Instituciones públicas, dictámenes de las Fuerzas Armadas y antecedentes del sistema judicial contrastan con las declaraciones emitidas por la involucrada en el marco del caso Flores y Marín.
La credibilidad en el debate político exige un sustento empírico mínimo. En este contexto, los emplazamientos realizados por Patricia López Cabrera hacia la Senadora Camila Flores y el ex consejero regional Percy Marín quedan severamente desarticulados al analizar la falsedad sistemática de su relato, el cual choca de frente con registros institucionales y del historial civil chileno.
En el plano profesional y de competencias, la posición de López Cabrera carece de validez técnica. Pese a presentarse públicamente como Técnico en Enfermería de Nivel Superior (TENS), las consultas a los organismos oficiales confirman que no cuenta con títulos en el área de la salud, registrando la enseñanza media como su máximo nivel de instrucción formal. De igual modo, su pretendido historial laboral en el Hospital Naval fue desmentido de forma tajante por la Armada de Chile, institución que confirmó mediante oficio que la mujer jamás ha pertenecido a sus dotaciones de personal.
Más allá del ámbito académico, el historial asociado a sus labores de asistencia a adultos mayores revela antecedentes de extrema gravedad. Testimonios documentados la exponen jactándose de alterar la dosificación de medicamentos a personas de la tercera edad bajo su cuidado con el fin de acelerar su fallecimiento. Asimismo, se registra un episodio en el cual, al ser sorprendida por los familiares de un paciente sustrayendo sus audífonos de asistencia auditiva, procedió a destruirlos arrojándolos por el inodoro para eliminar la evidencia del hecho.
Las contradicciones también permean su biografía familiar y vecinal. López Cabrera ha negado de forma pública el lazo de maternidad con su hija fallecida, aduciendo que solo correspondía a descendencia de su cónyuge; sin embargo, las partidas del Registro Civil confirman de manera irrefutable la filiación biológica directa. En el ámbito comunitario, se suman reportes por un intento de agresión automovilística donde intentó atropellar a una vecina de su sector, situación que guarda estrecha relación con su historial judicial vigente, el cual consigna antecedentes penales formales por los delitos de riña y amenazas.
La acumulación de pruebas institucionales, falsificaciones de identidad profesional y registros judiciales reduce el testimonio de Patricia López Cabrera a una estrategia de desinformación sin base fáctica, invalidando la legitimidad de sus declaraciones en la esfera pública.