Desde Barcelona, donde participa del evento organizado por la Coalición Internacional de Pensamiento Democrático, que reúne a distintos líderes de izquierda —entre ellos, el expresidente Boric—, el sociólogo plantea que el progresismo enfrenta un momento crítico ante el avance de la ultraderecha y anticipa una inminente crisis económica global. En ese contexto, defiende la necesidad de articular una respuesta coordinada a nivel internacional y sostiene que la falta de propuestas concretas abre espacio para que el malestar social sea capitalizado por quienes “odian la democracia”.
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Fue durante la madrugada de hoy cuando el expresidente Gabriel Boric llegó a Barcelona, España, para participar en la cumbre de alto nivel En Defensa de la Democracia y en un encuentro que reúne a distintas organizaciones, fundaciones, centros de pensamiento y referentes de izquierda a nivel global. Tomás Leighton, director ejecutivo de Rumbo Colectivo —centro de pensamiento ligado al Frente Amplio—, llegó unos días antes a Barcelona, ya que dicha organización forma parte de la coordinación de la actividad.
Además, participará como moderador en algunas de las instancias que llevará a cabo la Coalición Internacional de Pensamiento Democrático, entidad que reúne a los actores de la sociedad civil en este encuentro.
Si bien es el primer evento que organiza esta internacional, lo cierto es que se constituyó formalmente el 17 de diciembre pasado en Montevideo, Uruguay, donde se firmaron sus estatutos, su naturaleza y las condiciones de adhesión a la CIPED. En esa instancia, además, se definió la misión de la organización: “La investigación, el estudio, el intercambio, la formación, la difusión y la incidencia para fomentar el debate público basado en conocimiento y contribuir al impulso, mejora y defensa de la democracia a nivel global”.
Leighton estuvo presente en esa instancia y también en los inicios de esta organización, que en un comienzo se denominó Red de Pensamiento Democrático. Esta surgió en Nueva York, en el marco del 80° aniversario de las Naciones Unidas, con el objetivo de coordinar a las izquierdas del mundo.
“Esta es la concreción de un trabajo que viene hace varios meses”, señala Leighton en esta entrevista con The Clinic desde Barcelona, en la antesala de la actividad que se realizará entre el 17 y el 18 de abril.
“En esto se ha traducido un trabajo sostenido de intercambio, y sobre todo por el rol del presidente Pedro Sánchez. Cuando vino a Chile, invitado por el expresidente Boric, insistió mucho en la idea de un foro social mundial, como el que existía a fines de la década de los 90”, comenta el sociólogo frenteamplista, quien se encontrará en España con figuras del progresismo internacional y nacional.
—Esta es la continuación de lo que en algún momento fue la Red de Pensamiento Democrático…
—Han participado think tanks de todos los continentes y una larga lista de organizaciones sociales en eventos preparatorios de esto. Lo que va a ocurrir en Barcelona es una cumbre de líderes, pero esta vez se han sumado muchísimas organizaciones sociales y también organizaciones políticas que van más allá de nuestra coalición, pero con las cuales nosotros estamos colaborando.
En eso se ha traducido un trabajo sostenido de intercambio, y sobre todo por el rol del presidente Pedro Sánchez. Cuando vino a Chile, invitado por el presidente Boric, él nos insistió mucho en la idea de un foro social mundial, como el que existía a fines de la década de los 90.
Han pasado muchos años desde ese entonces. Yo diría que ahora el lema sería más bien otro: “otro mundo es urgente”, porque en realidad son los enemigos frontales de la democracia en el mundo los que han ido controlando muchos Estados.
—¿Por qué es relevante esta organización de izquierdas mundiales?
—Es relevante porque es un atrevimiento por demostrar cosas muy concretas, como lo que ha demostrado Pedro Sánchez en España. Como, por ejemplo, que el odio a los migrantes se traduce en fracasos económicos y que su regularización justa y ordenada es el motor económico. Sánchez ha demostrado que la pasividad (ante las derechas extremas) de otras socialdemocracias en Europa es un error.
Es muy necesario y urgente porque, al contrario, la pasividad y la timidez en mostrar nuestras ideas como progresistas lo único que traen es que el hastío y el malestar social que hay en muchos lugares del planeta los capturen quienes odian la democracia, quienes odian la diferencia de opinión, quienes creen que hay que imponer un modelo de familia.
Entonces, es un llamado al coraje.
—¿Pero qué van a hacer en términos prácticos?
—En particular, el día viernes 17 y el sábado 18, junto con los centros de pensamiento que antes mencionaba, estamos organizando una serie de foros abiertos que serán transmitidos además por internet, en que se abordan los grandes problemas del mundo contemporáneo.
Vamos a partir el viernes con un panel sobre soberanía económica en la geopolítica actual, que va a tener exponentes muy importantes tanto desde el mundo académico, y también vamos a abordar ese mismo día temas de desigualdad.
—¿Por qué?
—Porque hoy día tenemos oligarquías que están consiguiendo que los pobres paguen la mayoría de los impuestos de sus países, con la promesa de que el chorreo va a beneficiar a la clase media, pero que en realidad no sucede, exactamente como ocurrió en Hungría.
Entonces, el sábado vamos a seguir con paneles de otros temas que son importantes: el uso malicioso de las tecnologías y las políticas que pueden tomar los Estados para evitar el mal uso de los datos privados en las plataformas. Ahí va a estar, por ejemplo, Camila Vallejo.
