños y niñas hasta los 12 años y un Coro juvenil adulto desde los 13 a los 99 años. En la primera modalidad, se trata de una clase semanal de 90 minutos de casi dos horas. Por otro lado, los adultos tienen una clase semanal los días sábado de 10:00 a 12:30 horas o algunos viernes de 16:30 a 19:00. Entre los requisitos está el tener un mínimo de 75% de asistencia junto con mostrar motivación, entusiasmo y responsabilidad. Las clases comienzan en marzo y se extienden hasta el 20 de diciembre. Todo el curso se cierra con un concierto final el 19 de diciembre en el Espacio Tronador.

“No podía creer que estaba en un escenario tan grande”

Ángelo Hernández (34) explicó a The Clinic que llegó al programa Puedes Cantar porque trabaja en el teatro en el 2016 y al año siguiente decidió formar parte de la iniciativa. “En ese entonces la directora que estaba sabía que cantaba y me invitaron a participar. Una vez en un ensayo me hicieron una audición y desde ese año, el 2017, empecé a participar del coro del Puedes Cantar”.

“Nunca había cantado en otro idioma. Canté El Mesías de Händel, cantamos con un coro de Alemania que en ese tiempo estaba en el teatro”, recuerda con entusiasmo. “Nos llegó la información que venía un coro invitado también que era de Alemania, con el director Robert Gostel y en esos años fue la primera experiencia. Quedé fascinado”.

Hernández revela que “hay veces que en algunas instancias, de ensayo o de presentación en el escenario, se me paran los pelos o la emoción es tanta que se me llega a apretar un poco la garganta”. También dice que “cuando te bajas del escenario o sales del ensayo la gente nos felicita, nos pide que por favor para la siguiente presentación sea más extenso el evento. Nos dicen que siempre quedan con ese gustito a más, por lo que nos da a entender que lo que se hace es algo que la comunidad necesita y llegue a más lugares de la región y del país”.

“Cantar me llena y me motiva a seguir. Me siento muy privilegiado”, recalca. “Siempre me gustó la música, desde niño. Me crié escuchando coros, cuartetos de Iglesia Evangélica, entonces siempre me llamó la atención justamente la parte vocal coral y llegar a hacerlo acá, en un lugar donde trabajo, y que ande escuchando durante el día a día, escuchando coro, ando escuchando música, ensayos, es genial”, agregó.

Entrenar la voz

La destacada cantante Annie Murath es la encargada de la dirección musical de la iniciativa. En conversación con The Clinic destacó que “lo interesante es que el teatro se convierte en una sede que permite juntar las distintas profesiones en un solo lugar. Esto nace también con la idea de crear un espectáculo en diciembre y vamos a partir este espectáculo con el sostén de verano en Latinoamérica, pero ligado también al solsticio de invierno, donde viene el famoso rito de la Navidad. El rito de agradecer, el rito de los regalos. A partir de eso vamos creando un repertorio que nos lleve a hablar sobre esto“.

“Yo vengo de familia de músicos y creo que los coros, cuando la gente canta en comunidad y junta el pulsar del corazón. Entonces llegan acuerdos y llegan a conversaciones y creo que eso es lo que yo creo que estaba tratando el teatro también, más todavía con un teatro con tanta trayectoria, con tanta vida y que creo que debe mantenerse en tiempos tan difíciles como los que estamos viviendo”, comenta.

Sobre la experiencia, Murath señala que “el cantar algo en común lo lleva a tener emociones comunes, pero también el grado de afinar, entrar en finura, que también es muy importante, es poder sincronizar oídos. Creo que eso es lo que hemos estado haciendo. Pero, además, cantar en un lugar donde tienes el lago como protagonista, yo creo que eso muy poca gente lo puede tener. Cada vez que voy termino en éxtasis de entender cómo esta belleza te transforma y creo que eso es lo que hacen los coros, transforman a las personas“.

Con respecto al mayor desafío, la cantante revela que ha sido buscar un tema “para que ellos también lo quieran vivir. Por eso cuando, por ejemplo, se me ocurrió que hablemos de la Navidad y se acercó una persona a decirme que ella era de otra religión, a lo cual yo le dije ‘no te hagas ningún problema, no estoy hablando de religiones, estoy hablando de historia’. Inmediatamente hicimos un cambio que es hablar de la historia, hablar del solsticio”.

“Creo que eso para mí ha sido lo más difícil. Buscar un tema, un tema que nos lleve a algo bonito, a construir historias bonitas”, recalca.

Entrenando a coristas.

Cantando en familia

Claudio Yolin (72) vive en Frutillar y también decidió participar de la iniciativa. Fue hace dos años que comenzó con las clases, pese a pensar que cantaba pésimo. “Empiezas las clases y después te das cuenta que las maestras que están ahí te empiezan a enseñar cómo respirar, cómo el cuerpo, las posturas, etcétera, etcétera, y como que tu voz empieza a mejorar. Tuvimos una experiencia súper, súper entretenida cuando fue la maestra Annie Murath a hacer una masterclass. Lo impresionante es que al cantar solo, expuesto a toda esta cantidad de gente, y de repente escuché mi voz y me gustó lo que escuché, fue muy entretenido”.

“El año pasado cantamos una ópera que se llamó Antártica. En esa ópera, en el coro, estaba mi nieta Clara, mi hija Claudia y yo. Imagínate la emoción de haber cantado así con ellas. La otra experiencia que también fue linda fue el cantar con Los Jaivas, fuimos el coro de Los Jaivas. El teatro estaba lleno, lleno. Todo ha sido tremendo. Los Jaivas se nos acercaron después a saludarnos y es gente super modesta y nos agradecieron por cantar junto a ellos. Fue fantástico, muy entretenido”, rememora.

En ese sentido, destaca que “es un proyecto para replicarlo porque ayuda mucho. Estamos interactuando con un grupo tan heterogéneo en todos los sentidos. Tengo un compañero que viene de Castro, su viaje lo empieza 10 para las 5 de la mañana y nosotros empezamos a cantar a las 10. Él ha viajado 4 horas en un bus. Después viaja 4 horas de vuelta y le encanta“.

Fuente: The Clinic

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