Con duras críticas al arranque del gobierno de José Antonio Kast, el presidente del PC, Lautaro Carmona, acusa una “arrogancia mucho más inequívoca, discrecional y autoritaria” en la instalación del Ejecutivo que la que pudo tener el gobierno anterior. Sostiene que su estrategia comunicacional ha llevado al país a una “presentación casi avergonzante frente al mundo político mundial”. En esta entrevista, el dirigente también aborda la derrota electoral, asegura que aún no sabe el detalle de las dudas de Jeannette Jara sobre su militancia y analiza el quiebre entre exministros y Daniel Jadue, marcando que “cada una de las partes tiene una tarea que asumir” para recomponer la interna comunista.
29 de Marzo de 2026
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En el tercer piso de la sede del Partido Comunista, ubicada a pasos de Plaza Baquedano, Lautaro Carmona está sentado en un sillón de cuerina café, cubierto por un edredón color magenta que combina con los cojines de las sillas de madera a los costados y con las cortinas a su espalda. Desde ahí responde las preguntas para esta entrevista con The Clinic.
Afuera, solo se escucha el ruido de los transeúntes, la locomoción colectiva y los autos. Más tarde, cuando termine la entrevista, ese sonido será reemplazado por gritos de multitud, consignas estudiantiles y por el estruendo de los carros lanza aguas y los denominados “zorrillos” persiguiendo y dispersando a encapuchados.
Militantes del partido abrirán las puertas a estudiantes que queden atrapados en la confrontación y tengan la cara irritada por el humo lacrimógeno.
Desde arriba, antes de que la primera marcha estudiantil desde que asumió el Presidente José Antonio Kast llegue hasta la calle Vicuña Mackenna, en donde se ubica el PC, Carmona comenta que “cuando hay una manifestación de insatisfacción, o de distancia, es que se está haciendo conciencia punto a punto de la objetividad de la política”.
Sobre la labor del PC y su participación en las manifestaciones sociales, asegura que “va a jugar el papel de partido”. En esa línea, agrega que “va a respetar, resaltar, solidarizarse y valorar todas aquellas manifestaciones de los sectores sociales que sean la confirmación del avance de sus políticas sociales. Pero no puede ser quien presione u ordene”.
Lautaro Carmona, presidente del Partido Comunista.
—¿Se le ha hecho largo este gobierno como han dicho otros miembros de la oposición?
—Demostró muy adelantadamente una disposición de política pública que hace muy evidente que está ladeada sin ningún contrapeso hacia intereses de un gobierno de derecha, un gobierno de los empresarios, un gobierno del gran capital, un gobierno que asume que el desarrollo de un país solo está vinculado al éxito que esos sectores tengan en la actividad económica.
Muy tempranamente quedó en evidencia de qué se trata el gobierno. Como nosotros hemos dicho, vamos a tener una posición política en mérito de lo que sean las políticas públicas del Gobierno, partiendo así de una base, que somos la oposición.
Carmona sobre el Gobierno: “Lo único que está demostrando es que otra cosa es con guitarra”
El Partido Comunista, tras participar activamente del Gobierno de Salvador Allende, no llegó a los núcleos de poder en La Moneda hasta que asumió el Presidente Gabriel Boric. Hoy no tiene dudas de que el Gobierno del Presidente José Antonio Kast llegó con arrogancia a la administración.
Algo que, admite, es “altamente probable” que también le ocurrió al Gobierno anterior. Sin embargo, con lo crítico que fue el Partido Republicano de la administración de Boric , Carmona sostiene ” la arrogancia es mucho más inequívoca, es mucho más discrecional y autoritaria”
—¿Qué le pareció que hayan declarado estado de quiebra y que el mismo ministro de Hacienda haya contradicho lo que había publicado el gobierno en sus cuentas oficiales?
—Va en línea con haber declarado que este sería un Gobierno de emergencia.
—¿Por qué?
