El conductor Eduardo de la Iglesia sorprendió a sus compañeros en el matinal “Contigo en la mañana” al revelar una desconocida anécdota con Leonardo Farkas.
Todo surgió cuando el panel estaba hablando sobre cuánto costaba comer en uno de los mejores restaurantes del mundo, que se encuentra ubicado en Perú.
En ese contexto, el comunicador recordó que hace unos días, Leonardo Farkas pasó a comer a un restaurante en Temuco y dejó una millonaria propina, según revelaron en Plan Perfecto.
“El otro día Farkas fue a comer a Temuco a un restaurante, como $600 lucas la cuenta. ¿Adivinen cuánto dejó de propina? Un millón de pesos de propina. Qué ganas de ser garzón de ese momento”, mencionó De la Iglesia.
La desconocida anécdota de Eduardo de la Iglesia con Farkas
Durante la conversación, el conductor reveló que se encontró con el empresario en el cumpleaños de un amigo.
“Yo estuve en un cumpleaños con él, en la misma mesa. En el cumpleaños de otro amigo. Yo qué iba a pensar… imagínate, quedé sentado al lado de Farkas”, relató el presentador.
“Este era yo y este era Farkas (al lado). Mi señora, estaba la señora de Farkas y un montón de gente”, añadió.
No obstante, confesó que “a mí me dio un poquito de plancha, porque veía cómo todos le metían chácara”.
Por lo mismo, el comunicador reconoció que decidió no meterle conversa al empresario. “Yo dije: ‘No, lo voy a dejar comer tranquilo a este gallo. ¿Qué le voy a decir yo? ¿Qué le voy a contar de mi vida?”, relató.
Por otro lado, Eduardo de la Iglesia se sinceró y reveló los dos aspectos físicos del filántropo que más le llamaron la atención.
“Me sorprendió el pelo que tiene y lo blanco de sus dientes. En persona es una cosa… un blanco, ni tan zapatillas de Queraltó son tan blancas”, afirmó el conductor.
Al ser consultado sobre si conversó con el empresario, mencionó que solo algo breve. “‘Hola, ¿cómo estás? No sé qué. ¿Está rico? ¿Quieres más vinito?’ Eso fue todo”, recordó De la Iglesia.
En ese momento, mostraron en las pantallas del estudio una postal de Farkas. “Ahí en pantallas se ven blancos (sus dientes), pero en persona es otra cosa. Es otro nivel (...) Son muy, muy, muy blancos”, aseguró.
“Yo creo que la gente cuando lo ve en persona, también reparan en eso, porque es loco. Encandilan. Y además, él es muy rajado y muy relajado. Lo pasa bien, no está ni ahí”, sentenció Eduardo de la Iglesia.