22 minutos duró la primera alocución del Jefe de Estado desde el balcón presidencial, al que llegó acompañado de su esposa Pía Adriasola. Su mensaje estuvo cargado de consignas de esperanza y de "recuperar nuestro país". Y aunque fue crítico con la administración saliente, fue el propio mandatario quien silenció a sus adherentes cuando estos comenzaron a gritar "Boric preso".
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Bandas presidenciales de plástico y las banderas de Chile. Esos objetos eran los que abundaban entre el público que esperaba en la Plaza de la Constitución, afuera del Palacio de La Moneda, el primer discurso del Presidente José Antonio Kast.
El mandatario en su retorno a Santiago, tras asumir en Valparaíso, visitó el Liceo Augusto d’Halmar, en Ñuñoa, donde estrenó el año escolar junto al alcalde de la comuna, Sebastián Sichel. En paralelo, sus adherentes que estaban fuera de la casa de Gobierno mataban los minutos de espera con cánticos, como el himno de Carabineros de Chile, algunos alusivos al presidente de El Salvador, Nayib Bukele, u otros dirigidos a los periodistas presentes en la cobertura, expectantes de las primeras palabras de Kast como jefe de Estado.
Algunos adherentes al mandatario arribaron a la plaza cuando el sol aún se hacía notar.
Al terminar la actividad en Ñuñoa, el Presidente se trasladó en un vehículo convencional hasta la calle San Antonio con la Alameda. Fue recién ahí cuando se subió al Ford Galaxie para iniciar su ruta hacia el palacio presidencial. En el auto lo acompañaba su ministro del Interior, Claudio Alvarado (UDI), además de escoltas de Carabineros, quienes lideraban la comitiva uniformada que cubrió al mandatario.
Kast se mostró con un traje azul marino, una camisa blanca con corbata roja y la distintiva banda presidencial que le fue entregada en la mañana en el Congreso Nacional: con el escudo de Chile al centro, confeccionado con hilos de oro.
Si bien el paso del Presidente ocurrió expeditamente, este no estuvo exento de situaciones fuera de protocolo. Una de ellas fue cuando, mientras saludaba al público presente desde el auto, un individuo lanzó una lata de cerveza en dirección hacia la comitiva. Aunque el objeto no impacto al jefe de Estado, el contigente policial actuó con premura y detuvo al hombre de inmediato.
Kast en su recorrido por la Alameda.
Kast levantaba sus manos y saludaba a su alrededor. El mandatario sonreía, mientras mantenía una postura erguida. A medida que se acercaba a La Moneda, a través de calle Teatinos, los elogios comenzaron a aparecer. “Grande, Presidente”, se escuchaba por parte de los adherentes cuando el jefe de Estado estrechaba la distancia con la vereda.
En la Plaza de la Constitución, en tanto, no solo había banderas chilenas. También se hicieron presente algunas de Estados Unidos y hasta de Venezuela.
El público que ingresó como espectador tenía que hacer una fila para estar en una buena posición con vista hacia el palacio. Asimismo, debían mostrar su carnet de identidad y permitir la revisión de sus objetos personales por parte de Carabineros. Testigos del lugar relataron que fue una revisión exhaustiva.
Las amplias medidas de seguridad condecían con la presencia de francotiradores en distintos edificios del centro cívico de Santiago, como el Ministerio de Hacienda, Cancillería, y las otras oficinas gubernamentales y estatales que están ubicadas en el cuadrante de La Moneda.
Uno de los uniformados que estaba a cargo de la seguridad del acto.
Cuando el auto completó el recorrido y llegó a calle Agustinas, junto al monumento de Diego Portales, Kast se bajó del vehículo. Ahí le esperaba la Primera Dama, Pía Adriasola, además de su jefe de protocolo, James Sinclair, quien le dio las últimas indicaciones en la previa de su ingreso a La Moneda.
El Presidente comenzó a caminar sobre la alfombra roja, que iniciaba en la plaza y terminaba al interior de La Moneda. Mientras avanzaba, sus adherentes comenzaron a cantar al unísono “auditoría, auditoría”, con el fin de promover la inspección de los trabajos realizados por la administración saliente de Gabriel Boric. Otros portaban lienzos —de mal gusto, según denominaron en la izquierda— en contra del expresidente.
Uno de los lienzos que sostuvieron los adherentes de Kast que se ubicaron fuera del Palacio de La Moneda.
En las puertas del palacio, fue recibido por la rama Granaderos del Ejército de Chile. Saludó a las autoridades, se cantó parte del himno nacional, y el mandatario ingresó a la sede del Ejecutivo. También, a partir de esta noche, su casa.
Ronda de decretos por streaming
Una vez adentro del palacio, Kast saludó y se fotografió con diversas autoridades. Una de ellas fue el presidente de la Cámara, Jorge Alessandri (UDI). En tanto, afuera, una banda de Carabineros animaba el ambiente y hacía corta la espera con interpretaciones de canciones de rock, como Maniac de Michael Sembello.
Tras los saludos, la transmisión oficial mostró a Kast con sus ministros Alvarado (Interior) y Fernando Barros (Defensa), además del comisionado de la Macrozona Norte, el vicealmirante (r) Alberto Soto. Se trató del primer decreto que firmó el mandatario, oficializando la creación del cargo.
Luego sería el turno del ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, junto a su par de la Segpres, José García Ruminot (RN), quienes aparecerían en el encuadre de la transmisión. Kast le hizo entrega de un instructivo para que el jefe de la billetera fiscal realizara una “auditoría general, completa y profunda, para que todos tengan claro cuál es el estado de la Nación”. ¿El fin? Resguardar el uso y dar cuenta del estado de los recursos públicos.
