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Andrea Balladares y crisis Rabat: “El riesgo no es la caída en las encuestas, sino que el deterioro de la confianza ciudadana termine condicionando la gestión del gobierno”

Andrea Balladares y crisis Rabat: “El riesgo no es la caída en las encuestas, sino que el deterioro de la confianza ciudadana termine condicionando la gestión del gobierno”

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Ha conversado en más de una ocasión con el Presidente José Antonio Kast para entregarle su visión sobre la crisis que azota al gobierno. La presidenta de RN, Andrea Balladares, entrega su fórmula para salir de la controversia que atraviesa Palacio a raíz de los decretos de rebaja de condenas: pide un cambio en el diseño político.

De lo contrario, advierte, se afectará el proyecto político del sector de manera más profunda.

¿Cómo se explica que el presidente no remueva al ministro Fernando Rabat?

El presidente tomó una decisión y lo expresó. El lunes, cuando mostró su apoyo, explicó que hay un error político grave y lo reconoció él mismo, pero esto es una falla del Estado. Lo que el presidente busca es que este error sea arreglado a través de proyectos de ley, que son los que hoy día se están tramitando en el Congreso. Y que eso fije la prioridad en las víctimas, la ley conocida como Nunca Más.

¿Está de acuerdo con ese camino?

Esa evaluación le corresponde al presidente. Nosotros fuimos claros en señalar que apoyamos su decisión. Lo que sí hemos dicho, tal como él mismo lo reconoció, es que lo sucedido es un error político grave y que el presidente tiene que ser capaz de aquilatar, de ponderar las consecuencias que esta crisis trae, que a nuestra consideración lo que ha hecho es dañar la confianza en el gobierno, en sus equipos y en el sector y, además, ha desviado el foco de la agenda del gobierno.

Pero el camino por el que optó el presidente no ha resultado: no han logrado recuperar agenda, siguen cayendo en las encuestas. ¿No está errando?

Mientras seguimos concentrados en resolver esta crisis, que se prolonga, perdemos la capacidad de impulsar las prioridades de La Moneda, que son seguridad, empleo, crecimiento. Esta controversia se está consumiendo buena parte de la discusión política y el riesgo no se limita a la caída de las encuestas, sino a que el deterioro de la confianza ciudadana termine condicionando la gestión del gobierno. Por eso, lo que hemos planteado es que es muy importante encontrar una salida que permita recuperar la iniciativa política y cerrar este episodio. No solo con la tramitación de la ley, que es muy importante, y que volverá a poner el foco en las víctimas, sino en corregir las causas que lo originaron.

Pero lo que se dice es que el presidente los está llevando al despeñadero…

Lo que nosotros planteamos es que esta crisis ha dejado al descubierto las falencias políticas y comunicacionales que todavía existían en el equipo del gobierno. Hemos planteado la necesidad de generar un nuevo diseño político que nos permita un sustento parlamentario.

La decisión, él mismo lo dijo, es suya y no quiere hacer ajustes. ¿Cómo salen de la crisis cuando tienen diagnósticos distintos?

Ambas cosas no son excluyentes. Una es lo que se está trabajando en la línea legislativa, otra es cómo se resuelve. Respuesta y protección a las víctimas. Lo siguiente es lo político, que creo que es el proceso, y ahí está nuestra responsabilidad de expresarle al presidente cuál es nuestro diagnóstico y dónde vemos que hay una oportunidad de cooperar en que este tipo de situaciones no vuelva a pasar, cómo salir de este minuto de crisis de la mejor manera y cómo enfrentar lo que se viene para el gobierno.

¿Esperan persuadir al mandatario?

El presidente siempre ha mostrado que tiene apertura a escuchar. Nos convocó a un gobierno de unidad y de emergencia, y esperamos que esa convocatoria que nos hizo se pueda cumplir en unidad, en que los partidos que lo apoyamos en segunda vuelta podamos cooperar desde nuestro diagnóstico en recuperar esa agenda prioritaria de las personas.

El presidente reconoce el error, pero nadie asume la responsabilidad política. ¿Cree que el escenario sería distinto si hubiese removido a Rabat?

No me corresponde a mí esa evaluación, le corresponde al presidente. Él es el que decide a su equipo.

Para contener la crisis es necesario que también se asuman las responsabilidades políticas, ¿no?

El presidente ha asumido totalmente la responsabilidad. Nuestra preocupación es el costo que esta situación le genera al presidente, al gobierno, pero especialmente al país.

La lógica implica que los ministros actúen como fusibles y no al revés…

Esa es la ponderación que él tiene que hacer.

Lo concreto es que no ha logrado contener la crisis…

Por eso creemos que para cerrar bien esto hay que ayudar al presidente a encontrar todos los caminos.

¿No hubiese sido conveniente que sea el propio ministro quien renuncie?