—Porque el gobierno de emergencia lo sostienen por estado de quiebra. Y ambas cosas sostienen una afirmación ficticia con intención. De lo contrario diría que por ignorancia, pero no asumo que ninguno de ellos es ignorante. Por tanto hicieron la opción de usar una categoría sabiendo que no correspondía, que no era rigurosa, que era de verdad una presentación casi avergonzante frente al mundo político mundial.
Es decir, por hacer una exageración de una calificación que inventaron llegaron a anularse. Y llegaron a pasar la vergüenza que tuvieron que corregir otros ministros.
—Usted dice que atrás hay un diseño…
—Esto no es una salida de madre así nomás. Esto es porque detrás de eso hay una estrategia comunicacional, hay una estrategia que tiene que ver con abusar del defecto y transformar el defecto en el todo, pero que llegó a mostrar una vergüenza de país. O sea, tal vergüenza como política pública, voceada por autoridades públicas, que ahora quieren pasar piola con las responsabilidades a tal o cual asesor. Esa es una filosofía que es compartida entre ellos.
—¿Cree que esto amerita la renuncia de alguna autoridad del Gobierno?
—No. Lo que no podemos hacer…este proceso tiene que vivirlo la sociedad chilena. No caería todavía en una cosa que no sea comprendida porque se victimiza la contraparte y aparece que ‘la oposición de hoy día no los quiere dejar gobernar’, cuando lo que está ocurriendo es que están hiper gobernando, pero con una aplanadora que no tiene límite.
—¿Hay un error de algunos miembros opositores en pedir la renuncia ahora a menos de un mes de que se instale el gobierno?
—No me gustaría, pero enfrentado al hecho, que haga camino lo que mejor evidencie la esencia real de lo que son las motivaciones que tienen estos servidores públicos que están cumpliendo tareas de primer nivel a nivel del Estado de Chile. Hagamos la experiencia, llevémosla junto a la gente, porque insisto en que una imprecisión o un paso adelante, puede darles pie a una reacción comunicacional que los victimice y se deforme el tema de fondo.
—¿Cree que el Gobierno llegó con cierta arrogancia a instalarse en La Moneda?
—No tengo ninguna duda. Me llamó la atención porque la inmensa mayoría de ellos no tiene experiencia en tareas públicas, salvo el Ministro del Interior y algunos otros, pero en general, todos por primera vez están ahí. No conocen el aparato público.
El aparato privado funciona de otra manera, el público no lo conocen y era como ‘no hay quien sepa más que nosotros’. Me parece una arrogancia peligrosa a los efectos del Gobierno porque significa que no van a escuchar otra mirada.
—¿No cree que el gobierno del expresidente Gabriel Boric pecó de lo mismo al momento de instalarse?
—Altamente probable. Ese fue parte de los debates que hubo en su momento para mirar cuáles son los momentos de mayor desgaste de la instalación de nuestro gobierno. No sé si ese es el factor más de mayor costo, que de luego lo hubo, cosa de recordar la relación que tuvo quien era el ministro que vinculaba al Gobierno con el Parlamento y las consecuencias que eso trajo, incluyendo el hecho de haber supeditado en una proporción exageradamente, por sobre lo aconsejable, el avance o el despertar del proceso en función de lo que fuera el resultado de la consulta plebiscitaria constitucional y que a la hora que vino el revés se cayeron todas las prioridades.
Entonces, ahí había otra razón, se dijo que era porque eran todos muy nobles, muy jóvenes, etc. Se asumió, se hizo un aprendizaje, se debe suponer que este gobierno que fue el que llevó el pandero en esas críticas iba a hacer un aprendizaje de esas afirmaciones y lo que estamos viendo es que es… no igual, sino que es mucho más profundo porque cuando ya se tiene experiencia en la vida, la arrogancia es mucho más inequívoca, es mucho más discrecional y autoritaria.
—¿Cree que el gobierno de Kast sigue en un modo de campaña electoral?
—La instalación de mantener permanentemente la calidad de campaña electoral tiene que ver con tratar de sacar una ventaja en la comprensión del primer tiempo y de ahí entonces lo asocian con esto del gobierno de emergencia, lo que a mí gusto es un uso abusivo desde el punto de vista comunicacional y lo único que está demostrando es que otra cosa es con guitarra y, por tanto, está mostrando que le faltó más pericia para comprender en qué lío estaban metidos.