La siguiente en aparecer sería la ministra de Medioambiente, Francisca Toledo, a quien el Presidente le encomendó un “diagnóstico profundo, acabado y luego una propuesta de cómo enfrentar todas las reclamaciones que están pendientes en temas medioambientales”. A eso se sumó la petición exclusiva de que Toledo “haga todos los esfuerzos para acelerar el crecimiento y desarrollo sustentable de nuestra Patria”.
La ministra María Jesús Wulff (Desarrollo Social) y el ministro Iván Poduje (Vivienda) continuaron la ronda. Fueron citados para ser sindicados como los responsables del comité de reconstrucción, trasladando la titularidad de ese grupo desde Desarrollo Social a Vivienda, modificando la conformación de la administración Boric.
Los últimos en aparecer serían el ministro Barros junto al Comandante en Jefe del Ejército, Pedro Varela. Kast le dijo que contaba “con nuestra colaboración, respaldo total y apoyo completo a las Fuerzas Armadas” para detener el ingreso de la inmigración ilegal en la zona norte. Varela acató la orden y le agradeció.
Kast en su discurso: “Chile volverá a encaminarse hacia un futuro esplendor”
Minutos después de la última intervención del mandatario junto a sus colaboradores, Kast se dirigió al balcón presidencial para emitir su primer discurso. El público lo recibía con un “¡sí se pudo, sí se pudo!”.
“¡Qué viva Chile, qué viva Chile! y ¡qué viva Chile!”, inició Kast su alocución, acompañado de Adriasola.
“Tengo el corazón lleno de gratitud. Pero más que eso tengo el alma encendida por la enorme responsabilidad que el pueblo de Chile nos ha encomendado”, continuó, a la vez que notificó que La Moneda “será nuestro hogar”. En eso, al aludir a su esposa, los cánticos se dirigieron hacia ella. “¡Pía, Pía, Pia!”, coreó el público, para luego pedir “¡el beso, el beso!”, al que Kast obedeció acercando sus labios hacia su esposa.
Kast obedeciendo al público que le pidió un beso a su esposa.
Tras el momento de distensión, Kast fue severo hacia la administración Boric. “Nos han entregado un país en las peores condiciones. Un país donde el crimen organizado y el narcotráfico han avanzado. Chile merece conocer la verdad. Cuando se oculta el diagnóstico, los tratamientos fracasan”, aseveró el Presidente.
Y reiteró su eslogan de campaña: “Chile necesita un gobierno de emergencia. Y eso es lo que vamos a tener. No es un eslogan, es la realidad”.
“No vamos a negociar. Los vamos a perseguir”, mencionó sobre quienes se han “tomado” los barrios y a quienes han ingresado irregularmente al país, a quienes denominó como “adversarios”. A su vez, enfatizó su respaldo al trabajo de Carabineros, PDI, y Fuerzas Armadas.
Al hablar sobre enfrentar la corrupción, Kast dijo que su gobierno será “implacable con quienes roben el dinero de los chilenos, con quienes abusen del poder, con quienes usen el Estado para enriquecerse, sin importar el apellido, el partido o sector político”, lo que se entendió como un mensaje acoplado a las auditorías al Ejecutivo.
En paralelo, el público comenzó a gritar al unísono “¡Boric preso, Boric preso!”, cuestión que no fue del gusto del mandatario. “Les pido respeto en este día, estamos en un acto republicano”, selló. Esa defensa, no obstante, no libró a la administración de la izquierda de más críticas provenientes de Kast.
“Ningún gobierno puede llamarse exitoso mientras haya un solo chileno durmiendo con hambre. Ningún crecimiento vale si no llega a los que más lo necesitan. Ningún legado será recordado si no nos preocupamos de los más pobres y desvalidos de nuestra sociedad”, mencionó el jefe de Estado, contemplando que en los últimos días la administración de Boric resaltó los números alcanzados en pobreza, que se vieron reducidos respecto a mediciones anteriores de acuerdo a la última encuesta Casen.
“Vamos a recuperar nuestro país, vamos a recuperar nuestras calles. Vamos a recuperar nuestras instituciones, vamos a recuperar la esperanza”, continuó el mandatario, alentando a que “tenemos la oportunidad de comenzar una nueva era para Chile. Una era de orden, libertad y justicia”.
Adriasola con las manos sobre la base de apoyo desde la que el Presidente leyó su discurso.
“Chile es más grande que nuestras divisiones”, continuó Kast, quien era guiado en su discurso por Adriasola, quien sujetaba la hoja desde la que el mandatario leía su discurso.
Cerca del cierre, Kast dedicó palabras a su esposa, a sus hijos y a sus hermanos: “Los que nos acompañan aquí y nos acompañan desde el cielo”.
“Estimados compatriotas, desde este balcón, desde la casa de todos los chilenos, les digo de frente: Vamos a recuperar nuestro país. Vamos a recuperar nuestras calles. Vamos a recuperar nuestras instituciones. Vamos a recuperar la esperanza. Porque los chilenos no queremos seguir administrando la mediocridad. Queremos construir grandeza. Con la ayuda de todos, Chile se levanta”, siguió el mandatario, redirigiendo su discurso hacia la esperanza.
“No será fácil. Nadie dijo que lo sería. Pero con la ayuda de Dios, el esfuerzo de cada uno de nosotros y un amor genuino por nuestra cultura y tradición, Chile volverá a encaminarse hacia un futuro esplendor”, continuó.
Y cerró, nuevamente, con tres “¡qué viva Chile” continuos, que recordaron a Sebastián Piñera en su cierre de campaña de 2009, donde también emitió esa frase efusivamente.
Fuente: The Clinic