Un paseo familiar por las aguas del río Maipo terminó convertido en una tragedia la tarde del domingo. Trece personas, entre ellas cinco menores de edad, participaban de una actividad de rafting en el sector de San Alfonso, en la comuna de San José de Maipo, cuando la embarcación en la que descendían perdió el control y sus ocupantes terminaron en el agua. Tres mujeres murieron y otras diez personas lograron ser rescatadas, algunas con lesiones de diversa consideración.
Con el avance de las diligencias comenzaron a conocerse las identidades y los vínculos familiares de las víctimas. Dos de las fallecidas eran madre e hija: Odette Angélica Astete Riquelme, de 60 años, y Francisca Verdugo Astete, de 33. La tercera víctima corresponde a una mujer de 45 años, cuya identidad aún no se ha dado a conocer.
El parentesco entre las dos primeras víctimas también permite dimensionar el impacto de la tragedia sobre una misma familia. Según confirmó la delegada presidencial provincial de Cordillera, María Angélica Villadangos, ambas tenían una relación directa con el hombre que estaba a cargo de conducir la balsa. Según antecedentes preliminares, se trata del hijo y hermano de las víctimas fatales, respectivamente.
De acuerdo con los antecedentes conocidos hasta ahora, el grupo estaba integrado por ocho adultos y cinco niños. Aunque inicialmente se informó que se trataba de 13 integrantes de una misma familia, testimonios posteriores apuntan a que también participaban personas conocidas del círculo familiar.
Los antecedentes aportados por una familiar dan cuenta de las consecuencias que el accidente dejó entre quienes sobrevivieron. Una persona, quien se identificó como prima de una de las fallecidas, explicó que se trataba de un paseo familiar en el que también participaban niños y otros integrantes de su entorno cercano.
“Una de las que falleció es mi prima, era un paseo familiar y efectivamente iban 13 personas, 7 familiares míos”, escribió, agregando que entre los ocupantes se encontraban una tía, sus nietos y dos de sus hijas. Una de ellas correspondería a la tercera víctima, de 45 años.
También señaló que uno de los menores sufrió lesiones de gravedad, particularmente fracturas en la zona de la pelvis y las extremidades inferiores. Este antecedente, sin embargo, corresponde al testimonio familiar y no a un balance médico oficial.
La mujer relató además que la familia atravesaba un duelo reciente por el fallecimiento del padre de su prima, situación que profundizó el impacto emocional de lo ocurrido.
“Nunca pensamos que un paseo familiar terminaría así”, expresó, junto con solicitar respeto y prudencia ante las especulaciones que comenzaron a circular sobre el accidente.
Los últimos minutos del paseo
La emergencia se produjo alrededor de las 13.42 horas del domingo, cuando el grupo descendía por el río Maipo en el sector de San Alfonso. Según los antecedentes preliminares de la investigación, la balsa habría iniciado su recorrido aproximadamente 500 metros antes del lugar del accidente.
Al llegar a una zona de rápidos de categoría 3, considerada de dificultad intermedia, la embarcación habría enfrentado una depresión entre grupos de rocas. Esto habría provocado que la parte posterior se levantara y sus ocupantes fueran expulsados hacia el agua.
A diferencia de las primeras versiones que apuntaban a un volcamiento completo, la delegada Villadangos explicó que la balsa habría frenado bruscamente, provocando la caída de quienes viajaban a bordo.
Tras recibir la alerta de testigos, Bomberos, Carabineros y equipos especializados desplegaron un operativo de búsqueda y rescate..
Las primeras informaciones indican que las víctimas habrían sufrido golpes contra las rocas. Las circunstancias específicas de sus muertes deberán ser determinadas por las diligencias correspondientes.
Una balsa particular y las dudas sobre la seguridad
Uno de los principales focos de la investigación apunta a las condiciones en que se organizó el paseo. De acuerdo con el fiscal de flagrancia de la Fiscalía Metropolitana Sur, Juan Cheuquiante, l
Los antecedentes preliminares indican que habría sido facilitada por un particular, residente del sector y conocedor del río, quien acompañaba al grupo desde un kayak.
Sin embargo, todavía no se ha establecido si el familiar que conducía la balsa tenía experiencia suficiente para enfrentar las características del tramo donde ocurrió el accidente.
La cantidad de ocupantes también es materia de investigación. La delegada Villadangos cuestionó que viajaran trece personas en una misma embarcación, recordando que la ordenanza municipal contempla un máximo de seis personas por balsa para las actividades comerciales reguladas.
“”, sostuvo la autoridad. La aplicabilidad de esas exigencias a una actividad particular, así como la capacidad efectiva de la embarcación y las eventuales responsabilidades, forman parte de los antecedentes que deberán esclarecerse.