Una etapa de transición atraviesa Benja Duarte. La estrella de la ranchera nacional se ganó un nombre en la escena de la música popular tras ser la voz de Grupo Disparo, agrupación que abandonó el año pasado en medio de una polémica salida.
“Están diciendo que a mí me sacaron y no es así. Yo me salí por decisión propia, uno no trabaja donde te pagan mal”, se desahogó en redes sociales en aquella oportunidad.
Ahora, en conversación con La Cuarta, a más de un año de su salida, señala que el tema está superado y que actualmente mantiene una buena relación con su antigua agrupación.
Benja es honesto con respecto a sus sentimientos. Cuenta que su peregrinar como solista le provocó algunas inseguridades al principio.
“Me enteré de unas cosas y me salí de una. Le pedí ayuda a Claudio Chacón, mi mánager, que estaba en Disparo. La verdad es que le pedí ayuda porque no quería que mi carrera se fuera a la B. En ese momento creí que quizás mi carrera se había acabado y que tenía que volver a mi vida normal”, expresa.
Temores que comenzarían a disiparse con el lanzamiento de “Cuidado que te supero”, su primer gran hit en solitario, estrenado en junio de 2025. El tema, al cierre de esta nota, acumula 13 millones de reproducciones solo en YouTube.
Se trata de una canción original del sertanejo de la brasileña Yasmin Santos, que posteriormente fue popularizada por los argentinos de Q’ Lokura.
“Cuando escuché esa canción cantada por Q’Lokura me dio un escalofrío de los pies a la cabeza. Sentí algo, sentí el sentimiento, sentí lo que estaba cantando. Y quise llevarlo a la cumbia ranchera”, señala Duarte.
El cantante recordó que, cuando subió un pequeño extracto a sus redes sociales, sus seguidores quedaron fascinados. Por eso decidió jugársela con una reversión.
Actualmente, no esconde que se trata de una canción que se le ha vuelto algo difícil de interpretar, principalmente por el registro vocal, ya que asegura que su voz ha cambiado.
Pero esta historia comenzó mucho tiempo atrás, en la Villa Las Industrias de San Bernardo, donde Duarte fue criado por sus abuelos maternos, Mónica Barba y Pascual Flores.
“Ellos me criaron desde muy chico, desde los cinco o seis años hasta ahora. Crecí con ellos. Desde siempre, me gustó la música. Veía igual a mi papá, que es una historia aparte junto a mi mamá, pero tenía más cercanía con mi papá, que es músico. Por eso nos solíamos acercar más”, relata sobre su infancia.
-¿Y cómo fue criarte con tus abuelos? Porque en muchas familias en Chile pasa.
-Principalmente le agradezco a Dios que me haya dado esta vida que tengo desde muy chico con mis abuelos, que ha sido una vida súper bonita. Siempre me acuerdo de toda mi infancia. Nunca me faltó nada, principalmente amor. Nunca me faltó amor de mi familia y yo agradezco eso. Porque quizás, si hubiese sido criado por mis papás, sería otra persona, sería diferente.
Mi abuela jamás me dejó solo. En el colegio, cuando tenía problemas, porque nunca fui muy estudioso, igual mi abuela siempre iba, me defendía y estaba conmigo en las buenas, malas y en las peores. Sobre todo en las peores, siempre estaba conmigo.
Cada vez que caía al hospital, porque yo soy... No sé por qué, pero siempre me enfermo súper fácil. En 2022 hubo dos veces en que estuve a punto de morirme. Dos veces. Una por un accidente con mi papá en el auto y otra porque me dio un resfriado que se me estaba pasando a algo súper peligroso. Siempre me acuerdo de eso, tengo mis flashbacks de cuando pasé esos momentos.
Hasta el día de hoy hablamos todas las mañanas. Cuando salgo en mi auto a hacer cosas, por ejemplo, ahora a la prensa, a los podcasts, todas las mañanas salgo solo en mi auto y mi abuela siempre me llama o yo la llamo.
-Oye, ¿y cómo llegaste a la música? Tú dijiste que con tu papá era como el lado que los conectaba. Ahí empezó todo.
-Mi papá siempre fue músico. Es súper buen guitarrista, toca puros instrumentos de cuerda. Yo soy al revés, toco percusión.
Veía a mi papá cuando me iba a buscar los fines de semana, que era fin de semana por medio cuando le tocaba ir a verme. Salíamos con él y siempre tenía shows. Tenía la opción de quedarme en la casa, con la mujer con la que estaba mi papá en ese tiempo y mi hermana, mientras él iba a tocar. Pero me metía al auto para ir con él, para estar en sus shows, donde tocara. Podía tocar hasta toda la noche y yo estaba con él.