El presidente, sus ministros y todos quienes respaldamos al gobierno tenemos la responsabilidad de evaluar no solo las decisiones que adoptamos, sino también sus consecuencias políticas. Y cuando se cometen errores de esta magnitud, esa responsabilidad también exige asumir sus consecuencias, incluso cuando ello supone tomar decisiones difíciles y anteponer el interés del país a cualquier consideración personal.

Cuando habla de un nuevo diseño político ¿en qué piensa? ¿Cambio de gabinete amplio? ¿Cambio en el Segundo Piso?

Esto no pasa por un cambio de nombres. Si miramos la historia reciente de nuestra política, los últimos gobiernos han tenido que realizar ajustes durante sus primeros meses. Es parte de los procesos de instalación, de aprendizaje, de consolidación de los equipos. Gobernar requiere construir confianza que genere sintonía política y desarrollar esa coordinación. Tenemos que ser capaces de combinar capacidades técnicas con experiencia política y conocimiento de gestión pública.

Pero eso también pasa por el cambio de nombres…

El presidente es quien evalúa si son los nombres de su gabinete o serán subsecretarios o serán equipos de trabajo. Lo más importante es que los partidos que fuimos invitados a hacer parte del gobierno seamos parte de la coordinación, de la conversación, del proceso de construcción de los distintos desafíos.

¿El biministro Claudio Alvarado ha hecho bien ese trabajo?

Hoy día tenemos distintos espacios de coordinación, pero aún requiere más trabajo.

¿Y no es necesario que el jefe del Segundo Piso, Alejandro Irarrázaval, deje el gobierno? A él lo responsabilizan del problema de origen del diseño…

No pasa por un nombre, esto no tiene que ver con eso, creo que tiene que ver con una cosa más general. Además, el presidente decide quiénes son las personas que cooperan y colaboran con él. Esto tiene que ver, más bien, con la forma de relacionamiento, más capacidades políticas combinadas con capacidades técnicas, personas con experiencia en la administración pública.

Usted decía que el presidente tiene que ponderar bien la crisis. Si no se toman medidas ¿a qué se arriesgan como sector?

Nuestra mayor preocupación es el costo que esta situación tiene para el propio gobierno y especialmente para el país. Mientras seguimos exclusivamente concentrados en resolver la crisis vamos perdiendo la capacidad de impulsar las prioridades que llevaron al presidente a La Moneda. Y, al mismo tiempo, perdemos la capacidad de destacar lo bueno que se sigue haciendo.

Y si no se avanza en esa línea, ¿RN seguirá en el gobierno?

Tomamos la decisión de apoyar al gobierno del Presidente José Antonio Kast. Nuestra responsabilidad es cómo ayudamos a salir de la crisis y cómo mejoramos el diseño general para lo que se viene.

¿Le preocupa que se sigan conociendo los casos beneficiados a goteo? ¿No debería transparentarse la información más rápidamente?

Es que en los 56 casos, como corresponde a delitos tan sensibles y a víctimas que deben ser protegidas, el mismo ministerio lo ha dicho: se van a entregar los casos. Pero tienen que entregarse con la máxima cautela de proteger la identidad de las víctimas y que no sean revictimizadas.

La crisis ha crispado el ambiente oficialista. ¿Cómo toma que parlamentarios del Partido Republicano acusen a Chile Vamos de falta de lealtad?

Desde Renovación Nacional hemos sido un partido que ha acompañado al gobierno en los distintos proyectos, en las votaciones en el Congreso, y que hemos demostrado nuestro compromiso con el presidente y con hechos, pero la lealtad creemos que no puede confundirse con guardar silencio frente a los distintos desafíos o problemas que enfrenta el gobierno. Nuestra responsabilidad es apoyar, advertir las dificultades y contribuir a corregirlas.

¿Y esto dificulta o no la convivencia para el futuro con los republicanos?

La unidad del oficialismo no se puede construir a base de silencio, se tiene que construir a base de confianza. Y esa confianza se construye en el tiempo.

Cuando habla de que hay un tema de confianza, ¿cree que eso es lo que ha faltado? ¿Que el gobierno y los republicanos confíen más en Chile Vamos?

Todos tenemos que aprender a trabajar juntos, a cooperar.

Con esta crisis sobre la mesa, ¿el presidente debería desistir de su compromiso de indultar a condenados en el marco del estallido social o por causas humanitarias?

Son dos temas totalmente distintos. Claramente es una discusión que está en un segundo plano y hoy día el tiempo es de concentrarse en el tema de las rebajas de condena.

Como presidenta de RN, ¿puede asegurar que sus diputados votarán en contra la acusación constitucional?

Lo primero es que no me puedo pronunciar por ser senadora…

¿Pero lo ve como un test de lealtad con el gobierno?

En las acusaciones constitucionales siempre hemos pedido que nuestros parlamentarios voten en el mérito de la acusación y con mucha conciencia.

Fuente: Política La Tercera

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