Para 2030, se estima que el crecimiento relacionado con la IA demandará energía adicional equivalente a las necesidades anuales de la India y la misma cantidad de agua para satisfacer las necesidades anuales de agua potable de los Estados Unidos.
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En un contexto de sequía estructural y creciente presión sobre los recursos naturales, Ecolab presentó los resultados del Ecolab Watermark™ Study 2025. Se trata de uno de los estudios de percepción sobre el uso del agua más relevantes a nivel mundial. El informe pone sobre la mesa una nueva ecuación para el desarrollo económico del país: cómo hacer crecer industrias intensivas en datos, como la Inteligencia Artificial (IA), sin profundizar el estrés hídrico.
En el caso chileno, el estudio consideró una muestra de 2.000 personas. Evaluando conciencia hídrica, confianza en empresas y gobiernos, hábitos de consumo y la relación entre agua, tecnología e Inteligencia Artificial.
El 94% de los chilenos considera el acceso a agua limpia y segura como una de sus principales preocupaciones, mientras el 64% afirma que el agua ya es escasa en el país. En este escenario, la IA aparece como una tecnología clave pero también como una nueva fuente de tensión. El 60% de los chilenos cree que tendrá un impacto positivo en la sociedad, pero el 50% percibe que el agua utilizada para impulsarla está desviando recursos que deberían destinarse a las personas. Por otro lado, el 43% considera que su desarrollo está desperdiciando agua.
Desde Ecolab sostienen que actualmente solo el 20% del agua residual industrial se reutiliza, y menos del 10% en la industria de microelectrónica. “Creemos que la solución al desafío de recursos de la IA está en la propia IA. Aplicando IA a la analítica de datos, monitoreo en tiempo real y ajustes de temperatura, creemos que los sistemas industriales de gestión del agua pueden permitir que los centros de datos utilicen menos agua que un lavadero de autos”, sostiene Christophe Beck, presidente y director ejecutivo de Ecolab.
Según este reporte, el 90% de los encuestados chilenos se declara preocupado por el medioambiente, mientras que el 65% vincula directamente el aumento de desastres naturales con el incremento del estrés hídrico. En este contexto, el agua se ha convertido en un eje central de la conversación pública sobre desarrollo, tecnología y cambio climático.
También, la encuesta deja en evidencia una brecha crítica de confianza en Chile. Mientras el 85% cree que las empresas deberían invertir en infraestructura, tecnología y políticas de reutilización para mitigar el impacto ambiental, solo el 46% considera que éstas realmente están comprometidas con conservar el agua, y apenas el 45% cree que las compañías están reduciendo, reutilizando y reciclando el recurso.
Fuente: The Clinic