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Jesús de Miguel más allá del fútbol: la historia del jugador que murió tras una fuerte patada en el pecho

Jesús de Miguel más allá del fútbol: la historia del jugador que murió tras una fuerte patada en el pecho

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El fútbol español atraviesa uno de sus días más dolorosos. Jesús de Miguel Alameda, delantero del CD Tenerife, falleció este martes 3 de noviembre a los 30 años, después de no poder recuperarse de la grave emergencia médica que sufrió durante el partido frente al Andorra, disputado en el estadio Heliodoro Rodríguez López. Lo que debía ser una jornada más de competición terminó convirtiéndose en una tragedia que conmocionó a los aficionados, a sus compañeros y a todo el entorno del deporte.

El episodio ocurrió en el tiempo añadido, concretamente en el minuto 98, cuando el marcador reflejaba un empate 2-2. En una acción ofensiva, De Miguel buscó aprovechar una oportunidad de gol, pero terminó recibiendo un violento impacto en el pecho tras chocar con la rodilla del guardameta Jesús Owono.

El atacante cayó sobre el terreno de juego y permaneció inicialmente de rodillas, con la cabeza inclinada hacia el césped. Segundos después se dejó caer de espaldas y quedó inconsciente, víctima de una parada cardiorrespiratoria. La preocupación se apoderó inmediatamente del estadio.

🔵⚪️ | Golpe fortísimo de Owono sobre Jesús de Miguel que hace que salten todas las alarmas. 🇪🇸👀

🙏🏼 Pronta recuperación a Jesús y que todo quede en un susto

🏟️ Tenerife - Andorra pic.twitter.com/NXopIJ7p9H

— Laliga News (@laligaa_neews) November 2, 2026

Los equipos médicos ingresaron al campo para asistirlo y comenzaron las maniobras de reanimación cardiopulmonar. Después de estabilizarlo dentro de las posibilidades del momento, fue evacuado en una ambulancia medicalizada hasta el Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria, donde quedó ingresado en la Unidad de Cuidados Intensivos.

La gravedad del cuadro obligó a suspender el encuentro. El árbitro también mostró tarjeta roja a Owono por la acción que desencadenó el dramático episodio.

Durante las primeras horas, el CD Tenerife comunicó que el futbolista permanecía estable dentro de la gravedad. Sin embargo, la evolución terminó siendo desfavorable. Alrededor de las cinco de la madrugada se produjo un deterioro neurológico que encendió todas las alarmas y, a las 8:00 horas, la institución confirmó la noticia que nadie quería recibir: Jesús de Miguel había fallecido.

El comunicado del club reflejó el impacto de una pérdida que trascendió ampliamente lo deportivo: “Estamos rotos de dolor, con un nudo en la garganta y sin poder creer que esto sea verdad”. La entidad también expresó su acompañamiento a los familiares, amigos y aficionados, reconociendo que no existían palabras capaces de aliviar semejante sufrimiento.

De los campos modestos al fútbol profesional

La historia de Jesús de Miguel no fue la de un futbolista que encontró rápidamente el camino hacia la élite. Su trayectoria estuvo marcada por años de trabajo, sacrificios y oportunidades conquistadas lejos de los grandes escaparates.

Nacido en Madrid el 21 de septiembre de 1996, el delantero, conocido en el ambiente futbolístico como ‘Demi’, comenzó su formación en las categorías inferiores del Leganés. Posteriormente defendió los colores de diferentes equipos, entre ellos Internacional de Madrid, Fuenlabrada y Unión Adarve.

Con el Fuenlabrada vivió uno de los primeros grandes momentos de su carrera al conseguir el ascenso a Segunda División durante la temporada 2018-2019. Aquella experiencia representó un paso importante para un jugador que todavía tenía mucho camino por recorrer.

Su recorrido continuó por el Navalcarnero y Unionistas de Salamanca, donde consiguió consolidarse como una referencia ofensiva. Durante la campaña 2021-2022 firmó 12 goles, números que comenzaron a llamar la atención sobre sus condiciones como delantero.

Sin embargo, fue en el CD Castellón donde alcanzó una de las etapas más destacadas de su trayectoria. Durante tres temporadas se convirtió en una pieza importante del equipo, acumuló 25 anotaciones y participó en el ascenso a Segunda División. Su rendimiento terminó por situarlo entre los atacantes más interesantes de la categoría.

