Rodrigo Sepúlveda sorprendió con su dramático relato de cómo vivió minutos de terror junto a su hija Renata (22), durante el aluvión que afectó a la zona oriente de la capital.
Fue en su programa en Radio Romántica, que el periodista narró la historia contando que incluso llegó a temer por sus vidas.
Todo comenzó el lunes pasado, cuando “Sepu” decidió ir a buscar a Renata a la casa de una amiga, en plena tormenta. La joven, que andaba en el auto que comparte con su hermana, se fue manejando detrás de su papá.
“Yo me voy adelante, ella atrás, ella me va siguiendo y estamos a 30 segundos de llegar a nuestra casa y el aluvión se me viene enfrente”, recordó el conductor.
“Yo iba adelante, y atrás en el auto, piedras, rocas, aguas, una fuerza. Lo que atino es bajar la ventana, saco mi cuerpo del auto y le empiezo a gritar a ella: ‘Renata, date la vuelta, retrocede, sal’, porque sentía yo que teníamos 20 segundos para darnos vuelta”, continuó.
Renata no escuchó lo que decía su padre, por lo que ambos quedaron atrapados en el aluvión. “Me cubrió el auto, el barro, sentía los golpes de las piedras, los palos en el auto. Fue tan terrible porque pensaba que mi hija se me iba con el aluvión, con el auto que le iba a arrastrar”, relató.
Con la misión de salvarla, el periodista salió del vehículo y como pudo, llegó hasta el de ella. “Abro la puerta, me bajo, entra el agua, me dio lo mismo, el agua me llegaba a la cadera y me voy al auto de ella. Me meto a su auto, ella se va al auto del copiloto y nos tapa una ola“, aseguró.
“Sentía que la perdía”
Con su hija sentada a su lado, él intenta mover el vehículo hacia el costado. “Mi única misión en mi vida en ese momento era salvar a mi hija, por eso me meto al auto y empiezo a retroceder, lo saco, lo corro, nos tapa una ola”, continuó.
“Lo único que hacía la Renata era rezar. A mí lo único que me importaba era acercarme a la vereda para poder bajarla a ella. Yo agarro a la Renata, la paso encima mío, la bajo. Y en ese momento nos abrazamos con la Renata y decíamos: ‘Estamos vivos’”, contó con emoción.
“Lo único que le pedía a Dios y a mi viejo era que yo pudiera reaccionar bien para salvar a mi hija. Sentía que la perdía, que yo estaba a metros y que yo no podía hacer nada”, reconoció. “Mi instinto era lo único que me importaba a mí, salvar a mi hija, abrazar a mi hija y si nos íbamos, nos íbamos los dos”.
En la misma línea, el rostro de Meganoticias Alerta reflexionó: “La vida uno la pierde en un segundo y no se da cuenta y se preocupa de tantas huevadas, de tantas estupideces, de tantas tonteras que no sirven de nada y la vida se te puede perder en un segundo. Capaz que si yo no hubiera reaccionado no estaría contándoles esto”.
“Fue un golpe muy duro de mi vida, demasiado duro, y yo soy un gallo re fuerte, pero me tiró al piso, lloraba como un niño chico”, admitió.
“No me sentí fuerte ni valiente. Sentí miedo”
En la sección de comentarios del video de su relato, el periodista reconoció que le costó mucho compartir la historia y las imágenes, porque emocionalmente no estaba preparado para revivir ese día.
“Ese día, un aluvión nos atrapó a mi hija Renata y a mí. El agua y el barro golpearon el auto con una fuerza que jamás había sentido. No me sentí fuerte ni valiente. Sentí miedo, impotencia y la desesperación de no saber si lograríamos salir de ahí”, dijo.
“Frente a la naturaleza, uno comprende lo pequeño y frágil que es. Todo aquello que parecía importante —los problemas, los planes, lo material— desaparece. Solo piensas en las personas que amas y en poder volver juntos a casa”, aseveró.
“Esta no es la historia de un auto perdido. Es la historia de un momento que me hizo comprender que las cosas se recuperan, pero la vida y el tiempo, no”.
“Hoy puedo contarlo. Y lo hago porque quizás esta experiencia nos ayude a mirar la vida de otra manera: abrazar más, decir “te quiero”, disfrutar una conversación, una comida en familia y esa vida sencilla que muchas veces pasa frente a nosotros sin que la valoremos. No dejemos el cariño para después ni lo importante para mañana. La vida no avisa. Y un segundo puede cambiarlo todo. Mi única intención en ese momento era poder salvar y abrazar a mi hija", finalizó.