Después, en la tarde del sábado 18, va a haber una instancia para que los principales líderes del progresismo en el mundo puedan dar sus discursos. Va a haber un discurso de Lula, va a haber un discurso de Pedro Sánchez y de otros mandatarios durante la jornada.
Y finalmente, el día domingo 19 vamos a tener una reunión con centros de estudio de todos los continentes. Eso va a ser un momento de poner lo que se pensó, lo que se reflexionó, en un plan concreto para avanzar nuestros programas de transformación de la sociedad y demostrar que la democracia es la mejor forma de gobierno y que quienes se oponen a eso tienen muy poco que ofrecer a la hora de gobernar.
—Hace un año dijo que esta organización de centros de pensamiento era una respuesta a la CIPAC, organización internacional de derechas radicales, y acusó que era una fábrica de exportación de distopías. ¿No cree que pueden hacerle la misma crítica a la organización en la que hoy participan, en caso de que exporten modelos de políticas públicas?
—Por supuesto que no de distopía, sino de resoluciones concretas. Y, en ese sentido, me parece que es muy importante señalar que la izquierda tiene el deber de estar a la altura, de ofrecer un programa para la gran crisis financiera que viene en el mundo.
No es casualidad que nos estemos adelantando a la situación económica que viene en el mundo, donde hay un nivel de concentración de capital sin precedentes en empresas tecnológicas, y cualquier movimiento o sacudida puede implicar una crisis financiera de gran escala.
—¿Y cómo la izquierda o el progresismo pueden ser una alternativa?
—Uno de los problemas de la ultraderecha es que dicen que se erige contra una supuesta izquierda muy poderosa, casi como una conspiración, tal como en el siglo pasado el fascismo reaccionó contra el proletariado organizado.
Ahora no hay un proletariado organizado, y eso es porque la izquierda en el mundo aún no logra ligar sus políticas con un proyecto de soberanía económica. Entonces, ese proyecto tiene que estar listo y coordinado como respuesta a la gran crisis financiera que viene, para defender a los trabajadores y a las trabajadoras de aquellos gobiernos que les quieren imponer que ellos tienen que pagar esa crisis con el esfuerzo de su trabajo.
Ese es el desafío, y por eso el trabajo en políticas públicas a nivel internacional es urgente.
—De todas formas hay un desafío de reencantar a un electorado que, más allá de lo que planteen, parece que no elige a los líderes progresistas…
—El electorado que ha votado por la ultraderecha se va desencantando no bien gobierna la ultraderecha. Y ahí no es suficiente para la izquierda ofrecer una vuelta atrás y decir que en el pasado estábamos mejor, defendamos el status quo.
Todas esas recetas no resuelven el problema de fondo, que es el malestar social de las enormes mayorías de la población del mundo por la concentración extrema de la riqueza en cada vez menos personas.
En ese sentido, creo que el elemento económico es central y es algo que explica las derrotas de la ultraderecha, como la derrota de Víctor Orbán, pero también podría explicar o alentar el triunfo de la izquierda.
Quiero decir que Orbán perdió las elecciones por razones económicas, a diferencia de lo que se está diciendo sobre el factor europeísta como el único factor. Básicamente, le prometió a los húngaros que, cargando impuestos a los más pobres para eximir a los ricos, les iba a terminar chorreando. Pero, cuatro años después, llevó a Hungría a una inflación del 25%, generando un problema monetario.
Lo veremos acá en Chile si el Presidente Kast siguiera los pasos de su mentor y las recetas de la ultraderecha. Eso sería un desastre para la economía. O sea, funciona en campaña, pero no funciona para gobernar.
—¿Entonces cuál es el desafío en América Latina?
—Es que los sectores democráticos y progresistas vuelvan a ofrecer un programa de integración económica regional que nos salve de la crisis.
—¿Qué tan relevante es que figuras de la política nacional como Camila Vallejo, Isabel Allende, Constanza Martínez y Paulina Vodanovic asistan a este evento, además del expresidente Boric?
—Lo primero es que, en realidad, no es muy distinto a lo que las izquierdas en otras partes del mundo están haciendo. La presidenta de México viaja muy poco y está acudiendo a este encuentro acompañada de ministras importantes. Lo mismo el presidente Petro y otros líderes mundiales. Esto, en realidad, es una cuestión global, no tiene que ver con Chile.
En segundo lugar, yo diría que esto es solo una línea de continuidad con un compromiso internacionalista y solidario de los sectores progresistas chilenos. Es parte de nuestra tradición y nuestra historia un involucramiento internacional muy fuerte del Partido Socialista, del Partido Comunista y ahora también de los nuevos partidos que han surgido en el siglo vigente.
Entonces, mirando desde el punto de vista histórico, me parece bastante natural que se actualice aquello y que haya un contingente importante de personas que tienen mucha representación en Chile.
—¿Esta es una instancia para posicionar la candidatura de Michelle Bachelet a la ONU, considerando que estarán los jefes de Estado de los países que patrocinan dicha carrera?
—Este no es un encuentro de Estados, sin perjuicio de lo cual me parece que la candidatura de la expresidenta Bachelet está tomando cada vez más fuerza en el concierto mundial. Me parece que no es menor que las dos principales economías de la región, Brasil y México, no solo hayan suscrito su candidatura, sino que además la hayan defendido con mucha convicción frente a las turbulencias de la política doméstica en Chile. Esa es una prueba muy importante.
Fuente: The Clinic