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Las Rueditas : la historia de la canción que Esteban Düch tocó con Rodrigo “Guatón” Salinas como segunda parte de Mi Equilibrio Espiritual

Periodista reportando noticias

En el cierre de su show triunfal en el Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar, Esteban Düch sorprendió al público al invitar a Rodrigo Salinas para interpretar Las Rueditas, una canción nacida de una pregunta de su hijo Matías tras escuchar Equilibrio Espiritual de 31 Minutos. La inquietud infantil —“¿qué pasó con las rueditas de la bicicleta?”— se transformó en un homenaje cargado de humor y ternura que imagina el deseo de esas ruedas auxiliares de volver a sentirse útiles para otro niño.

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31 Minutos convirtió una pregunta infantil en una de las escenas más inesperadas del cierre del show de Esteban Düch en el Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar. Cuando el comediante ya había asegurado la ovación, decidió bajar la velocidad del stand up y subir a escena a Rodrigo Guaton Salinas —el “Guatón Salinas”— para interpretar la segunda parte de Equilibrio Espiritual, una canción compuesta entre ambos que nació, literalmente, en el living de su casa.

Todo partió con su hijo Matías, fan declarado de 31 Minutos. Un día, mientras escuchaban Equilibrio Espiritual —la clásica canción de Freddy Turbina— el niño lanzó una pregunta que descolocó al comediante: “Papá, ¿qué pasó con las rueditas de la bicicleta? ¿Nadie más las usó nunca? Debería haber una canción sobre qué pasó con ellas”.

La premisa quedó dando vueltas. No era solo una ocurrencia tierna, sino una idea con ese tono entre absurdo y existencial que caracteriza al universo de 31 Minutos. Juntos compusieron una especie de “segunda parte” de Mi Equilibrio Espiritual: una canción sobre el destino de las rueditas de Freddy Turbina, imaginándolas con deseos propios, anhelando volver a ayudar, volver a ser útiles para otro niño que recién empieza a pedalear.

El resultado es Las Rueditas, una pieza que mezcla humor, nostalgia y una ternura poco habitual en la lógica del chiste rápido festivalero. Más que una parodia, funcionó como homenaje: un guiño consciente al legado cultural de 31 Minutos y a la relación del comediante venezolano con su hijo.

Düch ya había presentado este segmento como parte de un pequeño tributo en su show en el Teatro Nescafé de las Artes, pero llevarlo a la Quinta Vergara junto a Rodrigo Guatón Salinas fue otra cosa. En el escenario más grande del país, ante miles de personas y millones frente al televisor, decidió cerrar no con un remate explosivo sino con una canción nacida de una conversación con su hijo.

Fuente: The Clinic

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