Así se ve la maternidad hoy, a lo menos para mí:
Un reel de un podcast de dos mamás hablando de lo difícil que es ser mamás.
Mi hija L., de dos años y medio, diciendo que no puede contarme cuál es la sorpresa del día de la madre que prepara en el jardín infantil, con una sonrisa.
L. diciendo “te divocaste” en vez de “te equivocaste”.
L. saltando en la cama, una hora después de que la intento hacer dormir.
L. llegando a nuestra cama a las 2 de la mañana.
La comunicación del jardín pidiendo una caja de zapatos para la manualidad de la próxima semana.
Acordarme que ayer boté dos cajas de zapatos vacías.
La canción nueva de la Francisca Valenzuela sobre ser mamá que dice: “Tengo una sensación de insuficiencia”.
Mi mensaje de voz a las ocho y media de la mañana a mi chat nuclear de mamás donde dije con voz quebrada: “Me siento fallando en todo”.
L. gritando desde su cama “Mamá, te necesito”.
L. dándome “besos de nariz”, frotando la suya contra la mía.
La canción de “La casa de Gabby” en el taco del auto, por enésima vez.
L. pidiendo “Bailan sin cesar” y la de la muñeca.
L. cuando cuando se funde en los brazos de su papá.
Otro reel de otro podcast con tres mamitas hablando de lo difícil que es ser mamás.
La mamita influencer uno que hace todo perfecto.
La mamita influencer dos que se ríe de la mamita influencer uno.
L. en la plaza, preguntándole a otra niña que cómo se llama y si quiere ser su amiga hoy.
El gráfico de Parent Data que muestra que el tiempo que madres y padres pasan con sus hijos se ha disparado entre 1975 y el día de hoy.
La columna de opinión del New York Times que se titula “Padres, consideren rendir menos de lo esperado”.
La mamá de Bluey diciendo que necesita veinte minutos para ella sola.
Yo diciéndole a L.: “La mamá está cansada, ayude a la mamá”.
L. despertándose por tercera vez en una noche.
L. sin llorar, en el asiento del auto camino a urgencias, porque no logro que pare de vomitar.
L. contándole feliz a todo el mundo que fuimos “al doctor de noche, qué locas”.
L. yendo al jardín con su polera de fútbol por encima de su ropa.
L. preguntando si su papá está “jugando gol”.
El papá de L. fracasando en los peinados para ir al jardín, de manera adorable.
El libro de la niña que quiere ir vestida de princesa, antes de dormir.
El libro del unicornio al que le crece el corazón, antes de dormir.
El libro de la niña que reúne a sus peluches antes de dormir, antes de dormir.
El libro de los Paw Patrol, varias veces, antes de dormir.
La mamá de la reunión de apoderados que dijo que es muy no pantallas.
L. viendo “La casa de Gabby”, el conejo Simón, Peppa Pig.
El ensayo del New York Times que se llama: “Ya dejen ver televisión a sus niños, está todo bien”.
Buscar reels que recomiendan series animadas de baja estimulación para niños.
L. corriendo por el pasillo para llegar a tocar el timbre de mi mamá.
L. haciendo castillos de arena con mi mamá.
Preocuparme del regalo del día de la madre de mi mamá.
L. comiendo helado, concentrada.
L. orgullosa de que se bajó los pantalones solita.
L. durmiendo abrazada a sus dos conejos de trapo.
Comprar stickers de “La casa de Gabby” por Mercado Libre para dar de premios cuando avisa que quiere ir al baño.
La publicidad de Falabella que dice que la mejor etapa de ser madre son todas.
El poema ilustrado de Loryn Brantz que dice: “Apenas te despiertas piensas: ‘Mamá’. Apenas yo me despierto pienso: ‘Bebé’”.
Despertar, leche, vestir, la mochila, la colación saludable, la pelea por peinarse, por favor lavemos los dientes que no los lavamos hace tres días, cada mañana.
Comprar online un paquete de calzones de “Paw Patrol” talla 3, mientras estoy en la oficina.
Buscar su carita en las fotos que mandan al chat del jardín infantil, mientras estoy en la oficina.
Esperar que su cuidadora de las tardes me mande fotos de lo que están jugando, mientras estoy en la oficina.
L. corriendo a darme un abrazo, junto con nuestra perrita, cuando vuelvo del trabajo.
L. imitando a la perrita, revolcándose en el pasto.
No, la perrita no quiere jugar al doctor.
Los chistes de Chiqui Aguayo.
Los reel de “Así se visten las mamás cool hoy”.
L. andando en scooter a la plaza.
Tener que acarrear el scooter de vuelta de la plaza en un brazo y a la L. en el otro, porque no se quiere volver.
Ser identificada sin nombre, como “la mamá de la L”.
Ser “la mamá de la L”.
Ser mamá.
L.
La vida misma.
Fuente: The Clinic