A pocos meses de concluir el primer mandato de izquierda en la historia contemporánea de Colombia, la administración de Gustavo Petro se despide con avances en unas materias y evidentes retrocesos en otras, y con una gran promesa que quedó en ciernes: la seguridad.
Con una aprobación que oscila entre el 45% y el 50%, dependiendo del sondeo, el economista y exguerrillero logró consolidar una base de apoyo gracias a diversos avances en materia social: 2,1 millones de personas dejaron la pobreza y el salario mínimo aumentó un 23%, proyectado para 2026.
Sin embargo, este sólido capital político contrasta con amplias críticas en otras materias, como seguridad y gestión de la criminalidad. Según datos de El País, el año pasado la política bandera de la administración de Petro, la “Paz Total”, enfrentaba una desaprobación del 72%, principalmente debido al regreso del secuestro a niveles de hace dos décadas.
En cuanto a la política interna, la constante fue la inestabilidad. En el cuatrienio, el equipo ministerial tuvo una rotación total de 62 ministros, y solo meses después de la asunción se rompió la coalición que lo llevó al gobierno, tras diferencias en una fallida intentona de reforma al sistema de salud.
El candidato oficialista, Iván Cepeda. Foto: Archivo DANIEL MUNOZ
Esto llevó al presidente colombiano a reconocer recientemente -en una entrevista a Caracol Noticias- haber pecado de “ingenuidad” al intentar gobernar con una coalición plural que terminó bloqueando sus reformas estructurales.
En este escenario, las elecciones de este domingo son una suerte de plebiscito para la primera administración izquierdista de Colombia. Pero, a pesar de que el capital político del gobierno saliente se transfiera a la campaña del candidato oficialista, Iván Cepeda, podría no alcanzar para asegurar la continuidad.
Aunque el candidato de Pacto Histórico lidera la intención de voto para la primera vuelta con 44% de las preferencias según la última encuesta Invamer, Abelardo de la Espriella y Paloma Valencia -los candidatos fuertes de la derecha- podrían imponerse en un eventual balotaje contra el oficialista el próximo 21 de junio. Con esto se abre la interrogante sobre si los logros sociales de Petro serán suficientes para asegurar la permanencia de Pacto Histórico en la Casa de Nariño ante una ciudadanía que perciba alzas en la inseguridad y con una economía estancada.
“Lucha simbólica”
La administración de Gustavo Petro concluye su período con la reducción de la pobreza y la desigualdad como sus principales logros. Según datos del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), entre 2022 y 2024, cerca de un millón abandonó la condición de pobreza extrema. Con esto, la pobreza en el país sudamericano alcanzó un mínimo histórico de 31,8%.
Estos indicadores se vinculan directamente a políticas de ingresos, destacando el aumento del salario mínimo, alcanzando aproximadamente los 460 dólares mensuales para fortalecer el poder adquisitivo de los sectores populares.
Este respaldo en las bases populares, fundamentado en la percepción de una mayor equidad y la dignificación del trabajador, se ha convertido en el principal activo político para el oficialismo de cara a la contienda electoral de este domingo, donde se evaluará la permanencia de este modelo de transformación social.
Y, según la doctora en Ciencias Políticas y académica de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), Mary Luz Alzate, la justificación de esta popularidad yace en el cambio de discurso en el que se prioriza al trabajador.
El mandatario colombiano, Gustavo Petro, en su discurso ante la 80 Asamblea General de la ONU. Foto: Archivo UN PHOTO
“No creo que la popularidad de Petro se deba a grandes resultados de su gestión”, sostuvo la académica. “Sino donde logra encarnar una lucha simbólica clara -pueblo contra élites, nación contra extractivismo- y mantenerse sin dar el brazo a torcer. Esa coherencia es el núcleo de su favorabilidad inusual”, detalla.
En la misma línea, el director del Departamento de Ciencias Políticas de la Pontificia Universidad Javeriana (PUJ), Humberto Librado, argumentó que -a pesar de grandes escándalos e inestabilidad de su equipo político-, el gran atractivo de Petro estaría en la lucha contra la desigualdad, no solo con avances en políticas específicas, sino desde la narrativa presidencial.
