En este reencuentro, las patas de pollo jugaron un rol esencial. Después de varios cara a cara que les sirvió para reactivar la amistad anestesiada por décadas, el cantante Quique Neira y el bajista Claudio I-Locks Labbé se reunieron a almorzar hace un tiempo en un restaurante de comida china de calle Exposición.
“Es un lugar que a mí me encanta, es comida china típica”, sitúa Neira, mientras Labbé se suma: “Quique se sorprendió porque yo comía patitas de pollo. Como era comida china auténtica, pregunté si habían”.
En esa junta alrededor de distintos y singulares platos de la comida oriental, las dos almas principales en la historia de Gondwana reconocieron que aún circulaba una intensa química entre ambos, un vínculo que el curso del calendario no había logrado desvanecer: Neira se había retirado del conjunto en 2003, contando 23 años sin unirse a sus filas, mientras que I-Locks es uno de los fundadores que desde 1987 ha persistido con la agrupación hasta hoy.
“En ese almuerzo se dio algo muy especial. Tuvimos casi toda la tarde juntos, después el Quique me fue a dejar ahí al barrio Bellavista, entonces estuvimos haciendo un montón de recuerdos, porque están todos esos lugares en común de tanto tiempo en que ensayábamos, en que planificábamos muchas cosas, nos reencontramos con los primeros sueños”, reconstruye I-Locks.
“Ir a esos lugares nos permitió encontrarnos en los tiempos cuando nos conocimos originalmente, hace ya mucho. Pudimos ver ahí el factor original de una amistad también, eso nos ayudó mucho. Fue prender la esperanza de volver a hacer algo juntos”, replica Neira.
Y al final, la comunión de una segunda parte sucedió: la tarde del último domingo 29 de marzo, el cantante volvió por unos minutos a Gondwana al subirse a su show en el festival gratuito REC, de Concepción, donde interpretaron Sentimiento original.
“Estaba sacando la cuenta, hace como 23 años fue la última vez que estuvimos juntos haciendo música… Gracias al de arriba tenemos la salud y vitalidad para poder recrear esa emoción que nos unió alguna vez a través de la música”, soltó Neira con precisión ante la audiencia, luego de que las propias pantallas del evento lo proyectaran ingresando al escenario para materializar el esperado retorno, como el elegido que vuelve a su clan.
Aunque el intérprete se apura en admitir: “En estricto rigor, yo no he vuelto a la banda, eso hay que aclararlo. Es un reencuentro en lo musical, en la amistad, y nos pareció que el escenario del REC, era muy bueno. Además, son tiempos convulsos donde hay una facilidad pasmosa en tomar bando, en polarizarse, la sociedad sigue un poco eso. Y es un bonito gesto encontrarnos, cuando tanta gente nos va a ver, sobre todo gente joven, una generación completa que no nos ha visto, que sabe de nosotros, que nos tiene medio como casi ya a nivel mitológico, pero que no nos ha visto nunca en el escenario. De hecho lo primero que pensé cuando subí fue: ‘bueno, hace veintitrés años que esto no pasaba’”.
“Es una inyección de vitaminas y de cosas positivas, muy provechosas para el espíritu y para el alma”, complementa el bajista.
La palabra del padre
Mucho antes de las patitas de pollo y de los bocados de comida china, Labbé y Neira habían tenido una serie de reencuentros incluso fuera de Chile, donde aprovecharon de ponerse al día con asuntos artísticos pero también familiares y privados.
“Son situaciones que se fueron dando con Quique hace un tiempo, conversando, acercándonos, recuperando un poco el tiempo que se había dejado de lado. Y eso prácticamente era como volver a reencontrarnos y a reencontrar la amistad que teníamos de muchos años. Entonces se dio esta oportunidad de juntarnos en el escenario y de también darle una pequeña sorpresa a un montón de fans que tenían ese sueño de vernos tocar juntos nuevamente. Y en un momento en que el mundo está tan lleno de odio, de peleas, de guerras, de un montón de cosas malas que están sucediendo, un poquitito de buena música y de cariño no está nada malo”, expresa Labbé.
