Cada 27 de octubre, los amantes de los animalitos les rinden tributo a sus peluditos que partieron al más allá, en una tradición que comenzó a varios kilómetros de nuestro país.
En México existe una cultura que llama la atención alrededor del planeta por su particular celebración y relación con la muerte y los fallecidos.
Esto tiene sus raíces en las costumbres que practicaban los pueblos originarios del territorio mexicano. En ese contexto, los perros tenían un importante rol: guiar a los muertos hacia el inframundo, conocido como Mictlán.
Por ejemplo, uno de los entierros humanos más llamativos de América fue descubierto en la cueva del Tecolote, en Hidalgo, México, y data de hace unos cinco mil años.
En el lugar se encontraron dos sepulturas junto a los restos de seis perros, los cuales, según una de las interpretaciones arqueológicas, habrían sido enterrados para acompañar a las personas sacrificadas en honor a la montaña y proteger aquel espacio considerado sagrado, consignó Revista Global.
De acuerdo con el investigador Valadez Azúa, las civilizaciones prehispánicas no entendían la vida y la muerte como una división entre el bien y el mal, sino como partes de un mismo ciclo.
Un ejemplo de esta visión es la mariposa, asociada a las distintas etapas de la existencia, donde su desaparición y la permanencia de las orugas representan el comienzo de un nuevo proceso.
Una muestra más de cómo los antiguos habitantes de lo que hoy es México relacionaban el ciclo de la vida y la muerte con el mundo animal.
Una tradición moderna
Pero, en ese contexto, por qué se recuerda a los animalitos fallecidos el 27 de octubre y no durante el Día de Muertos, que se celebra el 1 y 2 de noviembre y cuya tradición fue reconocida como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco.
Cabe destacar que el 1 de noviembre se dedica a los niños fallecidos, mientras que el día 2 se recuerda a los adultos.
Diversos medios mexicanos, entre ellos El Universal e Infobae, señalan que en 2019 la empresa mexicana de servicios funerarios Funeral Pet propuso el 27 de octubre como fecha para recordar a nuestros peluditos que partieron. Desde entonces, la conmemoración comenzó a popularizarse.
En los altares se colocan fotografías de los animales, sus juguetes, flores, velas, collares y hasta sus alimentos favoritos. En definitiva, objetos que permitan recordar a ese peludito que partió.