Él estaba en Los Aventureros de Peñaflor y después esta banda se transformó en La Bandita Dulce. Tocaban de todo, en matrimonios, etcétera. Mi sueño era tocar en una banda junto a mi papá. Después se dio. Toqué güiro con él, le hacía coros y por esa parte entré. Siempre teníamos esa conexión con mi papá de escuchar música, de mostrarle mis canciones. Por esa parte conectamos harto.
“Al principio no me quería ir a la banda”
-¿Cómo es que después llegas a Grupo Disparo? ¿Cómo ellos te reclutan?
-Principalmente me la busqué harto en el género urbano romántico… siempre buscaba el éxito antes de los 18 años. Le decía a mi abuela: “Voy a ser exitoso antes de los 18 años, para que no tengái tantas preocupaciones por mí”. Ya iba a cumplir 19 y yo decía: “Oh, no estoy cumpliendo lo que me propuse”. Me sentía mal.
Y entré a estudiar interpretación musical, que era lo que me gustaba. Necesitaba lucas en ese momento, necesitaba plata para poder viajar a estudiar. La banda en la que estaba no tenía tanto flujo de trabajo en ese momento. Me llamó un amigo que tocaba en Disparo y él me recomendó al dueño. Le dijo que yo cantaba y todo. Al principio no me quería ir a la banda.
-¿Por qué?
-Porque yo venía de una banda completa que tocaba de todo. Había un baterista súper bueno, un bajista excelente, un tecladista. Era una banda de un nivel que tocaba súper bien, muy perfeccionista. Yo sentía que la ranchera era más cuadrada. El bajo era secuenciado dentro del teclado. Me daba TOC que los cortes no se hicieran todos a la misma vez.
Me decidí a cantar ese estilo solamente para hacer unas monedas, para pagar mis estudios.
-¿Te acordái de cómo nació el hit de “Corazón de piedra”?
-Esa canción yo la escuché por Los Maravillosos del Perú y, en ese tiempo, el dueño de Disparo la conoció por Tony Rosado. Yo la conocí porque mi tata escuchaba harto a Los Maravillosos.
Una vez me llamó el dueño y me dijo: “Oye, ¿qué tal esta canción?”. Le dije: “Oye, esa canción me la sé, me la sé, porque la escucho con mi tata”. Él hizo la maqueta, me la envió, me acuerdo de que esa canción la grabé en mi home studio que tenía en mi pieza con un micrófono, un antipop y mi computador del Mineduc. Los mayores éxitos de Disparo los grabé en mi casa, en mi pieza, en San Bernardo, en la casa de mis tatas.
Con la canción pasó que mis seguidores de la noche a la mañana subieron mucho. Me subieron unos 10 mil de una.
-Llamaba la atención que Grupo Disparo tenía un chico joven cantando ranchera.
-Bueno, eso es lo que todos me dicen. Igual las canciones tenían un sentimiento diferente. Eran súper rancheras sound, pero cantábamos canciones tristes y a la gente le gustaba eso.
-¿Y sientes que “Corazón de piedra” fue un antes y un después?
-“Corazón de piedra” es una canción que cambió mi vida para bien. En conjunto con el dueño de Disparo, era algo que no creíamos, que no asimilábamos lo que estaba ocurriendo.
“Hay gente que está muy loca”
-Viviste muchas cosas de la fama, lo bueno y lo malo. ¿Cómo fue eso? Hasta acoso viviste.
-No soy de fiestas, no soy de mucho carrete. En su tiempo fui, mis panas me decían: “Oye, ven a esta fiesta”. Yo iba, vacilaba un rato y me iba.
No muchos me conocen porque no doy mucha información de mi vida. Ahora voy a darla un poco. Yo soy muy de estar en mi casa. Me gusta la onda de streamear, me gustan los juegos. Me gusta Fortnite, Warzone, FIFA, todo lo que sea.
Y por eso, cuando me empezó a ocurrir todo eso, que la gente se me tiraba encima y eso, bueno, la verdad es que no va tanto por esa parte. No encuentro nada de malo en que la gente se me acerque a pedirme una foto o un saludo.
Lo que pasó esa vez, que no me gusta revivirlo porque igual me trae malos recuerdos, fue que decidí bajarme después del show para tomarme fotos con la gente. Las minas andaban curadas, se me tiraron encima, me bajaron el pantalón. Obviamente reaccioné mal y chanté las patadas para afuera.