Así, Librado sostuvo que en la administración del gobierno saliente “hay una narrativa muy fuerte a propósito de la diferenciación de clases en el país (...). Los votantes no solo interpretan el gobierno Petro en función de medidas puntuales, sino también con un proyecto de diferenciación entre unas élites nacionales tradicionales y unos grupos emergentes”.
La académica de Ciencias Políticas de la UNAL Doris Gómez reforzó esta idea. “Tiene que ver -especificó- con un acercamiento a las bases populares que integran el objetivo de buena parte de su estrategia de gobierno”.
La académica argumentó que el presidente Petro recurre a “acciones de comunicación muy orientadas a mostrarse como un líder cercano a la ciudadanía, sobre todo a los sectores más pobres”.
“Paz Total” fallida
La principal política de Petro, la estrategia de “Paz Total” en la que se pretendía acelerar y expandir las negociaciones con las organizaciones armadas del territorio -las guerrillas y los carteles-, concluyó con el aumento en la percepción de inseguridad, el incremento de las hectáreas de cultivo de coca y los secuestros.
A diferencia del pasado, donde históricamente el Estado colombiano pretendió enfrentar directamente a las organizaciones armadas, hoy la amenaza reside, según los expertos, en redes delincuenciales altamente móviles y atomizadas, como el Clan del Golfo, que a pesar de la presión militar logró expandir sus bases de 4.000 a casi 10.000 integrantes entre 2022 y 2026.
Guerrilleros de las FARC. Foto: Archivo
Este nuevo escenario impactó directamente en la percepción de inseguridad, donde el aumento en los casos de extorsión y secuestro ha generado un clima de miedo que ha dominado la agenda electoral de 2026, beneficiando a los candidatos de derecha de cara a los comicios de este domingo.
Al respecto, el investigador asociado de la Fundación Ideas para la Paz (FIP), Gerson Arias, fue crítico respecto de la estrategia de “Paz Total” de Petro. El experto indicó que la aplicación de la misma ha sido “poco reflexiva” y con “altos grados de improvisación”.
“En términos de evaluación, el resultado es fallido. Deja a un país con más de 27 mil integrantes en grupos armados ilegales (más de un 80% de los que había en 2022), con presencia en 646 municipios del país”, detalló Arias
“El resultado es crítico y será uno de los grandes retos para el siguiente gobierno”, añadió el investigador de la FIP.
Luego, Arias argumentó que el proyecto insignia del presidente colombiano tenía -antes que una ambición real de ser aplicado- fines electorales y propagandísticos para asegurar la continuidad del proyecto progresista. “En ese sentido, fue una promesa fallida que creó grandes expectativas en las regiones más afectadas por la violencia”, comentó.
“Lo más grave es que la ”Paz Total" erosionó la credibilidad de la negociación como instrumento legítimo del Estado”, aseguró Arias.
Luego argumentó que “Petro supo usar esta narrativa y su credibilidad en estos sectores y regiones del país para ganar las elecciones y tener un nivel de aprobación alto, a pesar las deficiencias de la ‘Paz Total’, los problemas de corrupción y los diversos problemas de incapacidad institucional para gobernar de manera eficiente”.
“En este último sentido, es un gran político, como en su momento lo fue Álvaro Uribe”, afirmó el investigador de la FIP.
Iván Cepeda junto a Gustavo Petro.
Así, en vísperas de las elecciones, el país se divide entre la continuidad de este modelo y propuestas de ruptura que apelan a soluciones efectistas o de “mano dura” inspiradas en el modelo salvadoreño de Nayib Bukele, como las del candidato de extrema derecha de Defensores de la Patria, Abelardo de la Espriella.
Continuidad en la cuerda floja
A diferencia del estilo confrontacional del actual mandatario -un sello de su personalidad es usar redes sociales para enfrentar abiertamente a sus opositores-, el senador oficialista Iván Cepeda tiene un perfil más conciliador en búsqueda de soluciones pacíficas y aspira a representar a las víctimas de la violencia.
