La inesperada muerte del actor David Carradine conmocionó a Hollywood en junio de 2009. El reconocido actor de Kung Fu fue hallado sin vida al interior de su habitación de un hotel en Bangkok, Tailandia, país en el que se encontraba filmando una película.
Las primeras versiones apuntaron a un posible suicidio, mientras que otras versiones acusaban un homicidio. Pero las autoridades determinaron que el actor murió accidentalmente por asfixia autoerótica.
Hasta el final, Carradine fue un hombre que lo llevó todo hasta el límite. Temerario, sin miedo, marcado por los excesos y una familia de actores, con una infancia con traumas e ideas suicidas a los cinco años.
Su carrera estuvo marcada por sus papeles en la exitosa serie Kung Fu, donde interpretó a un monje shaolin. Intentó distanciarse del personaje, pero con el tiempo desistió. Vivió el renacer de su carrera al interpretar al mítico villano de Kill Bill, la cinta de culto de Quentin Tarantino.
Su trayectoria y su historia va mucho más allá que un juego erótico que se le salió de las manos.
Nacido el 8 de diciembre de 1936 en California, John Arthur Carradine creció en el seno de una familia de actores. Con el tiempo se cambió el nombre a David para distinguirse de su padre, John Carradine, recordado actor de western que trabajó junto a John Ford. Su madre, Abigail Ardanelle McCool, también era actriz. Con el tiempo, sus hermanos -y medios hermanos- Bruce, Keith y Robert también se dedicaron a la actuación.
La relación de sus padres era intermitente y tóxica, hasta que decidieron divorciarse cuando el actor tenía siete años. Años después, Carradine confesó que se crió con dos familias disfuncionales y alcohólicas -algo que él también heredó-, e incluso llegó a pensar en suicidarse a los cinco años, consignó Vanity Fair.
Tras el divorcio, David se fue a vivir con su padre en Nueva York, pero en aquella época se crió prácticamente solo. Por aquel entonces, el actor pasó por reformatorios y un correccional de menores.
Regresó a California, conoció las drogas, se sumó a las comunidad hippie y se entregó a los psicodélicos, la marihuana y el amor libre. Hizo el servicio militar. Consumió peyote en el desierto. Pero no soñaba en dedicarse a la actuación.
Según detalló la revista, el actor se empezó a ganar la vida pintando murales en bares y sirvió en el ejército. En la década de los cincuenta, ingresó a la universidad estatal de San Francisco para estudiar música, se convirtió en un beatnik, y fue ahí que se acercó al mundo de la actuación.
Luego decidió mudarse nuevamente a Nueva York, lo que cambió su vida profesional. Llegó a Broadway para participar en la obra de teatro The Deputy en 1964, después sumó un nuevo papel en la obra Royal Hunt of The Sun. Llegó a la televisión y más tarde al cine.
Su carrera en la pantalla grande despegó al protagonizar la segunda película del director Martin Scorsese, Boxcar Bertha (1972).
Ese mismo año llegó el que sería el papel más importante de su carrera: el monje Kwai Chang Caine, en la exitosa serie Kung Fu. El actor interpretó a un monje shaolin -mitad americano y mitad chino- que viaja por el viejo oeste para encontrar a su medio hermano.
La serie se emitió entre 1972 y 1975. Carradine saltó a la fama con su papel, se convirtió en una estrella de la televisión y en un referente de las artes marciales, aunque al comienzo no sabía nada sobre esta práctica.
“Cuando empezamos, les pedimos a varios expertos en kung-fu que nos ayudasen, pero no lo hicieron. Ellos se toman muy en serio el arte del kung-fu y pensaron que nosotros éramos solamente una chorrada comercial. Todas las peleas en la serie son falsas, coreografiadas. ¡Yo no soy un luchador, soy un bailarín!”, aseguró Carradine en aquella época.
A la tercera temporada, Carradine decidió abandonar el proyecto. Lo tacharon de loco, lo intentaron detener asegurándole que se iba a convertir en millonario. Pero el actor no tenía intenciones de volverse rico con una serie de televisión, quería enfocarse en el cine.
Al terminar la serie, intentó desligarse por completo del papel de Kwai Chang Caine. No quería verse atrapado en el personaje. Pero no lo logró. “En los proyectos posteriores a Kung Fu, hice todo lo posible por destruir la imagen que dejó de mí esa serie. Pero un tiempo más tarde, me quedó claro que eso no tenía por qué ser así. Si fue alguno bueno, ¿por qué iba a querer deshacerme de lo que significó?”, aseguró en una entrevista, consignó La Nación.
Siguió en el cine. En 1976, Carradine interpretó al cantante Woody Guthrie en la película Esta tierra es mi tierra. Es considerado como uno de los mejores papeles de su carrera. Pero no consiguió la nominación al Óscar.
