Pese a que habían retomado hace poco su relación amorosa, la que había terminado semanas antes después de varios ires y venires, finalmente se acabó el romance entre Angélica Sepúlveda y su galán turco, Gürsel Saglam.
Así lo dio a conocer la icónica Fierecilla de Yungay, quien compartió una extensa publicación en su cuenta de Instagram para hablar sobre su presente sentimental.
En el posteo, la otrora chica reality explicó que, aunque habían retomado cierta cercanía luego de superar algunas dificultades, después todo se derrumbó.
De hecho, se sinceró y aseguró que fue el hombrón el que poco a poco se empezó a alejar, cuestión que obviamente la dejó marcando ocupado, pues incluso en su momento hablaron que tenían planes de matrimonio.
“Amé intenso, como nunca antes, sin miedo, di lo mejor que pude, porque sus abrazos me generaron confianza, calidez, calmaban mi vida loca, risas de alegría, zona de confort”, expuso de entrada.
“Hubo fracturas en este tiempo que supimos sortear y nos dimos una nueva oportunidad.... Una continuación con proyectos sólidos, conversaciones y planes claros, todo (para mí) iba bien, la última semana tuve mucho trabajo y varios imprevistos tristes en mi entorno familiar que me tenían nerviosa y sensible. Me escuchó y apoyó”, relató.
Algo cambió...
Sin embargo, de un segundo a otro la actitud de su enamorado cambió del cielo a la tierra.
“Una tarde, sorpresivamente lo veo preparando la maleta y me dice que se va a Turquía, que entendió (no sé que cosa), que lo pensó tres días y no había nada que hablar.... Dos horas más tarde se despidió y se fue...”, ventiló.
De hecho, reconoció que estuvo horas sin contener el llanto tras el nuevo quiebre con Gürsel Saglam.
“Quedé inmóvil, luego miles de preguntas, imágenes en mi mente, tristeza, dolor, rabia, odio... Lloré, lloré y lloré sin respuestas hasta que me dormí (no lloré por él, era por mí, me sentí sola, abandonada y vulnerable, después entendí el por qué: cuando tenía dos años viví lo mismo y eso me volvió a mi niña herida, que creí tenía sanado)”, complementó.
En tanto, recalcó que “fueron días muy difíciles, puse en práctica todo mis conocimientos holisticos y de psicología y me ‘automediqué’. Desde mi ‘Yo’ interno, abracé mi infancia, esa niña de 45 años que no ha sanado, la acompañé y le dije que ella no era la culpable de nada, que era perfecta, hermosa y ese dolor era necesario para entender y sanar de una vez”.
Por último, admitió que todo “esto me reactivó las heridas de abandono, partí al campo con mis papás a encontrarme, a soltar y perdonarme. Gracias por llegar y lograr reconocer en mí tantas heridas que creí cerradas, gracias a todos los que me llenaron de historias, palabras bonitas y empatizaron conmigo desde la distancia
.“Hoy no tengo odio, ni rabia, enfocada mil en mí... Carpe diem. GRACIAS TOTALES”, remató.