Al respecto, el antropólogo social y ensayista colombiano Carlos Granés se refirió en una reciente entrevista con La Tercera al perfil de Cepeda y el traspaso de popularidad que Petro ha hecho con el candidato oficialista. “(Cepeda) es un personaje muy gris, muy poco carismático, que ni siquiera es capaz de hablar en público sin un papel. Él lee sus discursos. A pesar de todo esto, esa popularidad (de Petro) se la ha endosado casi por completo. Entonces es un trasvase directo. Y quizás ese haya sido el gran logro de Petro, eso sí, aglutinar y homogeneizar a la izquierda en torno a un mismo proyecto. Ya toda la izquierda está totalmente compacta en torno al Pacto Histórico, que no es lo que ocurre con la derecha, para nada. La derecha sí está muy fragmentada”, explicó.
A pesar de ello, el desembarco de Cepeda en la Casa de Nariño no está asegurado. Distintas encuestas -como Guarumo-Ecoanalítica, CNC y Atlas Intel- le dan la victoria a De la Espriella en segunda vuelta.
Esto, porque en caso de que el candidato de Defensores de la Patria se posicione como segunda mayoría en la primera vuelta de este domingo, en el balotaje recibiría la mayoría de los votos de la candidata uribista del Centro Democrático, Paloma Valencia.
Al respecto, el director del Departamento de Ciencias Políticas de la Pontificia Universidad Javeriana, Humberto Librado, señaló que “en una primera aproximación se puede decir que todos los votos de Valencia -o la mayoría al menos- irían a acompañar el proyecto De la Espriella”.
El candidato de Defensoras de la Patria, Abelardo de la Espriella. Foto: Archivo Luisa Gonzalez
Pero luego matizó esta afirmación. “No es necesariamente la situación que naturalmente vaya a darse”, señaló.
Granés, por su parte, vaticinó que “Cepeda evidentemente va a ganar la primera vuelta, va a pasar con mucha facilidad”. Pero en el balotaje difiere de Librado en la proyección. “De pasar él (De la Espriella) a segunda ronda, lo más seguro es que Cepeda gane con cierta facilidad. Si pasa Paloma Valencia, lo va a tener más difícil Cepeda, porque todo el voto de De la Espriella se va a ir a Valencia, pero no todo el voto de Valencia se va a ir a De la Espriella”.
En ese sentido, la académica de la UNAL Doris Gómez explicó sobre el candidato de extrema derecha: “Es un outsider de la política, pero además es un personaje con muy poca experiencia en la gestión de lo público. Es un candidato reaccionario, de campaña extremista y que roza la ilegalidad”.
“La derecha se debate en un escenario muy contemporáneo, entre una derecha más institucional, más tecnócrata, más centrada, y una nueva derecha de un outsider con todos los vicios de estas nuevas ofertas políticas: histrionismo, incorrección política, machismo desenfrenado, promesas de mano dura, paranoias con respecto a la delincuencia, promesas de cárceles gigantes a lo Bukele y, sobre todo, falta de experiencia, falta de equipo técnico, falta de criterio moral que brinde algún tipo de confianza al electorado", comentó Granés.
Por lo tanto, “en una segunda vuelta va a ser mucho más difícil para De la Espriella lograr que, por ejemplo, Valencia se sume a su candidatura. O, incluso, que otros sectores de la misma derecha lo apoyen, porque es un candidato de mucho riesgo”, continuó Gómez.
“Hay una gran oportunidad para el Pacto Histórico en segunda vuelta. Probablemente, la cuestión es más bien un ‘voto castigo’”, argumentó Librado. “¿Hasta qué punto la gente considera negativa la imagen de Cepeda o de De la Espriella? Las encuestas muestran que la situación está precisamente en lo competitivo que puede ser la segunda vuelta con estos dos candidatos”, concluyó el director del Departamento de Ciencias Políticas de la Pontificia Universidad Javeriana.
Fuente: La Tercera