Durante el primer semestre el PC tendrá una jornada interna de reflexión.
La pérdida del poder de la izquierda: “Algún factor no funcionó”
Lautaro Carmona, durante el transcurso de la administración Boric, vivió varios episodios en los que lo tildaron de abrir “fuego amigo”. Sin embargo, el defiende que nunca dejó de ser crítico con el Gobierno en los espacios que correspondían.
Al ser consultado de si cree que ser oposición ahora le da más libertad, sostiene que nunca tuvo ese “síndrome” de guardarse las críticas. “Mentiría al asegurar una inhibición, en los espacios que corresponden, porque no buscamos nunca un protagonismo público, de hacer saber la mirada nuestra.
—Ahora, el Gobierno ha sido crítico con la administración anterior a propósito de la estrechez fiscal. ¿cómo valoraría el desempeño económico del gobierno anterior?
—Era un gobierno post-pandemia, que le quedaba el paso inmediato a recuperarse respecto a la pandemia, y eso tenía efectos desde el punto de vista de la vitalidad de la economía formal. Tenía efecto en lo que era la crisis desde el punto de vista social y en ese último plano fue muy aceptada la medida de indexar casi al doble el salario mínimo.
El problema que tenemos hoy día es que la inflación, descuidando resguardar el poder adquisitivo del salario mínimo, puede volvernos a foja cero en un tremendo avance. En ese plano, la forma en que se puede exponer el tiempo que asumió el gobierno del Presidente Boric respecto a la realidad que tenía el país y lo que pasa hoy día es una situación de estabilidad consolidada.
—Usted también fue crítico de la gestión del exministro de Hacienda Mario Marcel. Dijo que hizo del recurso “un dios”. ¿Qué cree de esa crítica hoy?
—La observación, primero, no solo era mía, sino de los trabajadores, pero esencialmente de todo el partido. Y lo que cursó después, las propias formulaciones que hizo Marcel, no desautorizaron la formulación que hicimos.
Hay momentos en que la necesidad de una política social, que significa para algunos gastos, para otros inversiones, es centralidad. Lo segundo es el efecto de los ajustes que eso va a tener como achicar o eliminar listas de espera, por ejemplo, o más presupuesto en la perspectiva de acceder y alcanzar o acercar la relación de la familia y la vivienda. Podían desajustar, pero eso era infinitamente menor como efecto en contra que el a favor que iba a tener que la gente tuviera una condición de vida con seguridad, con tranquilidad de construir familia, etc.
—¿Y qué tanto afectó para el relato que hoy enfrenta la administración anterior la constante sobreestimación de los gastos?
—Debiéramos hacernos cargo, debiera ser una cosa normal y bien tratada, no debo ser una cosa tremendista, que en la suma y en la resta con todos nuestros avances, si así lo quieren, perdimos el gobierno. Entonces, algún factor no funcionó. Cuando digo “perdimos el gobierno” no creo, y lo digo yo ahora, que el porcentaje tan alto de votación que sacó Kast es un porcentaje de votación históricamente de derecha.
—¿Qué cree que pasó en términos concretos? O tiene que ver solo con el péndulo de electoral
— Algunos podrían decir, ‘mira, esta gente que no vota por alguna insatisfacción, porque encuentra que el sistema no sé qué, no sé cuanto, debería estar más cerca nuestra, porque el mundo formado, con educación de posgrado que vota por la derecha, ya va a votar’. Bueno, resultó que a ese mundo muchas políticas públicas no le llegaban o no las valoraban como se supone podrían hacerlo, pero también había una desconexión de preocuparse de ese mundo en la relación más personalizada, en la vinculación más cotidiana y bueno, es una parte de la realidad chilena de donde uno tiene que sacar enseñanzas.
—Y perder el gobierno frente a un candidato que votó por el sí en el plebiscito del 88 y lo transformó en el primer Presidente en hacerlo, ¿hace más dura la derrota?