Y mucha gente decía: “No, pero es que él provoca en el escenario”. Es un show lo que uno hace. Pero hay gente que está muy loca.
-¿Quién dio el primer paso para amigarse con Grupo Disparo?
-Todo se dio por el fútbol. Los cabros tienen, en el medio de la cumbia, un club, tienen su equipo y juegan todos los lunes. A mí me invitó Pablo Farfán, que ahora es cantante de American Sound. Estoy súper feliz por él, la verdad. Siempre supe que iba a lograr algo grande.
Él me invitó y justo, cuando llego, estaba el cantante de Disparo, Jey (Jonathan Cofre), en ese tiempo estábamos en el roce. Hubo un día que no almorcé ni una verga en todo el día y fuimos a jugar. Él tampoco había comido. Yo dije: “Oye, quiero comerme un as, no sé, quiero comer algo. Tengo hambre”. Había jugado mal. Y él dijo: “Oye, yo soy de acá, vamos a comer”. Y ahí nos pusimos a conversar hartas cosas. Conversamos sobre la música, sobre todo, sobre la separación, sobre qué pasó aquí. Ahí como que nos volvimos súper cercanos en ese aspecto.
Rompiendo el Silencio
-En el EP “Rompiendo el silencio” juegas con el nombre del título. Aparte, en los visualizers igual salen comentarios de hate que has recibido. ¿Cómo salió esa idea de agregar eso de las redes sociales y los malos comentarios?
-Estuve un tiempo en stand by con mi carrera. Y leí muchos comentarios. Obviamente, en ese tiempo, cuando uno está full trabajando y después se relaja un poco, tú sentís que bajaste, dejaste de sonar un poco, la gente no te escucha tanto. La verdad es que yo no hago música ni por números, ni por plata, ni por nada.
Yo, en sí, todo lo que gano lo invierto en mi música para que quede bonita, excelente. Pero sí me dolían algunas cosas que decían. Siento que hablar con música es lo correcto.
Respondí a esos comentarios, los puse ahí, porque te juro que muchas veces les saqué pantallazos. Leía esos comentarios todos los días para motivarme a ser mejor.
-Es un EP tropical, no solamente ranchero.
-Lo describiría con mil emociones. Tiene una canción, la principal, que me gusta mucho, que es “Quemándonos la piel”. Es súper picarona. El chileno es coqueto. Anda en esa, cuando va a bailar saca a las cabras. Esa canción prueba eso porque es un amor prohibido. Jamás había hecho un tema así, un amor prohibido.
La segunda canción es súper dolorosa. “Yo todo y tú nada”. Tú cuando pololeas con alguien, jamás, jamás, jamás de los jamases alguien va a dar lo mismo que tú. Siempre en la relación hay alguien que da más. Y esa canción habla de que yo di un cien por ciento y esa persona solo dio el cincuenta por sus traumas que tuvo quizás anteriormente.
-¿Y cuál es tu favorita del EP?
-“Quemándonos la piel”. Porque es una canción que me costó sacarla, me costó llevarla al sonido que quería. Le metí un pop entremedio, como un Michael Jackson.
-Tú eres un chico de casa, se puede decir, ¿no?
-Sí, sí, chico de casa. Salgo muy poco. En mi tiempo libre veo películas o me meto en el PC y juego Warzone, por ejemplo. Ahora soy mucho de comprarme juegos de modo historia en la Play, estoy jugando el de Harry Potter, Hogwarts Legacy.
-¿Cuál es tu videojuego favorito?
-Modo historia, The Last of Us. Online me gusta el Fortnite. Siempre fui a la casa de mis amigos a jugar Fortnite porque no tenía Play, y llegaba a soñar con el juego. Me gustaba muchísimo, el OG, las primeras veces que salió. Yo soñaba con tener un setup gamer así y ahora lo tengo, así que ahora lo puedo aprovechar y juego todo.
Pero sí, soy harto de jugar. Quizás la gente piense que soy una rata, pero cada uno con sus gustos.
-Se ahorra más jugando que saliendo, así que está bien nomás.
-Ni tanto, me meto a la tienda de Fortnite.
-Ah, ya, o sea, harta plata se va en las skins entonces.
-Es mi pasatiempo, tranquilo. Aparte siento que en la casa no me pasa nada, estoy súper seguro. Me acostumbré a ese estilo de vida para no preocupar a mi abuela, siempre le daba miedo que yo saliera.