En varias ocasiones las autoridades de la cartera sanitaria, especialmente el subsecretario de Redes Asistenciales, Julio Montt, han acusado que heredaron de la administración anterior un ministerio con ausencia de planificación en la cartera de inversiones, es decir, en la construcción o mejoras de los recintos de salud público.
Y es que el principal reclamo apuntaba a que las promesas de inversión eran difíciles de cumplir: la cartera arrastra 1.356 proyectos de inversión, de los cuales 198 están en ejecución y otros 228 en etapa de diseño. Una lista que, de completarse, habría significado 36 años del presupuesto destinado a inversiones. Una cuenta que, sencillamente, las arcas del ministerio no están en condiciones de pagar.
Así, la nueva administración decidió poner orden en la cartera de inversiones y, durante la presentación del Presupuesto 2027, delineó una hoja de ruta para avanzar en los proyectos.
De acuerdo a Ley de Presupuesto 2027, Minsal destinará $645.474 millones en inversión, de los cuales $627.404 millones se destinarán a dar continuidad a proyectos en curso y apenas $18.069 millones a iniciar nuevas iniciativas.
En ese contexto, Montt defendió la nueva distribución de los recursos y aseguró que “. Y es que, según explicó ante la Tercera Comisión Mixta, el 97% el 97% de los recursos ya tiene destino, mientras que solo el 3% quedará disponible para diseñar nuevos establecimientos asistenciales.
Así, los 130 elegidos son 58 establecimientos de atención primaria, 60 hospitales, siete centros comprometidos en el Plan Nacional de Cáncer y cinco laboratorios ambientales.
¿Y cuáles serán los nuevos proyectos? La cartera proyecta iniciar obras para 15 Cesfam -centros de salud familiar que entregan atención primaria-, 14 Cosam -centros comunitarios especializados en salud mental -y tres centros oncológicos destinados a la atención de pacientes con cáncer.
Nuevos hospitales
En el caso de la red hospitalaria, el Presupuesto 2027 contempla $440.223 millones para 60 proyectos, Y aunque buena parte de los recursos se concentrará en dar continuidad a esas iniciativas, hay algunos recintos que están más cerca de convertirse en realidad.
Es el caso de los recintos de Melipilla, Marga Marga, Quellón y Ñuble, que durante este año han avanzado en sus procesos de puesta en marcha, aunque a ritmos distintos.
Uno de los más adelantados es el Hospital San José de Melipilla, que en julio completó el traslado de sus pacientes a las nuevas instalaciones. En total, fueron 86 personas hospitalizadas las que cambiaron de recinto, dando paso a una infraestructura que aumentó su capacidad de 133 a 239 camas.
En Marga Marga, en tanto, el proceso sigue avanzando. Durante octubre, el establecimiento entró en una etapa decisiva de habilitación, con la incorporación progresiva de funcionarios, instalación de equipamiento y pruebas de funcionamiento, pasos necesarios antes de concretar el traslado de pacientes desde el Hospital de Quilpué.
Algo similar ocurre en el sur. En Quellón, el nuevo hospital ha comenzado a incorporar prestaciones, entre ellas una unidad de imagenología con tomógrafo, inaugurada en agosto. Mientras, el Hospital Regional de Ñuble, que ya cuenta con servicios de diagnóstico en funcionamiento, prepara su apertura gradual.
Durante 2027, además, se espera que otros establecimientos de salud concluyan sus obras o ya se encuentren en funcionamiento, pues están en la recta final. Entre ellos figuran
Además, de acuerdo al nuevo presupuesto tres hospitales terminarán sus obras durante 2027 y comenzarán a recibir pacientes en 2028. Se trata de los establecimientos asistenciales de Ancud, en la Región de Los Lagos; Chile Chico, en Aysén; y Curacautín, en La Araucanía. Para estos proyectos se contemplan $28.371 millones durante el próximo año.
Y los hospitales concesionados de Coquimbo y La Serena, que terminarían sus obras durante 2028. En este último caso, también se proyecta la finalización de los hospitales concesionados de Rengo y Pichilemu, en la Región de O’Higgins.
Sin embargo, la planificación no está exenta de reparos. El exjefe de gabinete del entonces subsecretario de Redes Asistenciales Alberto Dougnac, Nicolás Duhalde, advierte que este plan debe mirarse con cautela, considerando que Chile tiene un problema estructural de planificación, coordinación y cumplimiento de plazos en sus inversiones hospitalarias. Por eso recalca que la Subsecretaría de Redes Asistenciales tiene una responsabilidad fundamental de conducción y seguimiento.
“El Hospital de Ancud es un ejemplo muy claro: comenzó a construirse en 2018 y debía terminar sus obras alrededor de 2021. Posteriormente, el propio Ministerio proyectó su operación para 2025 y luego para 2027. “, ejemplifica Duhalde.
Y concluye que “sabemos que existen dificultades contractuales, obras complementarias, permisos y necesidades de equipamiento y personal. Pero justamente para resolverlas existe una institucionalidad que debe anticiparse y coordinar”.