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“Buscamos la estupidez artificial, no la inteligencia artificial”: Bitman y Roban celebran los 20 años de Música para después de almuerzo

“Buscamos la estupidez artificial, no la inteligencia artificial”: Bitman y Roban celebran los 20 años de Música para después de almuerzo

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Ya pasaron 20 años desde que Bitman y Roban estrenaron Música para después de almuerzo, un disco que ha envejecido como el vino y que los artistas van a celebrar este fin de semana con un concierto el sábado 7 de noviembre en la Explanada Alta del Centro Cultural Gabriela Mistral.

Este show reúne a la formación original del álbum, en la que el dúo se acompaña de Roberto “Titae” Lindl y Adolfo “Kataix” Araus. A pesar de que han coincidido en más de alguna oportunidad, han pasado harta agua bajo el puente desde la última vez que estuvieron juntos compartiendo sala de ensayo.

Un regreso del grupo a los escenarios a lo grande, ya que el evento estará acompañado de DJs, artistas invitados, un espacio gastronómico, barras y merchandising oficial. Como si fuera poco, el disco será reeditado en formato vinilo.

“Es un regreso por ponerle un nombre. Nunca ha habido una separación. Nunca ha pasado eso de decir: «Oye, Bitman y Roban se acabó». Simplemente, el grupo quedó como congelado, sin dar muchas explicaciones, y hemos hecho algunas cosillas por aquí y por allá”, comenta Bitman en conversación con el Diario Popular. “El problema es que nunca ha habido un masterplan, así que tampoco tenemos un guión que seguir”, agrega.

Pero más allá del nombre que se le da a este momento del proyecto, lo concreto es que Bitman y Roban están de vuelta en el ruedo: “Hay que aprovechar de publicar material y reeditar los trabajos anteriores para la gente que nos está descubriendo ahora o que nos conoció cuando la banda ya había tomado cierta distancia”.

El disco que los abrió al mundo

Los artistas aseguran a La Cuarta que si hay algo que distingue al dúo, es que siempre están dispuestos a trabajar con otros músicos que valoran. “Ese siempre ha sido el espíritu de Bitman y Roban: una cuestión muy colaborativa. Es como un equipo de fútbol. Cuando organizai una pichanga y uno no puede jugar, llamai a otro compadre. Al final, somos todos músicos del mismo ambiente”, comenta Roban.

Pero Música para después de almuerzo los puso en un plano distinto, y no solo por lograr que “Get on the Floor” sonara en el FIFA 07, sino porque también cambió su forma de trabajar, desprendiéndose de la concepción original de la idea.

“El disco se aleja, en cierta medida, del espíritu original del proyecto: lo que somos nosotros dos, sin instrumentos, sin tocar nada, simplemente copiando y pegando. Eso es Bitman y Roban para mí, más allá de todo lo musical que se pueda sumar y de lo bien que pueda sonar o verse”, reconoce Bitman.

Su sonoridad cruzó las fronteras, y reconocen que el éxito de esas canciones repercute hasta el día de hoy, ya que llegó a disqueras importantes en Norteamérica, “eso le dio una proyección internacional significativa. A mí me ha tocado trabajar harto en México durante los últimos años y mucha gente me conoce por Bitman y Roban. Me he sentado a conversar con ejecutivos, artistas, músicos, ingenieros y mánagers, y aparece el tema del grupo”.

¿Qué importancia tiene este disco en la historia de Bitman y Roban?

—DJ Bitman: Para mí, creo que es el disco que tuvo más impacto en la gente que no nos conocía en esa época. Fue un proyecto que venía creciendo de manera totalmente orgánica, desde cero y de una forma bastante arcaica, por decirlo de alguna manera. Aunque decir que era orgánico ya es ser generoso. No teníamos ninguna expectativa y, al llegar al tercer disco, ya estábamos trabajando con músicos de primer nivel.

Siento que fue el trabajo que más impacto generó y que trascendió nuestras expectativas iniciales. Para nosotros se trataba de seguir avanzando de manera natural en un proyecto que iba creciendo poco a poco.

