Durante la jornada del jueves, Nestlé informó las cuatro líneas en las que se centrará su negocio, dejando fuera el mercado de los helados. Entre sus razones se encuentra la crisis por contaminación sanitaria en sus productos y también una "simplificación en su estructura".
Por Agustina Carroza
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Con la llegada de Philipp Navratil como nuevo CEO de Nestlé a finales del 2025, la compañía dio un giro. Este jueves, en la presentación de los resultados del año pasado, el directivo informó las cuatro lineas de negocio en las que se centrará el grupo: alimentos y snacks, café, alimentos para mascotas y nutrición.
Los tres últimos equivalen al 70% de la facturación del gigante suizo, razón por la que Nestlé renunciará a seguir en el mercado de los helados y saldrá (en parte) del mercado del agua embotellada.
El gigante alimentario opera marcas como Häagen-Dazs y Maxibon a través de la sociedad conjunta Forneri, en la que participa con el fondo PAI Partners. Según informa La Vanguardia, una de sus alternativas es recortar su participación en la sociedad y vender su parte, traspaso que está “en negociaciones avanzadas”, señaló la empresa en su presentación.
En cuanto a la división de aguas y bebidas premium, la compañía ya inició negociaciones con interesados y espera su desvinculación para el año 2027. En este segmento tiene marcas como la española Viladrau, PureLife, Aquarel, Perrier o San Pellegrino. Sin embargo, se trata de un negocio minoritario que aporta solo el 3,5% de los ingresos.
La razón detrás del cambio de foco en el negocio de Nestlé
Detrás de la reordenación de las líneas de negocio se encuentran las diferentes crisis por contaminación sanitaria de productos como la leche de fórmula o las pizzas de Buitoni que ha enfrentado la compañía en los últimos años.
Según informa La Vanguardia, la compañía busca una “simplificación de su estructura” con un plan de ahorro de costos en puestos administrativos del que ya ha conseguido un 20% del objetivo de 1.100 millones de euros.
En ese contexto, el año pasado la empresa había anunciado un plan para recortar 16.000 empleos, el 6% de la plantilla, ya bajo la presidencia del español Pablo Isla. Tanto Philipp Navratil como Isla, tienen la presión de los accionistas para dar la vuelta al negocio.
Cabe recordar que las acciones de Nestlé están cerca de su nivel más bajo en los últimos ocho años, antes del miércoles habían caído casi un 40% desde un máximo en 2022, como informa el Diario Financiero. Contrario a su principal competencia, las cuales han subido más de 20% en ese periodo.
En relación a la cuenta de resultados, Nestlé publicó ganancias menores a lo esperado. En 2025 obtuvo un beneficio neto un 17% inferior respecto al año anterior, asimismo, las ventas bajaron un 2% con unos 98.100 millones de euros, con un lastre del 5,7% por el tipo de cambio.
En el caso de Europa, fue la única gran región donde avanzó el negocio, con un repunte del 3%, cerca de los 20.000 millones de euros. Por el contrario, se contrajo en América (un 4,6%, a 38.000 millones) y Asia, Oceanía y África (un 3%, a 22.500 millones).
Fuente: The Clinic