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“Desde el primer momento, quedó claro que era la persona indicada”: la historia de “Desiertos”, el álbum que marcó el ingreso de Beto Cuevas a La Ley y su reedición a 25 años

Periodista reportando noticias

A 25 años de su lanzamiento, el segundo disco de La Ley regresa en vinilo doble con material remasterizado y un evento especial en el GAM, mientras sus exintegrantes revisitan su origen, el impacto truncado de su estreno y el proceso que hoy los vuelve a reunir en torno al legado de Andrés Bobe.

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“Es un álbum que definió la forma de trabajo de La Ley”. Así recuerdan exintegrantes de la banda el proceso detrás de “Desiertos”, el disco que comenzó a pavimentar su camino como referente del pop latinoamericano. Lanzado en 1990, fue además el primero con Beto Cuevas en la voz.

Hoy, 25 años después, el trabajo tiene un segundo aire con la reedición y el lanzamiento en vinilo doble: un objeto coleccionable, considerando que los cassettes originales —de los que existen pocas copias— se venden hasta en 150 mil pesos en páginas especializadas.

Además, el lanzamiento del vinilo se realizará en el GAM el próximo 26 de abril. Será una jornada de música en vivo, proyecciones audiovisuales y un conversatorio, todo impulsado por la producción de Germán Bobe, quien está detrás de este y otros proyectos, incluida la reedición.

Los exintegrantes de La ley, Rodrigo “Coti” Abotiz, uno de los músicos fundadores, y Luciano Rojas, bajista del álbum, son parte de este proyecto. “Es un proceso técnico, claro, pero esa misma técnica te trae recuerdos, anécdotas, te transporta a ese momento y a esos años”, dice Abotiz.

“Son tantas las historias que es difícil resumirlas en una o dos. Prefiero pensarlo como una atmósfera, como el recuerdo que tengo al volver a sumergirme en esa música: una etapa de mucha energía, de juventud, de empuje y de ganas de hacer cosas. Sabíamos que teníamos algo entre manos y que podíamos desarrollarlo, y trabajábamos muchísimo, casi todos los días”, recuerda sobre el momento en que crearon “Desiertos”.

El álbum marcó la llegada de Beto Cuevas a la banda. Pero mientras el grupo afinaba su identidad musical, la voz —un elemento fundamental— quedaba en segundo plano. Fue recién al entrar al estudio cuando se hizo evidente la necesidad de un cantante que estuviera a la altura del proyecto: alguien capaz de interpretar y sostener en escena lo que estaban construyendo.

La grabación se detuvo y comenzó la búsqueda, cuenta.Tras probar con varios nombres, la llegada de Beto Cuevas marcó un punto de inflexión. “Desde el primer momento, quedó claro que era la persona indicada: no solo por su presencia e imagen, sino también por el carácter de su voz, que evocaba a referentes como Talk Talk y encajaba perfectamente con la identidad sonora que la banda venía desarrollando”, cuenta Luciano Rojas.

Un debut complejo

Sobre el impacto que tuvo el lanzamiento del cassette, los integrantes recuerdan que no fue el esperado. En plena preproducción, la banda tenía la convicción de que estaba dando forma a algo especial. Había un aire de expectativa, la sensación de que estaban un paso más adelante dentro del panorama del pop rock chileno de la época.

Pero ese impulso inicial se vio frenado abruptamente. Al momento de su lanzamiento, el álbum apareció con una tirada mínima de apenas quinientas copias. A eso se sumó un quiebre entre los productores del sello Fusión, conflicto que terminó por afectar directamente la proyección del disco. Carlos Fonseca, quien había financiado el proyecto, se distanció tras la disputa y decidió abandonar el proceso.

Sin respaldo ni continuidad, el álbum con la nueva formación de La Ley quedó prácticamente detenido en su circulación. Lo que pudo haber sido un punto de despegue más amplio se transformó en un recorrido breve y limitado. Sin embargo, con el paso de los años, esa misma escasez y ese destino interrumpido terminaron por darle un nuevo valor: el de una obra de culto, rescatada y apreciada por seguidores que reconocen en ella el germen de lo que vendría después.

“Alcanzamos a tocar algunas veces en lugares pequeños y ahí pudimos ver el impacto que teníamos con el público, pero a nivel más masivo no se notó tanto, porque todo se vio muy truncado. Ahora, en cambio, este proceso tiene mucha más difusión y permite mostrar mejor lo que hicimos en esa época. Ojalá hubiera sido así en ese momento, pero eran otros tiempos y éramos una banda que recién estaba empezando”, agrega Rodrigo “Coti” Abotiz.

El futuro de La Ley

Con el reencuentro por la reedición de “Desiertos” se abre la interrogante sobre un posible regreso más amplio de La Ley incluyendo a Beto Cuevas. “Es, más bien, un momento puntual, cuyo futuro aún es incierto”, señalan los exintegrantes.

“Lo que sí aparece con claridad es el valor del proceso que ha liderado Germán Bobe: un trabajo de rescate y curatoría del legado de su hermano Andrés Bobe, que ha terminado por generar algo inesperado”, dicen. A partir de ese objetivo inicial, los antiguos integrantes han vuelto a acercarse, después de años de distancia, retomando conversaciones y colaboraciones que parecían improbables.,

“El reencuentro se da, por ahora, en el marco de esta presentación, donde de una u otra forma vuelven a coincidir todos los involucrados”, adelanta Luciano Rojas. “Sin embargo, eso no implica necesariamente un regreso como banda ni la idea de retomar discos o repertorios completos en vivo. Es, más bien, un momento puntual, cuyo futuro aún es incierto”, aseguran.

“Ese reencuentro, más que cualquier plan concreto, se instala como un logro en sí mismo: un gesto simbólico y profundamente emotivo. Lo que venga después, coinciden, no responde a presiones ni a expectativas externas, sino a la posibilidad de que las cosas ocurran de manera natural. Si se da, se dará”, cierran los exintegrantes.

Fuente: The Clinic

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