Corbo, De Gregorio, Marcel y Costa recuerdan el legado del economista apodado "el oráculo" por el interés que los mercados otorgaban a sus declaraciones. Recalcan que bajo su liderazgo hubo un gran ciclo de crecimiento y baja inflación en Estados Unidos.
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Hoy, a los 100 años falleció el expresidente de la Reserva Federal de EE.UU. (FED) Alan Greenspan, quien fuera conocido por ser uno de los banqueros centrales más poderosos con una de las estadías más largas en este cargo. El economista nació en Nueva York en marzo de 1926, y en 1987 fue nombrado como titular de la FED por el expresidente Ronald Reagan, puesto que mantuvo -hasta 2006 con un quinto mandato- con distintos huéspedes de la Casa Blanca: George H.W. Bush, Bill Clinton y George W. Bush.
Con 18 años como banquero central acuñó distintos apodos como el “Maestro” o “el oráculo” debido a la expectación que causaban en el mercado sus declaraciones. Durante su gestión hubo una larga etapa de crecimiento, con desempleo e inflación bajos; debió sortear varias crisis como el Lunes Negro en 1987 – cuando el mercado bursátil sufrió un descenso récord de 22,6% en un solo día-; e impulsó medidas para sostener la liquidez y estabilizar el sistema financiero.
Escribió varios libros sobre macroeconomía e historia financiera, entre los que figuran el más autobiográfico, La era de las turbulencias: Aventuras en un nuevo mundo (2007), y Capitalismo en América: una historia sobre la historia económica de su país, entre otros.
Al dejar la FED, el mundo enfrentó la crisis subprime, de la cual algunos lo responsabilizaron por la alta liquidez impulsada a través de sus políticas, empañando lo que fue su gestión.
En Chile, tres expresidentes del Banco Central (BC) y la actual titular, Rosanna Costa, recuerdan su legado.
La presidenta del instituto emisor, comenta que si bien no lo conoció personalmente “Alan Greenspan fue una de las figuras más influyentes de la banca central moderna. Su estilo de conducción se caracterizó por la flexibilidad, apoyado en la credibilidad, el criterio técnico y la capacidad de reaccionar frente a episodios de tensión financiera”.
Respecto de su trascendencia explica: “Tras el término de su periodo en la Reserva Federal, tuvo lugar la crisis financiera global, que dejó en evidencia las limitaciones de la autorregulación de los mercados. En ese contexto, su legado puede leerse en dos planos: por un lado, la relevancia de la credibilidad de los bancos centrales y, por otro, la necesidad de anticipar y vigilar los riesgos financieros”.
Por otro lado, el economista Vittorio Corbo quien fuera titular del instituto emisor entre el 1 de mayo de 2003 al 6 de diciembre de 2007, indica: “Alan Greenspan fue un gran presidente de la Fed. Su profundo conocimiento de la economía real le permitió anticipar aumentos en la productividad que lo llevaron a guiar a la FED hacia un gran ciclo de crecimiento con la inflación controlada”.
Corbo lo conoció personalmente porque coincidían en las reuniones del BIS y del FMI-Banco Mundial; también lo visitó en la FED donde una de sus principales asesoras, Karen Johnson, fue contemporánea en el MIT. Recuerda que “en las reuniones anuales del FMI, sus presentaciones eran muy estructuradas. Y yo pensaba que estaba leyendo un texto escrito, pero para mi sorpresa él no tenía ninguna nota al frente”.
Asimismo, José de Gregorio, expresidente del BC entre el 7 de diciembre de 2007 al 7 de diciembre de 2011, señala que: “Greenspan fue reconocido por dirigir la FED durante el exitoso período de casi 20 años, de 1987 a 2006. Un período caracterizado por baja inflación, estabilidad y un sólido crecimiento, conocido como la gran moderación. Sin embargo, la estabilidad puede atribuirse más bien a Paul Volcker, el verdadero maestro de los banqueros centrales, por su agresiva política monetaria para reducir la inflación de los años 80, que le dio a la FED gran credibilidad”.
El hoy decano de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile explica que un tema controvertido fue la incapacidad de Greenspan de advertir desequilibrios financieros que luego condujeron a las crisis subprime; “así como sus actuaciones en la caída de la bolsa de 1997 y en la burbuja punto com, conocida como el “Greenspan put”, que indicaban que la Fed actuaría agresivamente ante cualquier problema financiero, lo que debilitó la debida prudencia del sector. En retrospectiva, él mismo reconoció algunos de estos problemas. Con todo, entendió adecuadamente el papel de la productividad en la inflación, lo que permitió conciliar el crecimiento con la estabilidad de precios. Greenspan fue también un precursor de la comunicación y la transparencia de los bancos centrales”.
Por último, Mario Marcel, titular del Banco Central entre el 11 de diciembre de 2016 y 27 de enero de 2022, comenta: “Greenspan encarna plenamente al banquero central antes de la irrupción del marco de metas de inflación. Con una gran autoridad propia, basada en su percepción del sentimiento de los mercados y con los mercados atentos a cada señal suya. Sobre esa base supo recuperar la estabilidad para la economía norteamericana, mitigar crisis y abrir espacio al crecimiento”.
El también exministro de Hacienda, recalca su legado: “El término de su período estuvo en buena manera marcado por las limitaciones de su forma de hacer política, sorprendido por los desequilibrios generados en el sector financiero, lo que se transformaría en la crisis subprime. Este final, sin embargo, no llega a opacar su talento para comprender y conducir la economía más grande y compleja del mundo”.
Fuente: The Clinic