Para Neira, el renovado apretón de manos abrió una experiencia aún más profunda: “En este tiempo último yo sufrí la pérdida de mi papá y ha sido un golpe duro en lo anímico para mí. Nunca había sentido la tristeza como me tocó con lo de mi papá. Y pasadito el fallecimiento de él, recibo un día el mensaje de acá de mi compadre I-Locks, y me sorprendió, porque no lo esperaba. Yo pienso que ese tipo de cuestiones, cuando uno está vulnerable en lo emocional, uno puede reencontrarse, o es una oportunidad para reencontrarse con los vínculos de amistad fraterna reales que hay. Y en ese momento nos encontrábamos y hablábamos, y para mí fue muy grato, me sirvió mucho, porque I-Locks eran muy amigos con mi papá, ellos se llevaban muy bien. Y sobre el ejercicio de hacer recuerdos, claro, empezamos a escarbar y efectivamente mi papá estuvo muy presente en la época, en aquellos años, mi papá se la arregló para conseguirse una credencial y andar con nosotros en el backstage. Cuando yo no lo veía, mi papá se acercaba a ellos y conversaba”.
“Y por su lado también, mi viejo, después que nosotros nos separamos, con los años me decía ‘tú y el I-Locks son como Keith Richards y Mick Jagger. Cuando ustedes se juntan, no pasa inadvertido’, me decía. Y por tanto, concluía mi papá, ojalá logren superar sus diferencias y encontrarse, porque cuando logren eso, van a venir cosas buenas, a ambos, les va a hacer muy bien, se van a dar cuenta en el momento que es muy bueno reencontrarse. Y eso lo vimos en el REC: nos dimos cuenta que eso es real”.
Neira acota que en 2003 se fue del grupo por todo lo que significó la fama y la celebridad, quizás algo de inmadurez, quizás no sopesar que se habían transformado en una de las agrupaciones más populares del país y en uno de los colectivos de reggae más estelares de la región.
-Quique, ¿pensó que en algún momento volvería a cantar con Gondwana o ya lo daba por sepultado?
Vuelvo de nuevo a las historias con mi papá. Yo francamente pensé que no, porque pasó tanto tiempo y estábamos en otro camino. Y yo estaba contento también en mi carrera en solitario, pero mi papá siempre me hablaba de esto, un día tienen que juntarse, un día tienen que reencontrase tú con el I-Locks, conversar las cuestiones pendientes y todo. Me hacían ecos los comentarios de mi viejo y que la química podía volver a fluir sin problemas.
Ambos artistas son cautelosos al minuto de proyectar esta reunión. Podría desembocar en un concierto, aunque tampoco dan mayores luces de un show o un nuevo disco donde Neira se ponga otra vez al frente del proyecto, rol que hoy ocupa el cantante Panthy.
brian.saez.c
El cantante tempera: “Lo evidente es que después de lo que hicimos en el REC, obviamente que da naturalmente para ilusionarse con la posibilidad de hacer algo. Yo creo que venimos despacito con el ánimo de ir naturalmente trabajando esto para lograr algo, porque, de hacer algo, tiene que ser algo muy bueno, tiene que ser algo muy bonito. Para eso creo que tenemos que ir suavecito, evidentemente la posibilidad está. En REC tuvimos una prueba de fuego, a ver si después de tantos años, seguía la química ahí, seguía la chispa encendida. Y lo vimos. Y lo vivimos. Hubo más de 200 mil personas que fueron testigos, además de nosotros. Es posible que muchas cosas pasen, hay que ir con calma”.
Labbé suscribe a su amigo de toda la vida: “Hemos recorrido medio mundo con la música que hicimos en esa época. Claro que ilusiona poder hacer algo a futuro, pero también por la gente. Sería mezquino para nosotros dejarlo hasta ahí. Porque el público está diciendo: ‘no me pueden decir que eso fue todo, tiene que haber algo más’. Y evidentemente lo consideramos. Lo importante es que la música está viva, nuestra conexión es genuina y la vida nos permitió encontrarnos de nuevo”.
Fuente: La Tercera