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Expiración del tratado New START abre debate en países para desarrollar armas nucleares

Periodista reportando noticias

Lanzamiento de un misil intercontinental ruso desde las instalaciones de Plesetsk, en el norte de Rusia, en 2020.

Cuando una nueva carrera armamentista nuclear parece empezar entre las potencias, nadie quiere quedarse atrás. A estos últimos meses en los que Europa ha ido perdiendo confianza en Estados Unidos, se le sumó la semana pasada una fecha simbólica, pero con consecuencias bien concretas: la expiración del tratado New START, firmado en 2010, y que controlaba que las dos grandes potencias nucleares del mundo, Washington y Moscú, no desarrollaran más armas estratégicas de ese tipo.

Con esto en mente, muchos otros países, incluso aquellos que no cuentan con armas nucleares, se han empezado a plantear la necesidad de desarrollar las propias, incluso si eso implica abandonar el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP). Hasta el momento, los países con armas “estratégicas” de este tipo son nueve: Rusia, Estados Unidos, China, Francia, Reino Unido, Pakistán, India, Israel y Corea del Norte.

La Casa Blanca afirma que Pakistán está desarrollando un misil de largo alcance capaz de alcanzar a Estados Unidos. Foto: Archivo

Durante décadas, desde la entrada en vigor del Tratado de No Proliferación en 1970, la mayoría de los esfuerzos para evitar el desarrollo de armas nucleares en el mundo ha sido relativamente exitoso. Aunque tres países, India, Israel y Pakistán, desarrollaron arsenales nucleares fuera del TNP, solo Corea del Norte desarrolló la bomba en violación de sus obligaciones con el acuerdo.

El tratado no prohíbe explícitamente a las cinco potencias nucleares signatarias -EE.UU., Rusia, China, Francia y Reino Unido- adquirir más armas: solo les insta a negociar un eventual desarme global, sin un plazo fijo para ello. El pacto ha sido exitoso en general, reduciendo el arsenal nuclear global de 70 mil ojivas al final de la Guerra Fría a unas 12 mil en la actualidad, una caída de más del 80%.

Pero ahora que las dos grandes potencias nucleares, Estados Unidos y Rusia, ya no tienen obligaciones mutuas para controlar que no aumenten sus arsenales, se ve probable que otros países quieran abandonar el TNP, o sencillamente, violar sus obligaciones con este: uno de los casos más evidentes es Irán.

El presidente francés Emmanuel Macron junto al primer ministro británico Keir Starmer, en Londres. Foto: Archivo

En términos regionales, la discusión sobre aumentar el arsenal nuclear ha sido un tema frecuente entre políticos y medios europeos, que durante décadas han confiado en el poder de disuasión que las armas nucleares estadounidenses tienen, en virtud del marco de la OTAN. Sin embargo, en vista de los cambios en las prioridades de Estados Unidos, incluyendo un mayor enfoque en la región asiática y posibles limitaciones al compromiso militar en Europa, el Viejo Continente busca alternativas en seguridad estratégica.

Ya el año pasado, en julio, las dos potencias nucleares del continente, Francia y Reino Unido, hicieron público un comunicado nuclear conjunto: la Northwood Declaration, que toma su nombre del cuartel general militar británico al noroeste de Londres, donde lo anunciaron el presidente francés Emmanuel Macron y el primer ministro británico Keir Starmer.

Ambos líderes afirmaron que, por primera vez, sus países trabajarían juntos para desplegar armas nucleares si los aliados en Europa se enfrentaban a una amenaza extrema. Aunque cada uno mantendrá el control de su arsenal, ambos coordinarán la política y alinearán más estrechamente sus doctrinas nucleares. “Nuestros adversarios sabrán que cualquier amenaza extrema para este continente provocaría una respuesta de nuestras dos naciones”, dijo Starmer, de pie junto a Macron en Northwood. “No hay mayor demostración de la importancia de esta relación”.

El presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, se reúne con Keir Starmer, Emmanuel Macron y Friedrich Merz en Londres, el 8 de diciembre de 2025. PRESIDENCIA DE UCRANIA

“Paraguas nuclear”

Fuera de estos países, que ya tienen armas nucleares, en el norte de Europa hablan de un “paraguas nuclear”. Friedrich Merz, canciller alemán, declaró en un discurso parlamentario el 29 de enero: “Estamos discutiendo el desarrollo de un paraguas nuclear conjunto con nuestros aliados europeos”. Esta es la primera vez que Alemania menciona oficialmente la posibilidad de participar en el desarrollo nuclear.

Ulf Kristersson, primer ministro sueco, declaró a los medios locales dos días antes de Merz: “Estamos discutiendo capacidades nucleares con Reino Unido y Francia. Mientras los países peligrosos posean armas nucleares, las democracias sólidas también deberían poder poseerlas”, indicó, en un contexto en que Donald Trump planea reducir los activos militares estadounidenses en Europa.

