La muerte de Jesús de Miguel Alameda, el delantero del Tenerife que sufrió el fuerte impacto de Jesús Owono, el arquero del FC Andorra, en un partido de la Segunda División española, conmueve al mundo. Pocas veces, el fútbol ha ofrecido escenas tan dramáticas y son más contadas aún las que terminan en un resultado fatal. En España ya hay voces que acusan que los médicos tardaron mucho en reaccionar frente a la gravedad de la situación.
Junto con esa sensación emerge otra: la alarma. Sobre todo ante una situación hipotética, pero perfectamente posible: cómo actuaría el fútbol chileno ante una emergencia como esa y, sobre todo, si está preparado para afrontarla.
La conclusión es inquietante. Si bien existen condiciones definidas, son varios los actores que reconocen que la normativa y los protocolos se cumplen apenas parcialmente. Al filo del incumplimiento, sino derechamente en ese plano.
El artículo 17º de las Bases del Campeonato de Primera División establece una exigencia en ese sentido. “Sin perjuicio de lo que establecieran otras normas aplicables o dispusiera la Autoridad en cada caso, durante el desarrollo de los partidos el club que actúe de local deberá disponer de una ambulancia debidamente equipada y de un profesional médico de turno para la atención exclusiva de los jugadores, cuerpos técnicos y cuerpo arbitral. Asimismo, deberá disponer de -al menos- otra ambulancia, debidamente equipada, para la atención exclusiva del público asistente”, consigna la disposición, aplicable para generar las condiciones que permitan enfrentar una urgencia esta naturaleza.
La conclusión, sin embargo, es que el cumplimiento y la fiscalización son escasos y que no son pocos los clubes que eluden la disposición. De partida, la de incluir a un médico en sus respectivos staff durante los encuentros, sobre todo en condición de visitante. “Meten un paramédico o un kinesiólogo”, revelan un conocedor de la realidad del balompié nacional. La importancia del médico radica en que este último es el encargado de tomar las decisiones frente a una situación de gravedad. Es quien determina si ingresa la ambulancia, si atiende en el campo de juego o en el mismo vehículo de emergencia, o si finalmente debe ser trasladado de urgencia a un centro médico cercano.
El principal problema radica en la falta de control y fiscalización. Los árbitros, que muchas veces se encargar de fiscalizar quién está en la banca, no está en la obligación de tomar nota del personal de salud. La gerencia de Ligas apuesta por la buena fe de cada institución.
Otra de las exigencias sobre las que no hay certeza es la de que todos los clubes cuenten con, al menos, un desfibrilador por compromiso. El equipo es clave si se necesita realizar una reanimación. Cada uno de esos equipos cuesta $ 2,5 millones. En el caso de las ambulancias, el costo del arriendo fluctúa entre los $ 150 mil para una normal y los $ 380 mil para una de alta complejidad. En los partidos de alta convocatoria y en los internacionales la cantidad se eleva. Conmebol y FIFA, por ejemplo, exigen una cada diez mil espectadores.
Hay clubes que aseguran que cumplen al pie de la letra. “Nosotros como Deportes Iquique viajamos a todos partes con un médico. En el club tenemos tres médicos y se van turnando para cubrir los eventos que tenemos fuera de la región”, reluce Jorge Fistonic, vicepresidente de Deportes Iquique. “En el club tenemos desfibriladores para el complejo, para el primer equipo y para atender a los hinchas en caso de emergencia. Además, durante los partidos en los que jugamos de local tenemos a tres paramédicos circulando por las graderías por si algún hincha presenta algún malestar físico y necesita atención”, profundiza.
Una comisión a medias
Durante la pandemia de Covid-19, una instancia cobró especial notoriedad: la Comisión Médica de la ANFP. Era la encargada de definir los protocolos para la prevención de los contagios y de vigilar su cumplimiento. En la actualidad, sin embargo, sobrevive a duras penas. Básicamente, por voluntad.
“De forma oficial, no existe la Comisión Médica. Somos un grupo de tres colegas, junto a Fabián Moena y Jorge Cheyre, que colaboramos cuando nos piden. Somos una comisión que recomienda”, explica César Kalazich, quien completa el trío.
Luego, explica las obligaciones de los clubes. “La exigencia siempre la tiene el equipo local. Debe disponer de la atención médica: una ambulancia que tenga desfibrilador. Además, los médicos y los kinesiólogos de cada equipo, en teoría, deben tener capacitación en reanimación. Todos deben contar con un plan de emergencia y cursos”, detalla.
La fiscalización está a cargo de los oficiales de partido, considerando que las exigencias figuran en la reglamentación de los torneos. “En Primera División, la mayoría de los equipos lleva médico a todos los partidos”, acredita Kalazich. El cumplimiento no es cabal en las categorías promocionales.
Escaso respaldo
La Comisión, o lo que queda de ella, se esfuerza por introducir mejoras. “Obviamente, hay cosas que son recomendaciones y otras deberían ser obligatorias. Siempre hay buenas intenciones, pero no se formalizan. En el fondo, lo hemos discutido con Milad y siempre está la voluntad, pero no se termina haciendo. El por qué, no lo sabemos”, admite Kalazich.
Luego, reconoce que, a pesar de que puedan existir todas las condiciones posibles, un escenario como el que le costó la vida a Jesús Miguel de Alameda está lejos de garantizar un buen final. “Estas cosas son siempre complicadas de manejar. Incluso si están todas las condiciones y todos preparados. Pasan una vez cada ‘chorrocientas’ mil. Es difícil llevar estas cosas teóricas a la práctica en plena emergencia. En un partido de Copa Libertadores, con cuatro médicos y varias ambulancias, cumpliéndose todo los protocolos, igualmente fue imposible salvar a un jugador de Nacional (Juan Manuel Izquierdo)”, grafica.
De igual forma, Kalazich afirma que un escenario preparado aumenta las posibilidades de éxito en la compleja misión. “La tasa de sobrevida es superior al 70 por ciento si están las condiciones. Eso está estudiado. En este caso, no sé qué clase de daño hubo, pero, con todo manejado, los jugadores tienen posibilidad de sobrevivir a una situación como esta”, enfatiza..