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La apuesta de la Unión Europea por reducir su dependencia de Estados Unidos

Periodista reportando noticias

La Unión Europea (UE) está empezando un proceso gradual para reducir su dependencia estructural de Estados Unidos en áreas estratégicas. Foto: Archivo

La Unión Europea (UE) está empezando un proceso gradual para reducir su dependencia estructural de Estados Unidos en áreas estratégicas. Defensa, tecnología, energía, finanzas, entre otras. Aunque se trata de un proceso incipiente y de largo plazo, las tensiones políticas con la administración de Donald Trump provocaron el deterioro de las relaciones transatlánticas, gatillando un debate que hasta hace pocos años parecía imposible.

Durante más de medio siglo, Bruselas confió en las garantías de seguridad de la OTAN, el liderazgo militar norteamericano y la tecnología desarrollada en Estados Unidos para sostener su crecimiento económico y su estabilidad política. Sin embargo, los roces recientes -como las amenazas del presidente Donald Trump sobre Groenlandia- y los discursos críticos desde Washington han reforzado la percepción entre los líderes del Viejo Continente de que la confianza a ciegas ya no es sostenible.

We are not the Britain of the Brexit years anymore.

We must look outwards, and work with our European neighbours to keep our country safe.

There is no British security without Europe, and no European security without Britain. pic.twitter.com/cYxX94pezw — Keir Starmer (@Keir_Starmer) February 14, 2026

“Si queremos ser tomados en serio de nuevo, tenemos que aprender el lenguaje de la política de poder”, afirmó el canciller alemán, Friedrich Merz, en un discurso oficial del gobierno frente al Bundestag, el Parlamento germano.

En cualquier caso, estos avances por la “independencia” europea no se tratarían de una ruptura total en las relaciones transatlánticas -sobre todo en consideración de la afinidad de algunos mandatarios europeos con la Casa Blanca-, sino de pasos a una separación estratégica. Así, el objetivo es limitar vulnerabilidades críticas y diversificar proveedores, sin cortar los lazos económicos y estratégicos con Washington.

Made in Europe

Desde el inicio de la Guerra Fría, la defensa europea reposa sobre la OTAN, una alianza en la que EE.UU. es el principal soporte económico. Aproximadamente, el 16% del presupuesto de la organización de defensa transatlántica proviene de la Casa Blanca. Pero los líderes europeos han comenzado a cuestionar si Washington acudiría efectivamente en defensa del continente ante una crisis mayor.

La primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen. Foto: Archivo MICHELE TANTUSSI

Es más, con la reciente crisis entre Estados Unidos y la UE por las ambiciones expansionistas de Trump en Groenlandia, se puso en duda la capacidad del tratado para la resolución de conflictos armados entre los mismos miembros de la alianza transatlántica. Por eso, la premier danesa, Mette Frederiksen, sostuvo a principios de enero que un ataque de Estados Unidos a la isla ártica sería el fin de la alianza y de la seguridad post-Segunda Guerra Mundial.

Así, según la edición europea del medio Politico, en una reunión en Zagreb, Croacia, líderes europeos sostuvieron que es necesario empezar a robustecer sus acuerdos de defensa mutua entre sus miembros, que -así como en la OTAN- obligan a los países de la UE a defender a otros miembros del bloque. La discusión refleja un cambio de mentalidad: la necesidad de que Europa sea capaz de sostener su defensa con mayor autonomía.

De acuerdo al medio, un alto diplomático de la UE sostuvo en la reunión de Croacia que nunca se había pensado en tener un plan de defensa paralela. Pero, a propósito de las amenazas de Trump sobre Groenlandia, sostuvo que “nos enfrentamos a la necesidad de establecer estructuras de mando militar dentro de la UE”.

Our destiny is and will always be intertwined with Europe.

This is why President Trump demands seriousness and reciprocity from them.@SecRubio pic.twitter.com/HcvhJ9bN71 — Department of State (@StateDept) February 14, 2026

Y el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, afirmó frente al Parlamento Europeo que cualquiera que crea que Europa puede defenderse sin el apoyo de EE.UU. debería “seguir soñando”.

Y es que la dependencia militar respecto a Estados Unidos es profunda. Aun así, algunos sectores políticos consideran que el costo de reducir esa dependencia es asumible y necesario.

Por ejemplo, Europa buscaría reforzar alianzas en su antípoda. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, estaría planeando viajar a Australia para cerrar un acuerdo en materia de seguridad y comercio con el país oceánico.

También, en los días previos a la reunión entre líderes de la UE en un castillo belga -enfocada en discutir la competitividad económica del bloque-, la presidenta de la Comisión instó ante el Parlamento Europeo a la consideración de opciones Made in Europe.

marco rubio’s munich speech was both warm and friendly towards the europeans.

to be clear, does not reflect any change in us policy. — ian bremmer (@ianbremmer) February 14, 2026

Esta medida, planteó Von der Leyen, priorizaría a firmas europeas en las licitaciones públicas para determinados sectores. Indicó que es un “instrumento necesario” para reforzar la capacidad productiva de la unión.

