A más de cuatro años de la emisión de su capítulo final en Netflix, el fenómeno en torno a La casa de papel se ha calmado. La actriz vasca Itziar Ituño (Basauri, 1974) lo percibe de ese modo, y no está a disgusto. Más bien, todo lo contrario: le agrada la idea de que el furor en torno a la serie española haya regulado sus decibeles y muchas veces pueda volver a disfrutar algo del anonimato de otra época de su vida. Aunque la verdad no siempre lo logra.
En abril y mayo, durante su estadía en Hornopirén –a 109 kilómetros al sur de Puerto Montt–, no consiguió pasar desapercibida. En conversación con Culto, cuenta que durante las jornadas de filmaciones los lugareños se bajaban de sus vehículos para darles sus saludos y pedirle fotos. Para ellos era Lisboa o la inspectora Raquel Murillo, el personaje al que dio vida en la popular ficción de robos millonarios que sacudió el streaming durante un lustro.
Fotos: Andrés Larraín
“Yo decía: hasta aquí ha llegado la cosa, ¡madre mía! Pero no ha sido agobiante. Al revés, ha sido placentero que la gente venga con cariño a decirte que le ha gustado tu trabajo”, señala a Culto mientras finaliza su cuarta visita a Chile y la primera a la Patagonia. En su última estadía ha podido constatar nuevamente el volumen de arrastre de la serie sobre la banda encabezada por El Profesor, aquella que incluso ha sumado un spin-off (Berlín) y un remake en Corea del Sur. Y que, como empezó a circular desde mediados de mayo –gracias a un intrigante video publicado por Netflix–, podría volver al streaming con una sexta temporada.
Eso sí, en este momento la concentración de la actriz está plenamente en la serie que lidera junto a un elenco también compuesto por Pablo Macaya, Marcelo Alonso, Sara Becker, Patricia Cuyul, Trinidad González, Pablo Schwarz, Felipe Arce, y sus compatriotas Kandido Uranga y Unai Arana.
En la historia –una creación de los productores María Elena Wood y Patricio Pereira que llegará a Chile a través de TVN y a España mediante Movistar Plus, y que se adjudicó el Fondo CNTV– encarna a Alicia, una bióloga y académica que viaja al sur para localizar a su hijo desaparecido, Noah (Unai Arana). A medida que avanza la búsqueda, comienzan a aparecer secretos familiares, conflictos humanos y peligros ligados a las redes de tala ilegal presentes en la zona.
Wood revela que pensaron en Ituño después de que la serie postulara y obtuviera los incentivos fiscales del País Vasco a producciones audiovisuales, y realizaran ajustes al origen del personaje principal (en una fase preliminar evaluaron aliarse con productores alemanes, pero esa idea no prosperó). A ella la habían visto en La casa de papel y en Intimidad, ficción de Netflix en la que encarnó a una prometedora política que sufre acoso debido a la divulgación de un vídeo sexual.
“Nos parecía que era una gran actriz, un gran talento. Y que podía asumir el peso de llevar la serie, porque realmente Alicia lleva la serie. Ella es la protagonista”, indica Wood, quien recuerda que fue Pereira el encargado de viajar hasta el set de los Robinsones, el primer proyecto que Ituño filmó en Chile (aún está pendiente de exhibición).
“Ella inmediatamente se mostró muy abierta a la posibilidad de ser parte. Para nosotros fue muy importante saber que le interesaba la historia y le interesaba el territorio donde transcurría”, asegura.
La intérprete conocía el norte, pero no había visitado el sur de Chile. “Entras en el bosque y te quedas mirando como si fueses una niña. A los árboles, a las plantitas, a lo grande que es la naturaleza allí”, destaca, reviviendo su impacto al presenciar la “inmensidad” de la zona. “El lugar te envuelve de tal manera que la introspección es inevitable y te transforma. Tiene algo transformador, meditativo. De pronto entras como en un estado de reposo, de paz, reflexivo”.
Ese punto le permite a la actriz adentrarse en una de las claves de la historia de seis episodios: “Yo diría que el entorno es el personaje principal y que a través de Alicia el espectador se va encontrando con todo ese ambiente, esa manera de vivir y esos personajes que lo habitan, que son la gente que vive allí, y las relaciones que establecen. Es una inmersión en ese bosque a todos los niveles. No es un thriller al uso, donde la acción manda, sino que te envuelve el mismo entorno y los mismos personajes hablan por sí solos”.
Wood, quien describe a la serie como un “thriller emocional”, adelanta que “es una historia sobre una madre que emprende la búsqueda de su hijo adolescente en este territorio salvaje y desconocido. Ella en ese proceso se tiene que enfrentar no sólo a las personas que habitan este lugar, que tienen una cultura, un ritmo y una manera de vivir diferentes, sino que además se le van abriendo los poros y le empiezan a aparecer sus propias culpas, sus propios miedos, y a la vez la posibilidad de cambiar eso, de transformar eso en una experiencia enriquecedora que la hace empezar a ver el mundo de una manera distinta”.
¿Vuelve La Casa de Papel?
Un día después de realizar esta entrevista, la actriz tomó un vuelo de regreso a su vuelta a su tierra natal. En el País Vasco le esperan dos semanas de rodaje junto al director Rodrigo Susarte y parte del mismo equipo chileno con el que trabajó durante este último par de meses. Se ríe ante el cambio de roles y que ahora ejercerá como anfitriona. “Vamos a ver si estamos a la altura porque el crew chileno ha dejado el nivel muy alto”, declara.