El disco amplía muchísimo el alcance del grupo y, por otro, nos distancia un poco de esa esencia inicial. Imagino que es algo común en la carrera de los artistas, que a medida que crecen se van alejando de ciertas cosas y acercando a otras. Pero sí, creo que fue el disco que tuvo mayor trascendencia en la industria. Nos convirtió en un proyecto conocido más allá de nuestro circuito habitual.

Muchos cabros chicos que jugaban FIFA nos conocieron a través del juego. Después, el proyecto dejó de tener tanta actividad y pasó el tiempo. Ahora que estamos volviendo, aparecen esos mismos cabros, que hoy ya son grandes y se han convertido en súper fans. Nos dicen: «Yo jugaba FIFA y conocí a Bitman y Roban por ese tema».

Ese no era necesariamente el público que teníamos cuando estábamos tocando. Entonces, se produjo un fenómeno bien particular: llegaron nuevas audiencias a través de los videojuegos.

—Roban: Y eso coincide también con la digitalización de la música y la aparición de las plataformas de streaming, que hacen mucho más fácil descubrir y volver a escuchar canciones de otras épocas.

Mirando hacia atrás, ¿qué sensación tenían hace 20 años, mientras trabajaban en este álbum?

—Roban: La gracia de juntarnos es justamente esa: echar a andar una semillita, que consiste en nosotros dos trabajando con samples, a los que después se suman instrumentos y, a veces, voces. Pero todo eso tiene como objetivo hacer música. No hay necesariamente una intención comercial detrás. Nunca nos sentamos a decir: «Hagamos este tema para que sea un hit» o «Pongamos este otro porque va a funcionar comercialmente».

El proyecto siempre ha sido low profile. Nunca hemos sido masivos en el sentido tradicional, pero sí hemos mantenido un reconocimiento musical importante, incluso dentro de la propia industria. Creo que parte de eso tiene que ver con que nuestra música siempre ha tenido algo muy fresco, además de ese humor que está incorporado en el sonido de Bitman y Roban.

¿Sienten que Música para después de almuerzo ha envejecido bien?

—DJ Bitman: Yo creo que sí. Para mí, el disco no suena antiguo; sigue siendo fresco, sigue siendo cool y tiene todas esas cosas que hacen que uno lo pueda seguir descubriendo con el tiempo.

Creo que los discos y las canciones que no son one-hit wonders tienen esa gracia: uno puede volver a ellos después de años y encontrar cosas nuevas.

—Roban: Siento que hay un humor que nos pone en un lugar bien especial dentro del espectro musical. No escucho muchas bandas que se parezcan a nosotros. Nuestra música no se parece demasiado a nada y, al mismo tiempo, tiene un poco de todo. Creo que ese tono no pierde vigencia justamente porque conserva esa frescura.

—DJ Bitman: Tiene que ver con que nunca seguimos una moda cuando hicimos el disco. No estábamos tratando de sonar como lo que estaba pasando en ese momento. Por eso creo que nuestra música se puede descubrir en cualquier época. Incluso siento que hoy puede sonar más fresca todavía, porque pareciera que buena parte de la música que nos rodea está estancada en lo mismo, aunque sea nueva, entre comillas. Entonces escuchai este disco y encontrai algo distinto. No suena viejo: suena fresco.

¿Su opinión sobre la música actual?

—Roban: Si uno mira la música contemporánea, se encuentra con una homogenización enorme. Pero eso también es un fenómeno cultural: pasa con la moda, con el sonido, con la luz, con todo. Las redes sociales están generando una homogenización casi alienante.

Por eso, cualquier cosa que se salga de ese formato llama la atención. Es como comparar un cuadro hecho a mano con uno generado por inteligencia artificial. Puede que el de la IA se vea mejor, pero el otro puede ser mucho más interesante, precisamente por ese error humano, por aquello que no está calculado.

Nosotros buscamos la estupidez artificial, no la inteligencia artificial. Que la inteligencia artificial me lave los platos, me haga la cama y me planche la ropa, para que yo tenga tiempo de crear y hacer música. No que yo termine lavando los platos para que la máquina se ponga a crear por mí.

Fuente: Espectáculos La cuarta

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