La estrella del pop estadounidense deslumbró en su debut en Chile con un espectáculo teatral y provocador, lleno de coreografías, dobles sentidos y grandes éxitos como “Please Please Please” y “Espresso”, consolidando uno de los momentos más comentados de la primera jornada del festival.
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En un elegante escenario blanco diseñado para parecer un penthouse del Nueva York de los años 60, se desarrolla el show de Sabrina Carpenter, una de las mayores exponentes del pop, quien en el punto más alto de su carrera hace su debut en Chile en el marco de Lollapalooza 2026.
La cantante de 26 años no se guardó nada en su primera visita a Sudamérica y trajo el mismo montaje que ha utilizado durante toda su gira. Se trata de un espacio de dos pisos que además simula ser un set de televisión, con un gigantesco “SC” que se eleva en el escenario. Todo es extravagante y está diseñado para poner a Sabrina en el centro de la atención. Su primer vestuario es un ajustado traje verde con la palabra Sabrina escrita en letras doradas.
La cantante rubia tiene un espectáculo más que aprobado: con esta misma gira ya recorrió gran parte de Norteamérica y también Europa. Carpenter es una mezcla perfecta de sensualidad, himnos pegajosos, inocencia, excentricidad y coreografías.
Una diva del pop creada en la fábrica de Disney que no tiene miedo al qué dirán ni a sacarle provecho a su figura. Todo lo que el público quiere ver e idolatra de las grandes estrellas: actitud, pero también talento.
La presentación comenzó con “Busy Woman”. Antes de aparecer en el escenario, Sabrina Carpenter se mostró en las pantallas gigantes del Cenco Malls Stage. La cantante aparece conduciendo un programa de televisión sesentero, una estética que atraviesa todo el show, desde el vestuario hasta la cuidada escenografía.
Sin importar la barrera idiomática, Sabrina Carpenter se mostró cercana con el público. Habló en inglés y dijo que estaba feliz de estar en Sudamérica. Incluso se animó con un “CHI”, que repitió varias veces durante el show, y lanzó un “mijito rico” que desató los gritos del público.
Después llegó “Taste”, uno de los momentos más celebrados de la noche, con la cantante desplegando su mezcla de pop pegajoso, actitud juguetona y coreografías precisas.
La energía se mantuvo alta con “Good Graces”, donde Carpenter volvió a apoyarse en su cuerpo de baile y en una puesta en escena dinámica que mantuvo al público completamente involucrado. El bloque cerró con “Slim Pickins”, interpretada con un tono más relajado y con tintes country-pop, mostrando otra faceta dentro del repertorio de la artista.
Luego fue el turno de “Manchild”, interpretada con la energía y el tono irónico que caracteriza varias de las canciones de Sabrina Carpenter. Uno de los puntos más especiales fue “Never Getting Laid”, presentada en formato acústico y marcando su debut en vivo. Con una puesta más íntima, Carpenter se apoyó en una interpretación cercana que contrastó con la energía del resto del espectáculo.
El show transcurre constantemente entre dobles sentidos. Sabrina Carpenter no se hace cargo de que en el público haya muchas niñas y adolescentes. Durante “Bed Chem”, las pantallas incluso advierten sobre discreción parental. No importa que gran parte de su audiencia sea joven: luego aparece recostada en una cama, vestida con un sensual pijama. Sabrina camina entre lo sensual y lo erótico sin culpa. Esa es su propuesta: usar su imagen a su favor para construir una presentación hipnótica para el público.
El tramo final del show comenzó con “Juno”, que tuvo una introducción extendida y una pequeña escena teatral en la que la Dj HorsegiirL, quien se presentó esta jornada en el Movistar Arena, aparecía siendo “arrestado”, sumando un momento de humor y dramatización antes de que la canción desatara la energía del público. Un sección clásica del show de Sabrina.
Luego llegó “Please Please Please”, uno de los momentos más coreados de la noche, donde Sabrina Carpenter desplegó coreografías precisas junto a su cuerpo de baile, reforzando el carácter pop del espectáculo.
El clima cambió con “Don’t Smile”, una interpretación más pausada y emotiva que sirvió como una especie de descenso en la intensidad del show, con Carpenter dominando el escenario en un registro más íntimo. Todo terminó con “Espresso”, uno de los grandes hits de la cantante.
Si antes Deftones desplegó un sonido pesado que hizo retumbar el Parque O’Higgins, Sabrina Carpenter fue la voz dulce de la primera jornada de Lollapalooza. El debut en Chile de la princesa del pop.
Fuente: The Clinic