Sin embargo, consiguió que lo llamara el aclamado director sueco Ingmar Bergman para protagonizar la película El huevo de la serpiente (1977) junto a Liv Ullmann.
Siguió trabajando en el cine, llegó a ser parte de más de 200 películas. Pero el personaje de Kwai Chang Caine lo marcó para siempre. A mediados de los ochenta volvió a retomar el papel para una película, mientras que en los noventa regresó a la televisión con la secuela, Kung Fu: The Legend Continues.
También dirigió algunas películas y tenía una gran pasión por la música. En una conversación con Vanity Fair, su nieta Mariah recordó que el actor “cantaba, tocaba el piano, la guitarra, pintaba, esculpía. Lo hacía todo bien. Tenía un enorme talento para todo aquello en lo que ponía las manos”.
Al igual que su padre, Carradine tuvo problemas con el alcohol. Si bien estuvo un tiempo sin beber, su nieta contó que “le gustaba mucho el vodka, porque podía beberlo durante el rodaje y la gente pensaba que era agua”.
A comienzos de los dos mil, tras volver de España luego de grabar la película Bala Perdida (2002), Carradine tenía un mensaje de Quentin Tarantino para filmar Kill Bill, la cinta en volúmenes que se estrenó en 2003 y 2004.
En la película de culto protagonizada por Uma Thurman, Carradine interpretó al villano Bill, el “encantador de serpientes”, líder del Escuadrón Asesino Víbora Letal y el hombre al que la Novia busca asesinar.
Tras este papel, la carrera de David Carradine se reactivó y su fama se multiplicó. Pero alcanzar gran popularidad, el actor no lograba encajar por complejo en Hollywood. Con su imagen de actor rebelde, tenía su carácter y no dudaba al momento de enfrentar a algún director o productor. Tampoco titubeaba cuando tenía que abandonar un estudio de televisión en medio de una entrevista, como lo hizo en The Merv Griffin Show.
Se divorció cuatro veces, se casó cinco veces. Su última esposa fue Annie Bierman, quien tenía cuatro hijos. Según relataron sus cercanos a la revista mencionada, estaba tranquilo con su pareja e incluso había dicho que sería con ella “hasta la tumba”. Y así fue.
Su trágico final
David Carradine se encontraba en Bangkok, Tailandia, la que sería su última película: Stretch. Quedaban pocos días de grabaciones para que el rodaje llegase a su fin cuando el actor murió en extrañas circunstancias.
El 4 de junio de 2009, David Carradine fue hallado muerto al interior de su habitación en el hotel cinco estrellas Nei Lert Park. Tenía 72 años.
Según detalla Infobae, una empleada del hotel golpeó la puerta de su habitación en reiteradas ocasiones y, al no recibir respuesta, ingresó. Allí, encontró el cuerpo del actor desnudo, colgado de la barra del ropero con un cordón de nailon alrededor del cuello y de sus genitales.
Las autoridades tailandesas especularon sobre un presunto suicidio en una primera instancia. La familia del actor apuntó a un posible homicidio. Se manejó la teoría de una muerte por causas naturales. Pero la autopsia determinó que Carradine murió en un juego sexual que se le escapó de las manos: una asfixia autoerótica accidental.
El jefe del departamento de policía de Bangkok, Pol Col Sonmprasong, detalló que “no había rastros de lucha en la habitación y la puerta estaba cerrada por dentro. El cuerpo no presentaba marcas ni moretones, y por su gran tamaño hubiera sido difícil asesinarlo sin tener que moverlo”.
La cuarta esposa de Carradine, Marina Anderson, cuestionó que el actor hubiese estado solo al momento de su muerte. La mujer publicó un libro en el que reveló el interprete disfrutaba del fetichismo y el bondage, pero aclaró que no hacía esas prácticas solo.
Por otro lado, la viuda de Carradine, Annie Bierman, presentó una demanda contra la productora MS2, por incumplimiento de contrato y muerte por negligencia. La quinta esposa del actor acusaba que el día en que Carradine falleció, debía haber asistido a una cena con el director de la cinta, pero que el asistente que debía llegar la agenda y el transporte no del actor no hizo bien su trabajo.
Semanas después del entierro, la familia de David Carradine encontró entre sus pertenencias una lista con los planes a futuro del actor que nadie conocía, consignó Vanity Fair.
Entre sus cuentas pendientes estaba terminar de filmar la película Mata Hari que llevaba grabando por décadas junto a una de sus hijas; aprovechar la popularidad de Kill Bill para relanzar las películas que había dirigido y las canciones que compuso; tercero, dar a conocer sus pinturas; y finalmente, retirarse en Hawai, ya que le gustaban los lugares “donde las mujeres llevan poca ropa”.