Según el análisis realizado por el centro de estudios Horizontal, el problema no solo es que se están "inflando" las notas para mejorar el ranking, sino que después cerca de la mitad de quienes tienen promedios sobre 6,0 no alcanza en la PAES el puntaje equivalente a esas calificaciones. "Si a todos les va bien dejamos de identificar a quienes van más atrás y el instrumento pierde su utilidad", dice la investigadora Fernanda Castillo.
Compartir
En 2012 la forma de postular a la universidad cambió, y ya no solo se necesitó el NEM para ingresar a la educación superior, sino que también se comenzó a solicitar el ranking de notas de la educación secundaria.
Desde entonces, según un análisis que hizo el centro de estudios Horizontal, los estudiantes con promedio de notas sobre 6,0 se duplicaron, aunque no necesariamente por un mayor aprendizaje.
Y es que según plantea el centro de estudios, ello responde a que el sistema comenzó a premiar más las notas, por lo que se generaron incentivos en los colegios para elevar las calificaciones de los estudiantes.
Al observar los datos abiertos del Demre (considerando solo los filtros de estudiantes de humanista científico diurno y enseñanza media humanista científico en niños y jóvenes) y comparar las notas de 2013 con las que hubo en 2025, se puede observar que el porcentaje de escolares que tenía un promedio igual o superior a 6,0 aumentó de un 25% a 49,6%. Fenómeno que se vio acrecentado por la pandemia.
Sin embargo, plantea el estudio, al enfrentarse a una prueba como la PAES, el 47% de los estudiantes con NEM mayor a 6,0 no superó los 715 puntos en Lenguaje y Matemáticas (que es el puntaje equivalente a la nota).
Fernanda Castillo, investigadora especialista en educación de Horizontal, comenta que “la inflación de notas es preocupante dado que las notas no están reflejando aprendizajes reales. Si a todos les va bien dejamos de identificar a quienes van más atrás y el instrumento pierde su utilidad, con consecuencias negativas una vez dentro de la educación superior, al no contar con los aprendizajes necesarios para las carreras que cursan”.
“Hoy el ranking funciona como un bono sobre el NEM, lo que significa que inflar las notas infla también el ranking”
De esa forma, la conclusión es que como respuesta a la exigencia del ranking los colegios están mejorando la nota de sus estudiantes. Entre otras razones, por el rendimiento, la competencia universitaria, métodos de evaluación, incentivos docentes y percepciones sociales.
En esa línea, el desafío que persiste es que se mejoren efectivamente los aprendizajes.
Y es que Horizontal plantea que las notas infladas generan una ilusión. “Les dicen a los estudiantes que tienen los conocimientos necesarios cuando la prueba estandarizada indica que, en la mayoría de los casos, no los tienen”, concluyen.
Así, agregan que “es importante que este fenómeno se corrija por el bien de los estudiantes, del sistema escolar y del universitario; además de que la evaluación sea coherente en sus distintos componentes, tanto notas y evaluaciones estandarizadas”.
En esa línea, Castillo menciona que “hoy el ranking funciona como un bono sobre el NEM, lo que significa que inflar las notas infla también el ranking. A partir de la admisión 2028 eso cambia (tras la aprobación del Comité Técnico de Acceso del Subsistema Universitario en 2025). El puntaje pasará a responder exclusivamente a la posición relativa del estudiante dentro de su colegio, sin considerar ningún otro factor. Dos estudiantes de distintos establecimientos que estén en la misma posición relativa obtendrán el mismo puntaje aunque tengan notas distintas”.
Fuente: The Clinic