—Sin ninguna duda. Uno en la política actúa por acción o por omisión, actúa en el plano nacional pero también internacional, o sea, no hay autarquía. Y por consiguiente, el duro revés, que no sólo es político electoral, tiene consecuencias políticas, nos pone al país en un concierto de gobiernos de derecha o de ultraderecha que no está escrito en nuestra historia. Un gobierno que no tiene compromiso claro contra el negacionismo de lo que fue la dictadura fascista. Un gobierno que no tiene todavía claridad y transparenta un quiebre por lo que es la herencia pinochetista en Chile.
“Hay que ver cuánto logró madurar el proceso de convergencia unitaria entre todos los partidos del gobierno Boris durante ese proceso”
La primera semana de gobierno estuvo marcada por el retiro de decretos, anuncios y distintas medidas que evidenciaron la poca coordinación que existe entre los partidos de oposición.
Carmona reconoce que el el momento previo a dejar el Gobierno, hubo tensiones entre las fuerzas de izquierda, pero a pesar de eso, cree que pudieron aglutinarse rápidamente y definir mecanismos de trabajo sólidos.
—¿Cree que le faltó celeridad a los partidos de oposición para coordinarse durante la primera semana? El Gobierno activó diferentes medidas a penas llegó a La Moneda…
—Todos sabemos que cerramos la presencia en el gobierno del Presidente Boric con un aterrizaje forzado o relativizado o diferido o en fin, porque las últimas reuniones fallaron, porque se abrió una diferencia en el debate parlamentario cuando ya esto estaba en la línea final de entregar el gobierno, pero se trató de poner al día con lo que se llamó el cónclave.
Quizás más que esos hechos puntuales y concretos que más coinciden con la previa de que asumiera el nuevo gobierno, hay que ver cuánto logró madurar el proceso de convergencia unitaria entre todos los partidos del gobierno Boris durante ese proceso. Y lo que pasa entonces en la primera semana, los primeros 10 días, yo creo que nos pusimos al día rápido, porque veníamos de un proceso que podría haber sido mucho más lento todavía.
—A propósito del acuerdo del Senado, el del PS, el PPD con las fuerzas oficialistas, ¿no teme que el Partido Comunista y el Frente Amplio, queden aislados en la medida que la centro izquierda vean conveniente un acuerdo por la derecha?
—Van a haber muchas situaciones puntuales que, más por presión de la derecha, van a tratar de dejar en una posición distinta al Partido Comunista, no voy a hablar por el FA. Pero si uno sumara al Frente Amplio y al Partido Comunista, constituye una fuerza fundamental inequívoca, que sería un error de cualquier parte omitir o dejar afuera.
—Han habido varios exministros que han salido a defender el legado del expresidente Boric o incluso a contrarrestar la arremetida del nuevo gobierno. Sin embargo, hay otros que han mantenido reserva. ¿Qué cree que necesita este momento político de los exministros que colaboraron con el gobierno?
—De lo que yo he escuchado, no son tantos, varios sí, pero no son tantos todavía los grandes colaboradores del presidente Boric, que por ética, que por honradez, que por sentimiento de pertenencia, tienen que hacerlo. Pero me gustaría mucho que eso fuera un insumo de argumentos, he escuchado a la Camila por ejemplo hablar de los avances del gobierno, que esos argumentos sean insumos para que los sectores políticos y sociales vinculantes a los avances o a las conquistas de espacios nuevos, también hablen.
—¿El PC va a tener un rol en conducir o orientar a esos mundos sociales a dar cuenta de los ciertos avances?
—El Partido Comunista va a jugar el papel de partido, va a mostrar y demostrar cuál es la razón que estuvo inequívocamente durante los cuatro años con el gobierno del presidente Boric. Va a respetar, a resaltar, a solidarizarse, a valorar todas aquellas manifestaciones de los sectores sociales que sean la confirmación del avance en sus políticas sociales. Pero no puede ser ni el que presione, ordene.
—¿Cree las políticas aplicadas por este Gobierno pueden estar acumulando una rabia o un descontento que puede generar movilización?
