En un giro estratégico que refleja las tensiones entre regulación, mercado y tecnología, Stellantis comenzó a reintroducir versiones diésel de varios de sus modelos en Europa. La decisión llega en medio de un crecimiento más lento de lo previsto de los vehículos eléctricos, una flexibilización de los objetivos de emisiones en la Unión Europea y una demanda persistente por motorizaciones tradicionales en ciertos segmentos. Más que una marcha atrás, el movimiento expone los límites del actual proceso de electrificación y la necesidad de adaptar la oferta a la realidad del mercado.
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La estrategia del renacer de los modelos diésel de Stellantis en Europa marca un cambio significativo en el enfoque global de uno de los mayores fabricantes automotrices del mundo. El grupo automotor, dueño de marcas como Peugeot, Fiat, Opel, Citroën, DS Automobiles y Jeep, ha comenzado a revivir versiones con motor diésel de al menos siete de sus modelos en Europa, después de años de retirada progresiva de estas motorizaciones y de un fuerte impulso anterior hacia los vehículos eléctricos (EV).
Este retorno al diésel se produce en un contexto en que las ventas de vehículos eléctricos han quedado por debajo de las expectativas de la industria y los objetivos ambientales en Europa se han flexibilizado, manteniendo abierta la puerta a motores de combustión interna (ICE).
Un cambio estratégico silencioso en Stellantis
A finales de 2025, Stellantis inició de manera discreta la reintroducción de versiones diésel para modelos que habían sido retirados del mercado en años recientes. La gama abarca desde furgonetas de uso familiar hasta automóviles compactos como el Peugeot 308 y el hatchback premium DS No. 4.
La compañía confirmó a medios internacionales que ha decidido “mantener motores diésel en su portafolio y, en algunos casos, aumentar su oferta de propulsiones”, enfocándose en una demanda real de los clientes que todavía valoran esta tecnología.
Este movimiento contrasta con lo que ocurría hace una década: en 2015, los vehículos diésel representaban más del 50 % de las ventas de autos nuevos en Europa, mientras que en 2025 apenas alcanzaron el 7,7 % del mercado, frente al 19,5 % de modelos totalmente eléctricos.
Más allá de la electrificación: respuesta a la demanda real
El retorno del diésel se entiende como una respuesta pragmática a las preferencias de ciertos segmentos de compradores. El diésel ofrece ventajas claras para quienes recorren largas distancias sin reabastecer, requieren mayor torque al remolcar cargas o buscan opciones de menor costo frente a los EV.
Marcas europeas enfrentan una competencia creciente de fabricantes chinos que centran su oferta en vehículos eléctricos e híbridos, lo que deja un nicho donde el diésel todavía puede representar una ventaja competitiva si se adapta al contexto actual de mercado.
Modelos y presencia actual del diésel en Europa
Entre los modelos que Stellantis ha empezado a reintroducir con motorización diésel en Europa figuran:
Opel Astra.
Opel Combo.
Peugeot Rifter.
Citroën Berlingo.
Peugeot 308 y el modelo premium DS No. 4, entre otros.
Además, Stellantis mantiene la producción de modelos diésel como el SUV DS 7, los SUV Tonale y Stelvio de Alfa Romeo, así como el sedán Giulia, reafirmando una oferta de combustión que, según la firma, responde a una “demanda sostenida por parte de los clientes”.
Contexto global de la decisión
Este giro estratégico coincide con un momento de reevaluación de la electrificación en varias regiones. En Estados Unidos, por ejemplo, la administración actual ha revertido normas de emisiones que exigían estándares más estrictos para autos y camiones, afectando la viabilidad competitiva de ciertos vehículos eléctricos.
Para Stellantis, que había proyectado inicialmente que sus ventas en Europa serían 100 % eléctricas para 2030 y 50 % en Estados Unidos, la realidad del mercado ha obligado a reconsiderar ese camino y a centrarse en una mezcla más amplia de motorizaciones.
Un diésel en un mercado en transformación
El regreso del diésel dentro de la estrategia comercial de Stellantis no implica un abandono de la electrificación, sino una adaptación a la realidad del mercado. Con ventas europeas ligeramente a la baja en 2025 y 2024, la multinacional busca equilibrar su oferta para mantener competitividad y satisfacer necesidades diversas de los clientes.
A pesar de las dificultades globales del sector automotor, el renacer de la motorización diésel en Europa por parte de Stellantis representa un ejemplo de pragmatismo empresarial frente a expectativas de transición energética que, por ahora, no han cumplido las prioridades reales de los consumidores.
Fuente: The Clinic