Además, el distanciamiento europeo es especialmente visible en el ámbito tecnológico. La dependencia de plataformas estadounidenses ha sido motivo de preocupación durante años. Sobre esto, Francia anunció planes para prohibir a los funcionarios públicos el uso de herramientas de videoconferencia con sede en Estados Unidos, como Zoom, Google Meet o Teams, sustituyéndolas por soluciones europeas como la francesa Visio. Alemania estaría estudiando medidas similares.

El mandatario francés, Emmanuel Macron, busca reemplazar el uso Microsoft Teams en instancias oficiales. Foto: Archivo Jaap Arriens

A la vez, legisladores del Parlamento Europeo presionan para abandonar software y hardware estadounidenses, mientras que Alemania busca alternativas europeas a Palantir.

En el Foro Económico Mundial de Davos, Suiza, a finales de enero, la empresaria alemana Anna Zeiter anunció el lanzamiento de una plataforma de redes sociales llamada W, que podría rivalizar con X. W planea alojar sus datos en “servidores europeos propiedad de empresas europeas” y limitar sus inversores a europeos, según explicó Zeiter.

Respecto a la energía, la UE enfrenta un conflicto producto de la fuerte dependencia con EE.UU. Esto, porque el país norteamericano suministra más del 25% del gas consumido por el bloque continental, una proporción que aumenta con las sanciones a Rusia. Como respuesta, Bruselas ha intensificado los esfuerzos para diversificar proveedores, reforzando conversaciones con países como Canadá, Qatar y naciones del norte de África.

El debate sobre la autonomía estratégica también alcanza al sistema financiero. Legisladores europeos alertan sobre la excesiva dependencia de sistemas de pago estadounidenses como Visa y Mastercard.

Una de las principales respuestas es el euro digital, que tiene emisión prevista para 2029. Este instrumento busca ofrecer un medio de pago paneuropeo soberano. “Con el euro digital, los europeos seguirían teniendo control de su dinero, sus decisiones y su futuro”, afirmó el año pasado la presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde.

Oficinas del Banco Central de Europa en Frankfurt. Foto: Archivo Wolfgang Rattay

En paralelo, en Alemania se ha reabierto el debate sobre sus reservas de oro, de las cuales 1.236 toneladas se encuentran almacenadas en el Banco de la Reserva Federal de Nueva York. Según la revista alemana Der Spiegel, la legisladora Marie-Agnes Strack-Zimmermann sostuvo que es inaceptable que se confíe en EE.UU. para guardar tanto oro en tiempos de incertidumbre política.

Pero, en el discurso inaugural de la Conferencia de Seguridad de Múnich, el canciller alemán reconoció una “reconfiguración” del orden mundial y abogó por el diseño de una agenda europea sin romper relaciones con Washington.

Lidiar con China

Así, la separación se detiene cuando aparece un actor mayor a quien contener. Según la agencia Bloomberg, se espera que en el primer trimestre de este año la UE proponga a Estados Unidos una alianza de minerales críticos. El objetivo del acuerdo es tomar control de un área estratégica, actualmente dominada por China. Y es que tanto Estados Unidos como la UE se han visto atados a recurrir a los asequibles minerales chinos, lo que otorga a Beijing amplio poder sobre este mercado.

Europa, de esta forma, intentaría proteger la producción y la cadena de suministración mutua de minerales críticos del gigante asiático. A la vez, la UE insistiría en que se respete la integridad territorial de las partes firmantes del memorando.

El presidente chino, Xi Jinping, el presidente ruso, Vladimir Putin, y el presidente mongol, Ukhnaa Khurelsukh, sostienen una reunión trilateral en el Gran Palacio del Pueblo en Beijing, el 2 de septiembre. Foto: Xinhua Ding Haitao

Sobre esto, el analista geopolítico del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR), Alberto Rizzi, comentó a La Tercera que “los europeos están cada vez más preocupados por la dependencia de EE.UU. Incluso el gas estadounidense, antes considerado ‘seguro’, se percibe ahora cada vez más como una dependencia potencialmente peligrosa”.

“Europa busca la reducción de riesgos más que la contención (de Beijing). A la vez, los europeos también están preocupados por la postura errática del propio Trump sobre China”, afirmó Rizzi.

Por su parte, Etienne Soula, investigador del German Marshall Fund (GMF), explicó que, aun cuando las relaciones están cambiando desde la fuerte alianza basada en valores comunes a una relación más estratégica, Washington y Bruselas se beneficiarán de responder a China de forma conjunta.

Secretary of State Marco Rubio delivered a message of unity at the Munich Security Conference, saying the U.S.’ and Europe’s destinies were intertwined and that Washington had no intention of abandoning the transatlantic alliance https://t.co/w7CenxLTyV pic.twitter.com/kFvoBeeCWZ — Reuters (@Reuters) February 14, 2026

“Esta nueva alianza crucial en minerales sugiere que la actual administración estadounidense está percibiendo el valor que los europeos pueden aportar al tratar con China. Porque Beijing ha creado profundos desequilibrios económicos que perjudican tanto a la economía estadounidense como a la europea”, explicó el investigador.