El siguiente capítulo llegó en julio de 2025. El CD Tenerife anunció oficialmente su incorporación el día 8 de ese mes, mediante una operación valorada en aproximadamente 100.000 euros. La entidad apostó por su capacidad goleadora y aseguró su continuidad con un contrato hasta junio de 2028.

Su llegada a la isla representaba una nueva oportunidad para seguir creciendo en el fútbol profesional. Tenía 28 años cuando comenzó aquella aventura y todavía mucho por demostrar.

Un regreso al Heliodoro que terminó de la manera más inesperada

La relación de Jesús de Miguel con el estadio Heliodoro Rodríguez López era anterior a su fichaje por el Tenerife. En mayo de 2018, cuando todavía defendía la camiseta del Internacional de Madrid, había visitado ese mismo escenario para disputar una eliminatoria decisiva por el ascenso a Segunda División B frente al filial tinerfeñista.

En aquella oportunidad permaneció 78 minutos sobre el terreno de juego y formó parte de una jornada importante para su equipo. Ocho años después, regresó al mismo césped, esta vez como futbolista del conjunto local y con la ilusión de consolidarse en una nueva etapa de su carrera.

El destino quiso que ese escenario quedara asociado a un desenlace completamente diferente: el lugar donde había competido por uno de sus primeros grandes objetivos profesionales terminó siendo el escenario de su último partido.

Carla y María, el proyecto de vida que acababa de comenzar

Más allá de sus goles, sus ascensos y sus diferentes camisetas, De Miguel tenía una vida personal que atravesaba uno de sus momentos más felices. En junio de 2025 había recibido una de las noticias más importantes de su vida: el nacimiento de su hija Carla, fruto de su relación con María.

La llegada de la pequeña fue anunciada públicamente por el CD Castellón el 30 de junio de ese año. El club compartió una felicitación dedicada al futbolista y a su pareja, celebrando la llegada de Carla de Miguel Fernández.

La paternidad había abierto una etapa diferente para el delantero, que combinaba sus responsabilidades profesionales con una nueva realidad familiar. Pocas semanas después de aquella celebración, inició su aventura en Tenerife, donde esperaba continuar desarrollándose como futbolista y construir nuevos recuerdos junto a sus seres queridos.

El contraste de lo sucedido hace todavía más doloroso el desenlace. María y la pequeña Carla se encontraban en las tribunas del Heliodoro Rodríguez López durante el encuentro ante el Andorra. Habían acudido a acompañar al delantero en una jornada que debía formar parte de la rutina familiar, sin imaginar que terminaría convirtiéndose en una despedida.

Sus padres, Jesús y Raquel, tuvieron que desplazarse de urgencia desde la Península hasta Tenerife para acompañar a su hijo durante las horas más difíciles, mientras permanecía ingresado en estado crítico.

La familia, golpeada por la pérdida, agradeció las innumerables muestras de afecto recibidas desde distintos puntos del fútbol español y pidió que se respete su intimidad en este momento de profundo dolor.

Jesús de Miguel tenía apenas 30 años. Había conseguido abrirse camino en el fútbol profesional después de recorrer categorías, superar dificultades y demostrar que la perseverancia también puede llevar a cumplir grandes objetivos.

No era una figura acostumbrada a ocupar portadas por cuestiones extradeportivas ni uno de esos nombres que concentraban permanentemente la atención mediática. Su reconocimiento llegó principalmente a través del trabajo, los goles y el compromiso con cada equipo que defendió.

Su historia deja una imagen especialmente difícil de asimilar: la de un futbolista que había alcanzado una etapa importante de su carrera, que acababa de convertirse en padre y que todavía tenía numerosos proyectos por cumplir.

Hoy, el recuerdo de ‘Demi’ ya no se limita a las estadísticas, los ascensos o los goles convertidos. También queda en sus compañeros, entrenadores, aficionados y, especialmente, en una familia que deberá aprender a convivir con una ausencia irreparable.

Porque antes que el delantero del Tenerife, antes que el goleador del Castellón y antes que el futbolista que luchó durante años por llegar al profesionalismo, Jesús de Miguel era un hijo, una pareja y un padre. Y es esa dimensión humana la que convierte su fallecimiento en una pérdida imposible de medir con cualquier resultado deportivo.

Fuente: Deportes La Cuarta

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