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Los Oscar 2026 coronan a Una Batalla Tras Otra y saldan su deuda con Paul Thomas Anderson

Periodista reportando noticias

La ocasión en que Paul Thomas Anderson estuvo más cerca de ganar el Oscar fue en 2008. En aquella oportunidad competía con su quinto largometraje, Petróleo sangriento (2007), y tenía en frente a los hermanos Coen, en carrera con Sin lugar para los débiles. La Academia tenía dos joyas para elegir y finalmente apostó por reconocer a Ethan y Joel, a quienes les debía el premio hace al menos una década.

Este domingo 15 la suerte fue diferente. Anderson, quien tampoco se adjudicó el galardón con El hilo fantasma (2017) ni con Licorice Pizza (2022), llegaba con cartel de amplio favorito gracias a Una batalla tras otra, cinta con la que ya había arrasado en los Bafta y Globos de Oro, y había obtenido el favor de los sindicatos de productores y directores. Si algunos expertos tenían dudas en torno a su triunfo se debía únicamente a que Pecadores había rotó el récord al mayor número de nominaciones en una sola edición (16) y a que esa misma producción se había impuesto en los Premios del Actor (los viejos SAG Awards).

Pero finalmente nada de eso ocurrió. El primer festejo de Anderson en la ceremonia número 98 de los Oscar fue en Mejor guión adaptado. Emocionado, saludó a su esposa, la actriz y comediante Maya Rudolph, y al escritor Thomas Pynchon, responsable de la novela en la que se basa libremente su filme protagonizado por Leonardo DiCaprio.

También subrayó cuál era su intención detrás de su trabajo más reciente, la historia de un exrevolucionario y una hija adolescente que deben refugiarse de su antigua némesis. “Escribí esta película para mis hijos, para pedirles disculpas por el desorden que dejamos en este mundo que les estamos entregando. Pero también con la esperanza de que sean la generación que, con algo de suerte, nos traiga algo de sentido común y decencia”, explicó.

Más tarde, cuando recogió el reconocimiento a Mejor director, aprovechó la instancia para recordar al fallecido productor Adam Sommer y saludar a sus compañeros de categoría, Ryan Coogler (Pecadores), Chloé Zhao (Hamnet), Joachim Trier (Valor sentimental) y Josh Safdie (Marty Supremo). Un maestro hablándole a una camada de realizadores que arremeten con fuerza.

Cuando la gala superaba las tres horas y media, ya nadie tenía dudas de que el autor de Magnolia (1999) y Embriagado de amor (2002) también conquistaría la distinción mayor. Y así fue. Acompañado de su elenco y colaboradores, Anderson aceptó la estatuilla dorada a Mejor película. Una coronación completa a uno de los directores estadounidenses más contundentes desde los 90 hasta la fecha, sin puntos bajos ni lagunas.

One Oscar after another. Congratulations to ONE BATTLE AFTER ANOTHER, this year’s Best Picture winner! #Oscars pic.twitter.com/jhr5ejoHv2 — The Academy (@TheAcademy) March 16, 2026

Su largometraje totalizó seis victorias: también sumó el galardón a Mejor montaje, a Mejor casting (en su primera edición y donde la favorita era Pecadores) y a Mejor actor de reparto. El ganador en ese apartado fue Sean Penn, quien se unió a un selecto grupo de intérpretes que han alzado tres premios actorales (con él ya son ocho).

Tal como hizo en otras ceremonias de las últimas semanas en las que se consagró como ganador, Penn no llegó al Dolby Theater. Una ausencia de la que Kieran Culkin se agarró para bromear con que tal vez simplemente no quiso asistir. Es una probabilidad. Pero nada quita que sea un reconocimiento tremendamente merecido.

En tanto, esta vez no hubo suerte para Brasil. En Mejor película internacional El agente secreto no pudo ante la carta noruega, Valor sentimental, que acumulaba nueve nominaciones. Lo mismo le ocurrió al director de fotografía Adolpho Veloso (Sueños de trenes). De todos modos, una jornada memorable para una cinematografía que goza de una gran salud.

Mejor suerte tuvieron los creadores de Las guerreras K-Pop. El fenómeno de Netflix –que acaba de confirmar una secuela– se adueñó de los trofeos a Mejor película de animación y Mejor canción original (Golden). Más los tres que acumuló Frankenstein (Mejor diseño de vestuario, Mejor diseño de producción, Mejor maquillaje y peinado), la plataforma de streaming llegó a cinco durante la velada.

Nada libró a Ted Sarandos, el principal jefe de la compañía, de las bromas de Conan O’Brien (“¡Es su primera vez en un cine! ¡De esto es de lo que hablan!”).

Los elegidos en Actriz y Actor

En su primera nominación, Michael B. Jordan alcanzó la gloria y se apoderó del Oscar a Mejor actor. El intérprete, un colaborador permanente del director Ryan Coogler (desde Fruitvale station hasta Pantera Negra), recordó a quienes le preceden: Sidney Poitier, Denzel Washington, Halle Berry, Jamie Foxx, Forest Whitaker y Will Smith, todos intérpretes negros que se llevaron el Oscar antes que él.

Su triunfo cristalizó una estupenda noche para la cinta de Coogler, que reunió cuatro premios. El otro galardón muy celebrado fue el de Mejor fotografía, donde Autumn Durald Arkapaw se convirtió en la primera mujer en obtener la estatuilla.

Y tal como indicaban todos los pronósticos, en Mejor actriz no hubo sorpresas y Jessie Buckley alzó su primer Oscar. Conmovida, la artista irlandesa brindó un discurso cargado de emoción y algunas notas de humor.

Courtesy of Focus Features

En tanto, en Mejor actriz de reparto la balanza se inclinó a favor de Amy Madigan. La actriz se impuso por encarnar a la siniestra tía Gladys de La hora de la desaparición y superó una competencia que también incluía a Teyana Taylor (Una batalla tras otra) y Wunmi Mosaku (Pecadores). Así, la intérprete conquistó el premio cuatro décadas después de alcanzar su primera candidatura.

Entre los estudios el gran triunfador –se sabía de antemano– fue Warner Bros., que terminó el evento con 11 estatuillas. Pero fue un triunfo con un sabor algo amargo, con tufillo a cierre de ciclo: tras la millonaria adquisición de Paramount (que le ganó la pulsada a Netflix), hay incertidumbre respecto al futuro de la compañía y la permanencia de Michael De Luca y Pam Abdy, los ejecutivos que dieron luz verde a Pecadores y Una batalla tras otra. Dos películas hechas con amplios recursos y en las que confiaron plenamente en la visión de sus cineastas. Una ecuación que podría estar en peligro de extinción.

Fuente: La Tercera

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