—Lo primero que tiene que generar es un registro consciente. Cuando hay una manifestación de insatisfacción, o de distancia, es que se está haciendo conciencia punto a punto la objetividad de la política. O sea, aquí se está sosteniendo una mirada crítica a las políticas del gobierno de Kast a partir de hechos y datos de la realidad. No de una subjetividad.
—¿Qué significa que el gobierno haya descartado la candidatura de Michelle Bachelet?
—Me parece una pequeñez política de marca mayor porque confunde sectariamente lo que es el partidismo político de lo que son las dimensiones de políticas de Estado, incluso de superestado. Está privándole al mundo de tener un liderazgo de marca de trascendencia como es el rol que juega Michelle Bachelet en la política mundial, porque no piensa como él.
—¿Esto es demostración de un gobierno sobreideologizado?
—Es un gobierno, evidentemente, de abierto compromiso ideológico con las posiciones más reaccionarias de la derecha. Yo no voy a escuchar a José Antonio Kast, porque ya no lo dijo y porque además no lo hizo, lo que dijo Sebastián Piñera: cómplices pasivos. Él va a favorecer, en calidad de cómplice activo, a violadores de derechos humanos, por ejemplo, según lo que uno registra que son los anuncios que pretende hacer en los indultos.
Carmona viajó a Cuba en enero y reivindica el vínculo del PC chileno con el de la isla.
Sobre las dudas de Jara y su militancia: “No conozco todavía las razones de esa reflexión para poder validarla o no”
Las elecciones presidenciales no fueron inocuas para el Partido Comunista. Una de sus militantes, Jeannette Jara, se transformó en la candidata presidencial del arco progresista completo, lo que le trajo en ocasiones ciertas incomodidades en los debates, como por ejemplo cuando era consultaba sobre su opinión de lo que ocurría en Cuba o en Venezuela.
Además, se evidenció una distancia pública entre los militantes del PC que participaron del Gobierno y el exalcalde Daniel Jadue, quienes protagonizaron críticas cruzadas por la prensa. Con todo, ahora todas esas figuras volverán a encontrarse en un evento de reflexión que se realizará durante el primer semestre y se espera limar asperezas.
—¿Cómo anticipa ese diálogo a propósito también de la polémica carta que trascendió de los ahora ex ministros del presidente Boric respecto a Daniel Jadue? ¿Cómo antecede ese debate?
—Lo primero que yo espero, y voy a trabajar para eso, es que este sea un intercambio a cualquier evento. O sea, no hay entre nosotros temas que no se puedan abordar como comunistas. Que todos nos obliguemos a ser lo más comunista posible, es decir, discutir exponiendo la mirada que cada uno tiene, con la mayor honradez, con la mejor profundidad, con los argumentos más desequilibrantes, pero con absoluto respeto por otra u otro compañero.
—A propósito del lenguaje, del respeto, de los desequilibrantes, los argumentos, ¿cree que el lenguaje expresado en la carta firmada por los entonces ministros del Presidente Boric fue algo propio de un lenguaje comunista?
—Se provocó una desinteligencia, más allá de las intenciones. Hago una carta que no quiero que sea carta pública y el mismo día que digo eso, la carta es pública. Entonces ahí todos tenemos una cierta sapiencia, una experiencia en la vida política, yo soy formado en la lucha clandestina, y ahí uno decía que todo lo que esté en texto tiene alto riesgo de conocerse.
—Esos dichos, sin embargo, también estuvieron enmarcados de críticas por parte del exalcalde Jadue…
—Por cierto que en la entrevista donde Daniel (Jadue) descalifica y nombra figuras del partido en tareas de gobierno, también el indeseado. O sea, puede haberse hecho esa crítica adentro. Por todo eso, cada una de las partes tiene una tarea que asumir frente a todos nosotros para decir, ‘compañero mi propósito era otro’. Vamos a estar todos disponibles a asumirlo, a creerlo, pero tenemos que decirlo, para que se supere una diferencia, una discrepancia que no siempre para algunos es menor.
—¿Cree que le hizo daño este momento que Jeannette Jara puso en duda su militancia al Partido Comunista?
