La inestabilidad atmosférica que ha marcado las últimas semanas en la zona central del país comenzaría a perder intensidad durante los próximos días. Aunque la Dirección Meteorológica de Chile (DMC) anticipa que las condiciones variables se mantendrán hasta mediados de esta semana, hacia el próximo fin de semana se produciría un cambio significativo, con mayor estabilidad, menos nubosidad y temperaturas que comenzarían a reflejar la proximidad del verano.
Sin embargo, el escenario no implica necesariamente el término de las precipitaciones. La persistencia del fenómeno de El Niño mantendrá condiciones favorables para nuevos episodios de lluvia y tormentas eléctricas durante los próximos meses, incluso en una época del año caracterizada habitualmente por el predominio del tiempo seco.
Según el pronóstico estacional de la DMC para el trimestre noviembre de 2026 a enero de 2027, el sector costero de Valparaíso y la Región Metropolitana presentan una tendencia de precipitaciones entre normales y sobre lo normal, mientras que entre O’Higgins y Ñuble se proyectan acumulados superiores a los registros habituales.
Paula Santibáñez, investigadora del Centro Agrimed de la U. de Chile, explica que el fenómeno climático ya está plenamente establecido y continúa intensificándose. La especialista agrega que, históricamente, El Niño ha favorecido condiciones más lluviosas en Chile Central, especialmente durante invierno y primavera. Por ello, todavía podrían registrarse precipitaciones durante noviembre y diciembre, aunque su frecuencia debería disminuir conforme avance la temporada.
Raúl Cordero, climatólogo de la U. de Santiago, coincide en que la transición hacia condiciones más estables será progresiva. No obstante, advierte que y en verano suelen ser peligrosas porque dispara el riesgo de aluviones y remociones de masa”.
Los últimos episodios de inestabilidad
El meteorólogo de la DMC, Elio Brufort, explicó que durante la noche del lunes las precipitaciones podrían concentrarse en el sector oriente de Santiago y San José de Maipo, donde también se contemplan tormentas eléctricas y vientos. Para el martes, los chubascos deberían restringirse principalmente a sectores precordilleranos, mientras que desde Biobío hacia el sur se esperan precipitaciones débiles.
Durante la tarde de este lunes, Senapred canceló la alerta temprana preventiva que mantenía vigente para la Región Metropolitana desde el 31 de octubre, luego de que l. En contraste, declararon alertas preventivas en Biobío, Los Ríos y Los Lagos por probables tormentas eléctricas y otros fenómenos meteorológicos.
Su directora, Alicia Cebrián, advirtió que el viento será uno de los principales protagonistas de la semana, con ventiscas cordilleranas entre Antofagasta y Maule, además de rachas que podrían alcanzar los 100 km/h en Magallanes y probables tormentas de arena en la costa de Huasco desde el miércoles.
Santibáñez advierte que el riesgo de remociones en masa continúa presente, especialmente en quebradas y laderas cuyos suelos mantienen una elevada humedad producto de las precipitaciones de octubre. “Una lluvia intensa de corta duración puede ser suficiente para provocar deslizamientos. Hay que prestar atención a la intensidad y al lugar donde se concentren las precipitaciones”, explica.
La disminución de la inestabilidad también tendrá consecuencias sobre las temperaturas. Según Cordero, los episodios de precipitación registrados durante esta primavera han contribuido a moderar el calor en la zona central, pero ese efecto comenzaría a desaparecer conforme avance la temporada. El climatólogo agrega que las temperaturas podrían superar fácilmente los 30 °C cuando se presenten configuraciones atmosféricas favorables al descenso de aire desde la cordillera hacia los valles.
Sin embargo, Santibáñez comenta que los modelos climáticos proyectan temperaturas máximas bajo lo normal en buena parte de la zona central durante el trimestre noviembre-enero, debido parcialmente a una mayor presencia de nubosidad e inestabilidad.
Esto no descarta episodios puntuales de calor intenso durante enero y febrero, pero tampoco permite anticipar un noviembre permanentemente despejado. “Es más probable que tengamos un noviembre variable, con intervalos cálidos y episodios de inestabilidad”, sostiene.
Pablo Salucci, geógrafo y académico, atribuye parte del cambio esperado al fortalecimiento del anticiclón del Pacífico, que dificulta el ingreso de sistemas de bajas presiones hacia la zona central.
Sin embargo, advierte que esta estabilidad podría interrumpirse durante las próximas semanas. También alerta sobre el aumento del peligro de incendios forestales, especialmente por la abundante vegetación que dejaron las precipitaciones anteriores y que, al secarse, puede convertirse en combustible.
Más allá de las condiciones atmosféricas, Santibáñez remarca también que el calentamiento del Pacífico podría tener consecuencias sobre los ecosistemas marinos asociados a la corriente de Humboldt.
La investigadora explica que esta corriente favorece el ascenso de aguas frías y ricas en nutrientes, fundamentales para sostener el fitoplancton y buena parte de la cadena alimentaria.
Durante eventos intensos de El Niño, el aumento de la temperatura superficial puede reducir ese aporte de nutrientes y modificar la distribución de especies como anchovetas y sardinas, que buscan condiciones más favorables. “En casos más intensos, estos cambios pueden afectar la actividad pesquera y la acuicultura”.