La investigadora Jenny Blamey lidera un estudio que busca analizar el comportamiento de microorganismos extremófilos en el espacio. El proyecto apunta a comprender la vida en condiciones extremas.
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La destacada investigadora antártica Dra. Jenny Blamey de la Universidad de Santiago de Chile (UsaCh) lidera un estudio que busca expandir los límites de la biología terrestre hacia el espacio. Su trabajo con microorganismos extremófilos -seres capaces de vivir donde nada más sobrevive- no solo posiciona a Chile como una potencia científica, sino que nos invita a mirar a las estrellas para entender nuestro propio origen mediante el proyecto POLARIS (Polar Organisms Launched for Astrobiological Research in Space).
En conversación con el Instituto Antártico Chileno (InaCh), Jenny Blamey señaló que “hacer investigación en extremófilos es tremendamente relevante para el país, porque Chile es uno de los cinco sitios más diversos de ambientes fríos y extremos de nuestro planeta. Y es por eso que el trabajo que estoy desarrollando es aislar microorganismos de ambientes muy extremos y principalmente fríos para llevarlos al espacio para ver el comportamiento de estos extremófilos en el espacio estudiando los cambios genéticos y proteómicos que pueden sufrir cuando están expuestos por aproximadamente seis meses, y podría ser más, a las condiciones del espacio, con alta radiación y que no tiene gravedad”.
Consultada sobre si el espacio es un entorno más hostil que la Antártica, afirmó que “las condiciones son similares en términos de temperaturas. En el espacio son similares en algunos momentos como las que encontramos acá o en el polo sur, porque las temperaturas pueden llegar a -45 ºC o incluso un poquito más. Pero también cuando se acerca al Sol. Por ejemplo, las muestras si estuvieran orbitando llegarían a temperaturas cercanas a los 70º en las instalaciones que uno puede disponer”.
“Trabajar con estos extremófilos que pueden resistir y vivir óptimamente, que es distinto de resistir, vivir óptimamente a temperaturas muy, muy bajas, temperaturas muy, muy calientes, sin oxígeno algunos, porque hemos recolectado muestras que mueren en presencia de oxígeno, en el espacio no hay oxígeno, entonces, anoxigénicas y sin gravedad. Nunca hemos probado sin gravedad aquí en nuestro país y pocas veces se hacen experimentos incluso en la NASA que combinen todas estas condiciones. Alta radiación, cambios extremos de temperatura, anoxigénico y sin gravedad, y eso es lo que lo hace relevante”, añadió.
Fuente: The Clinic