Sendos leones en tricolor, los mismos que figuran en la portada del disco debut de Gondwana, figuraban proyectados en las pantallas a cada lado del escenario. Un guiño a la historia del grupo ícono del reggae latinoamericano, en una noche de reencuentro con Quique Neira, su cantante más emblemático.
Una historia que generó un genuino interés en agotar las entradas para el concierto. Una hora antes de arrancar, la gente ya ocupaba buena parte de las tribunas y comenzaba a repletar la cancha del Estadio Bicentenario Municipal de La Florida. Bastaba un golpe de vista para notar que se trataba de una audiencia transversal: adultos que vivieron los 90 y jóvenes que de seguro nunca vieron a Gondwana junto a Neira.
El respetable se sorprendió al ver en el escenario a un hombre de chaqueta de mezclilla y sombrero. Era Doctor Dread, productor histórico del grupo y referente del reggae. En un español algo apretado saludó al público e introdujo el concierto. “Hola Santiago, si estamos listos para esta noche dame un Iriee”, dijo. La respuesta sonó rotunda. Poco después comenzaban a sonar los acordes de la acompasada Jah Children, uno de los cortes del memorable álbum debut -incluso con armónica, que en el disco original grabó Joe Vasconcellos-. Momento que marcó la entrada de Quique Neira al escenario. “Buenas noches’, saludó. Una elección atípica, con una canción midtempo y mood relajado, pero que marca un punto al hablarle a la fanaticada más acérrima. Siguen de inmediato con Reggae is Coming, que enciende al público. “Bienvenidos”, dice Neira.
El repertorio del concierto se concentró en los tres primeros discos del grupo con Neira en la voz, antes de su salida para volverse un exitoso solista. Ahí están el disco Gondwana (1997), Alabanza (2000) y Made in Jamaica (2002), el álbum que el grupo registró en la tierra del reggae. También se incluyeron temas algo más recónditos de aquellos primeros discos, como Pidigüeño, Nubes en el firmamento, entre otras.
Este show es también una celebración de la cultura reggae. No solo por la apertura a cargo de Third World, una de las bandas más célebres del género, sino también por la presencia de profesionales de larga data; en la mesa de sonido está Errol Brown, un ingeniero experimentado cuyo oído ha estado a disposición de leyendas como Steel Pulse y Bob Marley. También Jim “Lion” Fox, quien mezcló los tres primeros discos del grupo y se ocupó de grabar el show.
En escena Gondwana suena con su habitual fiato y precisión. Si hay una característica del sonido de la banda es el uso extensivo de los bronces. Esta noche el ensamble que tiene al histórico Gato Ramos en el saxofón y Pancho Contreras en trompeta, suma el refuerzo de un trombón, lo que le suma mayor espesor tonal. Por lo demás, es el diseño instrumental que el grupo llevó en momentos clave de su historia como sus presentaciones en el Festival de Viña. En las voces de apoyo también se vio a Baltazar Neira e Italia Talulah Neira, hijo y hermana del cantante, respectivamente.
Los celulares se levantaron en alto cuando el grupo comenzó a tocar el hit Verde, amarillo y rojo. Al estallar el estribillo, el confeti tricolor explotó desde el escenario desatando el grito del respetable, mientras la imagen de Haile Selassie pasaba por la pantalla. En el público se veían banderas de Perú, México, Ecuador, dando cuenta del alcance latinoamericano del grupo.
Alguna vez, el padre de Quique Neira comparó la sociedad creativa de I-Locks Labbé y su hijo con la energía de Keith Richards y Mick Jagger. No se equivocaba. Neira es locuaz y conduce el show con la experiencia ganada con los años. “Aquí estamos, farmeando aura” dijo entre risas mientras soltaba unos pasitos de baile. Además su voz se mantiene en notable buena forma. Por su lado, el silencioso I-Locks es el corazón del grupo desplegando sus imaginativas líneas de bajo que se mueven entre la armonía y el ritmo. Como Richards en los Stones, su sentido del ritmo es la amalgama que compacta a las canciones.
Neira dedica palabras “a todos quienes han sido parte” de la historia del grupo, antes de arrancar una serie de temas interpretados de corrido, como Smile Souling. Mientras la tocaban, una odalisca entra en escena para bailar mientras el grupo despliega un pasaje instrumental con algunas inflexiones arabescas en los bronces y el acompañamiento vocal de Italia Talulah Neira. Y casi sin pausa arremeten con el hit Armonía de Amor pegada con Dulce Amor y seguida por Antonia. Un momento romántico aprovechado por las parejas presentes y el coreo masivo. Más cuando sonó la clásica Chainga Langa con un Neira exultante que corre a cantar al lado de I-Locks y luego se se apoya en los hombros de su hermana y su hijo. “Gracias por estar aquí mi gente, gracias”, dijo, muy emocionado. Le suman el clásico arreglo de ragamuffin en la parte de “el movimiento, recorre el cuerpo”.
Y sin esperar, los bronces atronaron para marcar la introducción de Guerra, uno de los temas de reflexión social del grupo. “Muchos se mofaron, pero el mensaje sigue vigente”, dice Neira. No tomaron respiro y siguieron con Mártires, acompañada de imágenes de Víctor Jara y Violeta Parra en las visuales. Y no tardó en sonar Ignorancia seguida de Irie, lo que permitió redondear el momento social de la noche, otro de los intereses del repertorio de Gondwana.
Un momento emotivo sucedió cuando Quique Neira, sólo con guitarra acústica -y el acompañamiento vocal de Italia Talulah y Baltazar- entonó Redemption Song, la canción humanista de Bob Marley adaptada al español. “Ayúdame a cantar esta canción/es mi canción de amor y redención/y redención”, sonó en la letra. El momento acústico siguió con temas solistas de Neira como Cosas buenas y una pasada por El Cigarrito de Víctor Jara, a días de conmemorarse un nuevo aniversario de su asesinato. Ahí atronó un grito masivo contra el presidente José Antonio Kast. El segmento se cerró la versión de Te Recuerdo Amanda (grabada para Made in Jamaica) que arrancó solo con Neira, a la que se le sumó el resto del grupo. En las pantallas un cielo estrellado sugería la eternidad.
En el bloque final pasaron temas como Alabanza, y hasta una sorpresiva pasada instrumental por Libros Sagrados enlazada con Solo es Verdadero. Los mas fanáticos se sorprendieron cuando sonó Pincoya Calipso un tema relacionado con la historia del grupo, seguida por la irresistible Felicidad (“Esta no la cantaba hace mucho tiempo”, dijo Quique), antes de cerrar con Sentimento Original, petición del público mediante (y nueva entrada del Doctor Dread). “Ha sido un placer gente” se despidió el cantante.
El reencuentro de Quique Neira junto a Gondwana remarcó el impacto que logró el grupo y mostró lo variado del repertorio desplegado en esos tres discos claves. Flota la incógnita de lo que vendrá, pero el espectáculo encontró a músicos maduros y una audiencia dispuesta a premiar la persistencia de un cancionero que se ha consolidado con la estatura de leyenda.
Fuente: La Tercera