En esa dirección, el periódico sueco de mayor prestigio, el Dagens Nyheter, escribió en una editorial: “Debemos discutir seriamente otras opciones de disuasión nuclear además de las de Estados Unidos”.

Desde Polonia, el primer ministro Donald Tusk declaró en un discurso parlamentario el año pasado: “Debemos asegurar las armas nucleares, las armas convencionales por sí solas son insuficientes. Podemos discutir seriamente el intercambio de armas nucleares con Francia”. En ese sentido, se espera que el “paraguas nuclear europeo” se debata con Francia (290 ojivas) y el Reino Unido (225) como núcleo, y se espera que el presidente francés, Emmanuel Macron, pronuncie pronto un discurso sobre dicho paraguas.

Imagen de una prueba nuclear en Corea del Norte, en un canal de televisión en Corea del Sur. Lee Jin-man

Al otro lado del mundo, Japón tiene también mucho que cuidar en un contexto nuclear: ya habiendo vivido el trauma atómico una vez, la discusión es particularmente delicada en el archipiélago, pero la amenaza de China, que actualmente tendría unas 600 ojivas nucleares, inquieta a los líderes en Tokio.

El desarrollo de armas nucleares es un proceso largo que requiere años de investigación y desarrollo de infraestructura. Sin embargo, el extenso programa de energía nuclear de Japón acortaría significativamente los plazos, ya que la experticia en el país ya está.

Aunque no es ley, la resolución parlamentaria de los Tres Principios Nucleares (la no fabricación, no posesión y no introducción de armas en el territorio), que apareció a finales de los años 60, ha guiado por décadas la política nuclear nipona.

Una nota de la agencia Kyodo, el pasado 14 de noviembre, cita fuentes gubernamentales y señala que cualquier cambio en los tres principios constituiría un cambio importante en la política de seguridad de Japón en línea con el “duro entorno de seguridad”. Según el informe, el gobierno japonés ve la prohibición de colocar armas nucleares dentro de su territorio como un “debilitamiento de la eficacia de la disuasión nuclear proporcionada por su aliado, Estados Unidos”.

Esta imagen, publicada por la Oficina del Ejército Iraní el 12 de enero de 2025, muestra un sistema de defensa antimisiles durante un ejercicio militar en un lugar no revelado de Irán. Foto: Archivo -

La ambición de Turquía

Considerando la tensión por el interés nuclear de Irán, Turquía también comienza a preguntarse por la necesidad de protegerse. El ministro de Asuntos Exteriores turco, Hakan Fidan, advirtió que Ankara podría verse arrastrada a una carrera armamentista nuclear si Teherán adquiere armas nucleares, argumentando que tal desarrollo transformaría la seguridad regional y generaría presión sobre los países vecinos.

En una entrevista con CNN Turk, Fidan declaró recientemente: ”Si Irán obtiene un arma nuclear, los demás no podrán permanecer indiferentes”. Añadió que el resultado no se limitaría a Irán, advirtiendo de una reacción en cadena en todo Medio Oriente impulsada por la lógica de la disuasión.

Otro país donde el desarrollo de armas nucleares ha sido un tema recurrente es Corea del Sur, donde ya desde antes de que Trump llegara a la Casa Blanca, el 70% de los entrevistados en las encuestas tendían a mostrarse a favor de esta medida. Aunque el apoyo al armamento nuclear sigue siendo significativamente menor entre las élites, como lo indica una encuesta del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), un número creciente de políticos influyentes, incluido el expresidente Yoon Suk Yeol y otros políticos conservadores, han respaldado abiertamente la idea.

En general, son los políticos del conservador Partido del Poder Popular los que apoyan esta idea, en un contexto que mira a Corea del Norte como una amenaza existencial. El año pasado, el legislador conservador Yoo Yong-won lanzó una iniciativa en la Asamblea Nacional, conocida como el Foro Mugunghwa, con el objetivo de impulsar el apoyo para adquirir la capacidad de adoptar rápidamente la energía nuclear con fines de cobertura militar. Varios políticos se han unido a la iniciativa.

La disputa en Canadá

Por su parte, desde Canadá las declaraciones de un exjefe del Estado Mayor, el general en retiro Wayne Eyre, causaron polémica en Ottawa, cuando afirmó que el país “no debería descartar sin más la necesidad de adquirir sus propias armas nucleares”, según indicaron los medios The Globe and Mail y La Press.

Rápidamente, el gobierno tuvo que referirse a los dichos, y sin más se alineó con su postura tradicional. Al ser consultado sobre estos comentarios antes de una reunión de gabinete el martes, el ministro de Defensa, David McGuinty, afirmó que Canadá no tiene “ninguna intención” de adquirir armas. “Canadá es signatario de tratados internacionales que nos excluyen, en primer lugar, y Canadá ha sido un Estado libre de proliferación nuclear durante mucho tiempo”, declaró McGuinty a la prensa.

Fuente: La Tercera

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