Cristiano Ronaldo le dice adiós a la selección de Portugal. El delantero ha publicado una carta en la que anuncia que deja el combinado luso después de 23 años defendiendo a su país.
Esta situación se da solo semanas después de que se fugara de la concentración en la última fecha FIFA y recibiera una sanción por aquello.
“Para el pueblo portugués, ha llegado el día de devolver la camiseta número siete de nuestra selección nacional. Nunca la sentí exclusivamente mía. Pero durante 23 años tuve el privilegio y la responsabilidad de vestirla, defenderla y llevarla conmigo a estadios de todo el mundo. Hoy ha llegado el momento de cederla al futuro. No fue una decisión fácil, porque hay decisiones que no se toman solo con la cabeza, sino también con el corazón”, señala CR7 en un video publicado en sus redes sociales.
“Un viaje que comenzó en agosto de 2003 y que cambió mi vida para siempre ha llegado a su fin. Cuando miro hacia atrás y pienso en todo lo que viví con la selección nacional, no solo veo partidos, goles, récords o trofeos. Veo personas. Veo inmigrantes que, durante 90 minutos, sintieron Portugal un poco más cerca”, continúa.
Añade que “veo a millones de portugueses a quienes nunca he conocido personalmente, pero que han formado parte de mi vida. Porque, al fin y al cabo, el fútbol es mucho más que un juego. El fútbol se trata de personas. A lo largo de mi carrera con la selección nacional, busqué superar mis límites. Quería ganar, quería ser el mejor, quería hacer historia”.
Portugal estará sempre em mim pic.twitter.com/dnFj51rxmh
— Cristiano Ronaldo (@Cristiano) November 5, 2026
Luego, se refiere a los desafíos personales de vestir la camiseta lusa. “Siempre he sido muy exigente conmigo mismo. Siempre he querido más, siempre he creído que podíamos llegar más lejos. Y lo di todo por esta camiseta. Hubo tardes y noches perfectas, hubo victorias que jamás olvidaré. Hubo derrotas que aún me cuesta recordar. También fallé, también sufrí, también hubo momentos en los que no pude darle al pueblo portugués lo que tanto anhelaba. Pero nunca me rendí. Y, sobre todo, nunca dejé de sentirme orgulloso de representar a Portugal”.
“A lo largo de estos años he aprendido cosas muy sencillas. Los objetivos se desvanecen, los trofeos se quedan en los museos, los récords acaban rompiéndose. Pero hay algo que el tiempo jamás podrá borrar: el lugar que ocupamos en el corazón de la gente. Si alguna vez te hice feliz, si alguno de mis goles te hizo abrazar a alguien, olvidar una preocupación y sentir solo orgullo por nuestro país, entonces todo habrá valido la pena. Porque ser portugués también se trata de eso. Sufrimos juntos, nos levantamos juntos”, continúa.
Una mirada al futuro y agradecimientos
A su vez, dejó un mensaje para las generaciones futuras. “Volvamos a creer. Portugal siempre necesitará jóvenes soñadores, jugadores que nunca se rindan, nuevas generaciones que crean que es posible llegar donde nadie ha llegado antes. Porque un país que sigue creando nuevos héroes es un país que nunca deja de creer en sí mismo”.
También le dedica palabras a sus compañeros, entrenadores, directivos, médicos y su familia, haciendo hincapié también en el pueblo portugués. “A todos los portugueses dispersos por el mundo, quiero decirles una última cosa. Hay una imagen que siempre llevaré conmigo. El momento en que empieza el himno nacional. Miro a mi alrededor, veo a mis compañeros, veo las gradas, veo niños, madres, padres y abuelos. Veo portugueses que vinieron de tan lejos solo para estar allí. Y durante esos minutos, dejamos de ser diferentes. No hay clubes, ni colores, ni clases sociales, ni profesiones, ni opiniones. Solo hay una pasión: Portugal”.
“Este es el sentimiento que llevaré conmigo el resto de mi vida. Hoy termina mi trayectoria en el campo con la Selección Nacional. Me marcho con la frente en alto, orgulloso del camino recorrido y consciente de haberlo dado todo por Portugal. Pero nunca dejaré de ser uno de ustedes; seguiré sufriendo, emocionándome y celebrando cada victoria de Portugal con un ‘Sí’”, añade.
“He dedicado mi vida a ser el mejor jugador del mundo. Hoy comprendo que la mayor victoria merecía representar al mejor país del mundo. Gracias por estos 23 años. Gracias por creer en mí. Gracias por permitirme vivir un sueño que comenzó cuando era solo un niño en Madeira, persiguiendo un balón. La camiseta que llevo siempre estará conmigo, el orgullo de haberla vestido será mío para siempre. Portugal siempre estará en mí”, cerró.