Economía

Nicolás Camhi, fundador de Vambe, startup que facilita procesos comerciales con IA: “No apuntamos a ser unicornio, apuntamos a ser una empresa de más de US$10 mil millones”

Periodista reportando noticias

La startup chilena Vambe, fundada por tres ingenieros menores de 30 años, comenzó enfocada en cobranzas, pero luego pivotó hacia el desarrollo de agentes de IA para automatizar la relación entre empresas y clientes, alcanzando más de 2.000 implementaciones en menos de dos años y proyectando su expansión hacia Brasil. "Logramos implementar de una muy buena forma un producto que se personaliza al extremo, literalmente le queda como un guante a cada cliente, en tiempo récord y a un costo barato", dice Nicolás Camhi, uno de sus fundadores.

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Con una reciente ronda de financiamiento y planes de expansión en marcha, la startup chilena Vambe atraviesa una etapa de crecimiento acelerado, impulsada por su propuesta que busca escalar negocios mediante Inteligencia Artificial. Fundada en 2023 por los emprendedores Nicolás Camhi, Matías Pérez y Diego Chahuán —todos ingenieros menores de 30 años—, la firma primero despegó en Chile, luego dio el salto a México y ahora prepara su aterrizaje en Brasil como próximo paso en su avance regional.

“Nosotros partimos haciendo cobranzas, no partimos haciendo lo que hacemos hoy en día, entonces fuimos pivoteando, cambiando y ajustando la propuesta de valores de lo que hacíamos en el camino. Pero al final eso es lo que hacen los buenos emprendedores, no te enamoras de tu producto y de tu idea, te enamoras de resolver un dolor o una solución”, cuenta Camhi en conversación con The Clinic.

Sobre el dolor en cuestión, explica que “hace 60 años, las compañías como Claro, Movistar, las universidades, todas las empresas de retail o e-commerce, no tenían el dolor de tener que comunicarse con sus clientes de manera instantánea, 24-7, y con miles de clientes todos los días”.

“Hay una economía, hay un mundo que es súper conversacional y las empresas necesitan comunicarse con sus clientes de manera instantánea y por múltiples canales. Hoy en día te dejan un comentario en Instagram, te escriben por TikTok, te mandan un DM, te escriben por WhatsApp y te llaman. Entonces, escalar y poder atender a la gente en tiempo y forma, con todas esas complejidades, con todos esos canales, con todos los sistemas que existen para manejar una compañía, hoy en día es súper difícil, está súper fragmentado. Y eso es lo que hacemos nosotros”, añade el fundador de Vambe desde México.

En síntesis, explica que actúan como “una extensión de los equipos comerciales”, considerando que “los ayudamos a diseñar un proceso de venta, un proceso de atención al cliente. Y después construimos agentes de IA que se conectan a los distintos canales de comunicación que usan las empresas para poder finalmente automatizar cada interacción de cero a cien, haciéndolo en muchos casos mejor que los mismos humanos”.

—¿Cuál dirías que es el elemento diferenciador de Vambe respecto de otras startups que trabajan con IA?

—Lo que nos diferencia es que logramos un nivel de hiper personalización que nadie más logra en el mercado a un costo y a una velocidad que nadie más puede hacer. ¿Y qué respalda eso? Vambe, en menos de 22 meses, ha implementado esta tecnología en más de 2.000 empresas. O sea, son 100 empresas nuevas al mes que están implementando Vambe.

¿Y por qué logramos estos resultados? Porque logramos implementar de una muy buena forma un producto que se personaliza al extremo, literalmente le queda como un guante a cada cliente, en tiempo récord y a un costo barato.

Entre las compañías con que trabajan actualmente destacan la Universidad Andrés Bello, la Universidad Adolfo Ibáñez, las bodegas Aki KB, Econorent, centros de salud, clínicas dentales, entre otras.

“Hoy en día estamos en una de las revoluciones tecnológicas más importantes de la historia, de la humanidad, y tuvimos suerte de ponernos a trabajar justo en el momento perfecto, porque partimos trabajando el 2023, cuando en Chile la gente apenas estaba conociendo el ChatGPT, y nosotros ya estábamos implementando agentes en WhatsApp para vender. Fuimos de los primeros en Latinoamérica, y eso nos generó una ventaja competitiva”, dice Camhi.

Los planes de expansión de Vambe

Actualmente, la firma opera en Chile y en México, y próximamente buscarán ampliarse a Brasil, según relata el ingeniero civil. “Vamos a abrir nuestra oficina en Brasil este año, en mayo se abre la oficina de Vambe en Brasil, pero va a ser algo low profile, va a ser algo pequeño, va a ir una célula exploratoria, porque en realidad nuestro foco va a seguir estando en Chile y en México”, sostiene.

“Vamos a mandar un pequeño equipo a entender el mercado brasileño, a tropicalizar, a modificar y a hacer que el producto se sienta como si hubiese sido construido en Brasil. Y va mucho más allá que el idioma, la idea es conocer cómo navegan los brasileros los productos tecnológicos, qué integraciones tienen que ocupar, qué dólares tienen, qué interfaces son más típicas”, agrega.

—¿Hay otros mercados de América Latina que les llamen la atención?

—Todo Latinoamérica tiene que poder tener acceso y poder ocupar Vambe. Es una cosa de timing, es una cosa de enfoque, un tema de recursos. Pero nosotros tenemos el sueño de que prontamente Vambe sí pueda estar presente en todos los mercados, quizás no necesariamente con oficina, pero sí poder estar atendiendo a todos los clientes y a todas las empresas que lo necesitan en LATAM.

Nuestro foco para los próximos dos o tres años va a ser seguir estando físicamente en Brasil, en México y en Chile. Quizás abriremos una pequeña oficina en Argentina y en Colombia, como un equipo comercial chiquitito de 5 o 10 personas más adelante. Pero creemos que es suficiente para poder servir el resto de Latinoamérica desde esas oficinas

—¿Ustedes creen que van a poder lograr ser unicornio? ¿Están cerca de lograrlo?

—100%. Yo creo que Vambe sí puede ser unicornio de acá a cinco años más, incluso menos. El status de unicornio es netamente un nombre que se les da a las compañías que llegan a valer más de US$1.000 millones, que en realidad sí es una locura. Por ejemplo, la gran mayoría dentro del IPSA vale mucho menos que eso. Hoy en día, Vambe vale más que compañías que transan en el IPSA.

En papel, Vambe tiene una valorización mayor a muchas empresas del IPSA hoy. Pero lo que yo quiero decir, ¿de qué depende que logremos este status de unicornio? Bueno, depende netamente de nuestra capacidad de ejecutar, y de seguir la visión que tenemos de lo que debe ser Vambe, y de seguir por el camino que vamos. O sea, si mantenemos la tasa de crecimiento, mantenemos la ejecución actual es un hecho que vamos a llegar hacia donde queremos.

No apuntamos a ser unicornio, apuntamos a ser una empresa de más de US$10 mil millones. Nosotros no nos vamos a quedar sentados en la silla porque logramos el status de unicornio, para nada, queremos y sabemos que podemos ir todavía mucho más allá que eso.

Tenemos la suerte de trabajar ahora con una tecnología que nos permite ser las herramientas, el cerebro y las manos de los equipos comerciales de nuestros clientes. Dejamos de ser un software, dejamos de ser una base de datos, empezamos a ejecutar y pensar en nombre de nuestros clientes.

Fuente: The Clinic

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