En la misma línea, la directora del Istituto Affari Internazionali (IAI) de Italia, Nathalie Tocci, explicó que, si bien hay áreas clave en las que Bruselas debe reducir su dependencia de EE.UU., el Viejo Continente debe mantener a raya los riesgos relacionados con las acciones de China.

“Hay y habrá una mayor apertura para alcanzar acuerdos sectoriales con China. Pero no se puede idealizar a Beijing. Especialmente dado el apoyo de este país al principal enemigo de Europa: Rusia”, aseguró la directora del IAI.

Cambio irreversible

A la vez, sobre la retirada de Europa en sus relaciones transatlánticas, Tocci sostuvo que el cambio de dirección de Europa pareciera no tener vuelta atrás. Y atribuyó estas decisiones al comportamiento de Trump en materia diplomática. “Nunca antes los europeos pensaron que EE.UU. pudiera, aunque fuera temporalmente, actuar como adversario. Ahora saben que es posible”, explicó.

Sobre esto, Soula aseguró que ahora Europa no puede confiar en que Estados Unidos le cuide la espalda. Apuntó que “en las últimas décadas, toda la arquitectura de seguridad de la UE se basó en asegurar sus flancos sur y este. El episodio de Groenlandia planteó la posibilidad de que ahora también deba considerar su flanco occidental”.

Pero después, el investigador del GMF agregó que habrá que esperar a ver cómo actúa la UE. A su parecer, Bruselas tiende a “caer en la complacencia una vez superadas las crisis agudas” con Estados Unidos. En esa línea, el analista del ECFR, Rizzi, dijo que Bruselas “lentamente está dándose cuenta de que su seguridad no puede depender del voto estadounidense cada cuatro años”.

Donald Trump en el Foro Económico Mundial de Davos, Suiza. Foto: Archivo Jonathan Ernst

“Y esta tendencia probablemente sea irreversible”, afirmó Rizzi. “Una nueva administración estadounidense podría cambiar el ritmo y la intensidad de esta desvinculación, pero no la dirección”.

Matizando la afirmación del analista del ECFR, Nathalie Tocci sostuvo: “Quizás este momento de crisis pase, pero significa que puede volver a ocurrir en el futuro. Esto significa que la UE, incluso en el futuro, seguirá considerando a EE.UU. como una relación que debe promoverse y, al mismo tiempo, protegerse a sí misma”.

“En este sentido, no sería de una manera fundamentalmente diferente a la de América Latina y su doble relación (con Estados Unidos y China)”, comparó la directora del IAI.

Cohesión interna

Pero existe el temor de que Trump intente dividir a Bruselas apuntando a ejercer presiones sobre naciones específicas. Especialmente de aquellas que, por compatibilidad de su agenda política, son más afines a su gobierno. Por ejemplo, el liderazgo de Viktor Orbán en Hungría.

Sin embargo, todos los analistas consultados por La Tercera afirmaron que, aunque exista esta probabilidad, no es suficiente como para disgregar la unión. Menos ante la posibilidad de una eventual coacción transatlántica. Sobre esto, el especialista del GMF, Soula, aseguró que “si Trump presiona demasiado, existe la posibilidad de que esos esfuerzos resulten contraproducentes y acaben uniendo a los europeos”.

“Existe un riesgo real de que esta agenda ejerza una presión adicional sobre una unidad europea ya frágil (…) Pero como demostró (el caso de) Groenlandia, incluso los europeos nacionalistas se unirán a Bruselas si se ataca abiertamente la soberanía del continente”, ejemplificó después.

Trump y el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, en la Casa Blanca. Foto: Archivo Carlos Barria

Y el investigador del ECFR agregó que “si bien la UE no puede impedir que sus miembros interactúen bilateralmente con Washington en áreas de su exclusiva competencia nacional, el Consejo Europeo seguirá siendo la plataforma de coordinación para garantizar que cualquier interacción bilateral con Estados Unidos no fragmente la cohesión fundamental de Europa”.

Luego, comentó: “A pesar de los intensos esfuerzos de Estados Unidos por dividir a los europeos en repetidas ocasiones, Europa ha demostrado una capacidad significativa para mantener la cohesión”.

La directora del IAI, Tocci, concluyó explicando que las acciones de potencias externas para disgregar a Bruselas siempre resultan en un tiro por la culata. Ejemplificó poniendo el caso del presidente ruso Vladimir Putin, quien, en sus palabras, “ha sido un gran unificador involuntario” para Europa.

“Paradójicamente, cuanto más se enfrenta Europa en su conjunto a una amenaza externa, más se une internamente. Y quizás Trump provoque lo mismo”, finalizó.

Fuente: La Tercera

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