Ituño expresa gratitud hacia sus compañeros de escena. En sus palabras, Trinidad González es “una amiga para toda la vida”, Patricia Cuyul “es como mi hermana; ella es mapuche y yo soy vasca”, Sara Becker es “una gran actriz y amiga”, Felipe Arce “es un genio de la creación” y con Marcelo Alonso quedó “alucinada con su nivel de interpretación”. Tampoco se olvida de Pablo Macaya, quien fue su vecino de cabaña. “Hemos tomado onces en su cabaña”, dice entre risas. “Va a ser divertido y entretenido ver a parte del elenco, con el que hemos compartido tanto en Hornopirén, cerca de mi casa”.
Por motivos que aún le cuesta descifrar, aunque estaba a miles de kilómetros de distancia de su terruño, en el sur chileno sí se sintió en su hogar. “Había algo en la Patagonia, en esa puerta a la Carretera Austral, que me conectaba con lo mío. Mi tierra también es muy lluviosa, muy verde. Aunque el bosque es totalmente distinto, también tiene nieblas y ese aire de misterio”, sostiene.
En esta última parte del rodaje continuará resolviendo el enigma de su personaje, una mujer con un padre que siempre la observó con decepción y que ahora ha sido arrojada a una situación que la pone totalmente en jaque. “A veces creo que ni ella misma sabe quién es, y la voy encontrando. Ese ha sido el reto más grande”, apunta.
La actriz es una firme convencida de que, sin el éxito de La casa de papel, no habría venido a protagonizar Patagonia, lo que esconde el paraíso. Con esa misma seguridad lanza una promesa: “Pienso volver a Chile”.
La-Casa-de-Papel-5.jpg TAMARA ARRANZ/NETFLIX
.¿Cómo lidia con la exposición? ¿Cree que con el paso de los años ha variado el modo en que se lo toma?
Estoy en un periodo más tranquilo, pero sí, ha sido heavy. Ha sido integrar esa parte de exposición en tu vida, algo con lo que nunca había experimentado. Lo bueno es que te agarra ya con una edad en la que tienes los pies bastante en el suelo y sabes en qué consiste la vida, pero aún así no deja de ser heavy el hecho de que tu cara sea conocida a lo largo y ancho del mundo. Yo siempre he trabajado en mi tierra y he podido viajar tranquilamente de mochilera, y ahora hay cosas que ya no puedo hacer. Pero a la vez es verdad que te abre puertas a nivel profesional para experimentar otras aventuras como esta (Patagonia, lo que esconde el paraíso). Estoy agradecida al universo por todo lo que ha traído de aprendizaje, y sabiendo cuáles son las cosas importantes de la vida. Eso lo tengo clarísimo. Toda esta experiencia me ha enseñado eso, que no son las grandilocuencias ni el brillo de la lentejuela, nada de eso. Generalmente está en la gente más cercana, en la familia, en los amigos, en las experiencias positivas de la vida, en los detalles, en el tomarte un café calentito con una amiga y charlar. Esas son las cosas importantes. Después de experimentar todo este terremoto que ha sido La casa de papel, te das cuenta de eso. Es bueno tenerlo claro.
-Cree que toda esa atención la encontró en el momento adecuado.
Sí, creo que sí. No sé cómo hubiera reaccionado de más joven, no tengo ni idea. Pero ya pasados los 40, que la vida ya te ha puesto un poco en tu sitio y sabes que todo no es de color de rosa, que todo lo que sube baja y que debes tener cuidado con tu ego... Me ha tocado en un buen momento, he podido experimentar lo que es y ahí me quedo. Es verdad que no quiero vivir en una jaula de cristal, a todo lujo, pero sin poder ser libre de darte un paseo y ser tú la que observa el mundo y no que sea al revés.
-Hay muchas preguntas en torno a un posible regreso de La casa de papel. ¿Sabe algo de eso? ¿Qué puede compartir?
Me enteré por las redes mientras estaba en Hornopirén. Dije, ¿cómo que van a hacer una sexta temporada? Pensé, ¿esto es un bulo de la IA? ¿Alguien se lo ha inventado? Primero sospeché y después me llegó la información de que efectivamente se está pensando en hacer una sexta parte de La casa de papel, no una precuela.
La Casa de Papel 3 la-tercera
-¿Estaría dispuesta a sumarse a una sexta temporada?
Ahí estamos, no puedo decir más. Estamos en conversaciones, vamos a ver. También tiene que ver con fechas, tiene que ver con muchas cosas. Porque también hay otros proyectos, pero estoy agradecida de que La casa de papel relanzó toda mi carrera y que gracias a eso estoy hoy aquí en Chile haciendo Patagonia, lo que esconde el paraíso. Quién sabe si viene una sexta parte y si podré estar o no. Bueno, ahí estoy, rumiando.
-¿Pero ya ha hablado con los creadores?
No, todavía no. Falta todavía para eso. Como estoy en este proceso... Cuando termine primero lo que tengo entre manos, tendré el tiempo para dedicarle reflexión y evaluar pros y contras. Pero hay posibilidades.
Fuente: La Tercera