Dos hombres ingresaron a un almacén y a los pocos minutos salieron con dos paquetes de galletas sin pagarlos. ¿El resultado? Uno de ellos fue condenado, el pasado lunes, a cinco años y un día de cárcel.
La insólita historia es así. Corría el 9 de noviembre de 2024 cuando cerca de las 18:30 horas, Víctor Ortíz en compañía de Anwar Asfura, llegaron en una moto hasta el almacén La Palmera, ubicado en la comuna de Bulnes, en la Región del Ñuble.
Ya estacionados en el lugar, Ortíz dejó un rifle de aire comprimido sobre el mesón del mismo y le solicitó a la mujer que atendía el lugar dos paquetes de galletas, “Carioca” de un valor aproximado de 300 pesos cada uno. En ese momento, ingresó al local Asfura, quien comenzó a preguntarle a la mujer sobre unos parientes.
Según la acusación en contra de los hombres, Asfura observó con detalle el negocio y al percatarse de que contaba con cámaras de seguridad le hizo un gesto de negación a Ortíz. Esa era la supuesta señal para desertar la intención de robar en el lugar.
Ortíz. advertido por la situación, tomó el arma del mesón, pero en vez de solo irse apuntó a la mujer y le quitó las galletas que tenía en sus manos, sin pagar por los productos.
Ambos se subieron a la moto, pero esta no partió y tuvieron que empujarla. En ese momento, la mujer que atendía el negocio además logró grabarlos con su celular.
Luego que la mujer le contara lo sucedido a un teniente de Carabineros, quien estaba en funciones de patrullaje preventivo, ordenó la búsqueda de los sujeto. Una de las personas fue detenida cerca del lugar de los hechos mientras empujaba la moto sin bencina, el otro fue detenido más tarde mientras llevaba el rifle envuelto en un paño.
La acusación
A juicio del Ministerio Público, el hecho configuraba el delito de robo con intimidación, previsto y sancionado en el artículo 436 en relación con el artículo 432 del Código Penal. El delito fue consumado y se atribuyó a Ortíz su participación en calidad de autor.
De esta manera, la fiscalía solicitó una condena para Ortíz de 10 años de presidio mayor en su grado mínimo.
El testimonio del imputado
En su relato durante el juicio, Ortíz señaló que ese día estaba con sus papás en el campo y que con Asfura decidieron ir al río. Anwar tenía una tía en Bulnes y la iban a ir a ver.
Antes de eso pasaron al local a comprar galletas; el local estaba con reja y tenía una ventana cuadrada chica. Asimismo, reconoció que cuando llegó, entró con el rifle, pero lo dejó al lado derecho, y que quien atendía no se dio cuenta que él tenía un arma.
Así le preguntó por las galletas “Nik” y después por las más baratas que eran las “Carioca”; pidió dos y cuando ella se las pasa se dio cuenta del rifle. Según el relato de Ortíz, él no se las arrebató, se las pasaron, y que el único error que cometió fue no pagarle; se dio media vuelta, le dijo “que Dios se lo pague”, y se fue.
Según Ortíz, nunca la asaltó, no la apuntó ni dijo que era un asalto o algo así. Después que se fueron, se quedaron en la esquina comiendo las galletas y como la moto estaba mala y no quiso arrancar, decidió irse, tomó el rifle y se fue caminando.
Él mismo señaló que si hubiera asaltado el lugar habría arrancado o hubiera escondido el rifle.
Así que cuando vio a los carabineros siguió caminando como si nada, no pensó que lo estaban buscando a él, lo tiraron al suelo y le dijeron que lo acusaban de robo. No alcanzaron a dar con la casa de la tía del Asfura.
La condena
A poco más de un año de los hechos, este lunes 2 de marzo, el Tribunal de Juicio Oral en lo Penal de Chillán condenó a Víctor Ortíz a la pena de cinco años y un día de presidio mayor en su grado mínimo, mientras su complice a 3 años y un día.
Además de la inhabilitación absoluta perpetua para cargos y oficios públicos y derechos políticos, y para profesiones titulares mientras dure la condena.
Un robo de de dos galletas que los costó bastante más caro que los 600 pesos que no pagaron.
Fuente: La Tercera