—Frente a eso, uno en la vida tiene que actuar sobre hechos más que deseos. Yo quise comprender la autorización para que ella no tuviera obligaciones de partido cuando era candidata, porque así se le daba la tranquilidad de tener pronunciamiento y no estar obligada a responder según lo que dijera el partido. Nosotros, como partido, estábamos demostrando a los demás que estábamos dispuestos a contribuir en un liderazgo más amplio.
Después, yo no conozco todavía las razones de esa reflexión para poder validarla o no. Lo único que puedo decir, no conozco más militantes que hayan vivido un proceso de reflexión, históricamente hablando. Pero voy a estar muy atento a cuál es la argumentación, ella también es miembro del partido y se supone que a partir de alguna convicción va a destrabar y va a tener una integración plena.
—A propósito de Daniel Jadue , de cómo ha visto su salida del arresto domiciliario y el rol que está cumpliendo ahora más activo en la militancia. ¿Va a cumplir un rol también protagónico dentro de este proceso de reflexión? ¿Espera que sí sea?
—Lo primero, me da mucha alegría que le disminuyan la cautelar, considero muy injusta. Tengo muchas dudas después de leer la historia de los fiscalías, de cómo se cruzan los conflictos de intereses, este fiscal Guerra, etc. Él ya está integrado también en la dirección del partido tiene que irse antes porque nosotros funcionamos la tarde tarde y él tiene un horario de regreso al hogar.
Él ha tenido mucho temple para vivir en condiciones que otros de nosotros estarían mucho más indignados. No me gusta que tenga estos diálogos que tiene respecto a los propios, pero eso no quita ningún mérito a lo que le ha tocado asumir y enfrentar con una tranquilidad que le encargo, o sea, no es fácil.
Carmona sostiene que el PC “no tiene el debate si hay que calificar o no a Cuba”
Carmona visitó Cuba en enero a reunirse con autoridades de la isla para reforzar los vínculos históricos entre el PC de Chile y el cubano. Además, participó de un homenaje a los 32 militantes que fallecieron durante el intento de protección de Nicolás Maduro en Venezuela tras la invasión de Estado Unidos que determinó con la extracción del líder venezolano de su propio país.
La visita a la isla, sin embargo, no estuvo exenta de críticas en su contra.
—¿Cómo recibe las críticas cuando valida y defiende al régimen cubano? Además ahora que está viviendo una crisis humanitaria importante…
—La frase que mejor refleja la historia del proceso cubano es la que afirmó Andrés Manuel López Obrador: Cuba deberá ser declarado, sobre todo su pueblo y su lucha, patrimonio de la humanidad por su aporte al templo, a la cultura, a la reivindicación de autonomía, al ejercicio de soberanía propia. No existe en la humanidad un pueblo, un país, una sociedad, una experiencia que haya sido sometida durante 70 años a un acoso intencional.
Esto se parece, es mucho más macabro que los hornos crematorios de los nazis porque están usando todo un cuerpo, los más viejitos a los más niños. ¿Cuánta hambre son capaces de pasar?
Si alguien cree que la dictadura no los deja pensar, por favor, no vayan entonces a llenar estadios viendo a Silvio Rodríguez, si él es militante, si él es habitante de ese país. Y ha tomado la decisión tan maravillosa y emocionante.
—¿La definición sobre el régimen cubano es un debate que se anticipa en el PC?¿Hay que tomar definiciones?
—El Partido Comunista ha tenido una conclusión histórica que ha renovado progresivamente acerca
de nuestra hermandad, cercanía, disposición de trabajo conjunto en los planos comunes, porque cada uno tiene su espacio, y restrictamente con el Partido Comunista de Cuba y con el proceso revolucionario de Cuba.
Por tanto, el partido tiene posición tomada. No tiene el debate sobre si hay que calificar o no a Cuba. Ese debate no es nuestro. Ninguno de nosotros lo ha planteado. Quien lo plantee tendrá que asumir si lo mantiene o lo corrige. El dato es duro. Pero aquí, que quede claro: nosotros somos un partido comunista.
Fuente: The Clinic