Para 2030, los centros de datos que alimentan la inteligencia artificial consumirán 945 teravatios-hora de electricidad, casi el triple del consumo anual combinado de Pakistán, Bangladesh y Nigeria.
“Un costo irreversible”. Con esas palabras, expertos de la ONU alertan sobre lo que podría implicar el desarrollo de la Inteligencia Artificial, de acá al final de la década. Las estimaciones del informe del Instituto de las Naciones Unidas para el Agua, el Medio Ambiente y la Salud (UNU-INWEH), publicado este miércoles, señalan que en 2030 los data centers consumirán tres veces más electricidad que Pakistán, Bangladesh y Nigeria: 945 teravatios por hora. Estos tres países suman más de 650 millones de personas.
En términos de huella hídrica, lo que consumiría la IA sería similar a lo que hoy necesita, en términos de agua, toda la población de África Subsahariana: 1.300 millones de personas. En cuanto al uso de suelo, sería del doble del tamaño del área metropolitana de Yakarta, la capital de Indonesia: 14.500 kilómetros cuadrados solo dedicados al desarrollo de la Inteligencia Artificial.
Estas son algunas de las conclusiones del informe “Coste ambiental del uso energético de la IA: huellas de carbono, agua y suelo”. Sus autores indican que, hasta el momento, el énfasis en medir la huella de carbono de los grandes modelos de IA ignoraba tanto el agua como el suelo que consumían. El agua se usa principalmente para refrigerar los data centers y producir la energía eléctrica que consumen.
Entre los datos a considerar está que, de momento, solo se había medido la energía necesaria para entrenar a los grandes modelos, como GPT-3 y GPT-4. El tema es que esta perspectiva estaría obsoleta, ya que los modelos están “desplegados”, por lo que gastan energía sobre todo en la “inferencia”, dígase, el procesamiento continuo de las consultas de los usuarios, que representa hoy entre el 80% y el 90% del consumo de la IA en términos de electricidad.
ChatGPT procesa unos 2.500 millones de consultas al día, lo que se traduce en unos 383 gigavatios-hora al año. Si se intentara compensar sus emisiones de carbono, se requeriría 2,6 millones de plántulas de árboles durante 10 años: una superficie del tamaño de Manhattan. En tanto, la huella hídrica equivale a las necesidades anuales de agua de medio millón de personas en África subsahariana.
Hay que considerar que no todas las consultas son iguales. Una conversación típica con un chatbot consume 200 veces más energía que una simple clasificación de texto. Generar una sola imagen consume 1.450 veces más. Un video corto generado por IA puede consumir tanta electricidad como 200 mil clasificaciones de spam.
Oracle anuncia data center
El director de UNU-INWEH y líder de la investigación, el profesor Kaveh Madani, asegura que este informe “no es un manifiesto en contra de la Inteligencia Artificial”. “Es un llamado a usarla de forma responsable y a abordar sus impactos no deseados de manera proactiva, para hacerla sostenible y equitativa”, sostiene.
Respecto a uno de los problemas que indica el informe, está el tema de enfocarse demasiado en la huella de carbono. Esto, considerando que tratar de bajarla puede terminar subiendo las otras. Cambiar del carbón a la bioenergía, por ejemplo, reduce la huella de carbono en un 70%, pero multiplica la huella de agua por 30 y la de suelo por 100. “Bajo en carbono” no es sinónimo de “bajo en agua” ni de “bajo en territorio”.
“Lo que más nos sorprendió fue la frecuencia con la que las opciones que parecen más ecológicas desde la perspectiva del carbono terminan siendo peores para el agua o la tierra”, declaró Miriam Aczel, investigadora de UNU-INWEH y autora principal del informe, en un comunicado de prensa. “Si seguimos juzgando la sostenibilidad de la IA únicamente en función del carbono, podríamos pensar que las energías renovables hacen que la infraestructura de IA sea limpia, pero eso resuelve un problema a la vez que crea otros, a menudo en lugares donde no se solicitan”, indicó.
Más que Arabia Saudita
Ya en 2025, los centros de datos globales consumieron 448 teravatios-hora. Si fueran un país, serían el undécimo mayor consumidor de electricidad del mundo, por detrás de Francia y por delante de Arabia Saudita, señala el estudio.
Hyperion, el Data center de Meta.
Otro problema, indica el informe, es cómo esto afecta en los territorios donde se instalan los data centers. “La expansión masiva de la IA está creando tensiones localizadas muy desiguales. En Irlanda, los centros de datos representaron el 21% de la electricidad medida en 2023, superando a todos los hogares urbanos. El operador de la red ha paralizado nuevas aprobaciones en Dublín hasta 2028”, señala el texto.
En Querétaro, México, mientras tanto, la expansión de esta tecnología está acabando con los suministros de agua, precisamente en una zona donde ha habido sequías prolongadas. Similar es el caso de Uruguay, donde se proyectó un data center justo en una época en la que las reservas de agua dulce en Montevideo se agotaban,
A esto se le agrega la basura: la infraestructura de IA podría generar hasta 2,5 millones de toneladas de residuos electrónicos al año en 2030. La mayoría de este material sería procesado en economías de bajos ingresos con escasas salvaguardas, mientras los minerales críticos se extraen en jurisdicciones con poca supervisión ambiental.
Si aún no es suficiente con eso, también la ONU da cuenta de la manera desigual en que los países se reparten su función y sus ganancias en el desarrollo de la IA: Solo 32 países del mundo albergan centros de datos especializados en IA. El 90% de esa capacidad se concentra en dos países, mientras que más de 150 naciones carecen actualmente de acceso a computación soberana de IA.
El problema es que, precisamente, los países excluidos del desarrollo de la IA son aquellos que soportan la extracción de minerales críticos y los residuos electrónicos. Los beneficios estratégicos, en tanto, se concentran en Estados Unidos y China.
“El desarrollo concentrado de la infraestructura de IA en las zonas privilegiadas del mundo está creando una gran brecha digital que plantea profundos desafíos para el desarrollo equitativo de la IA”, declaró Tshilidzi Marwala, rector de la Universidad de las Naciones Unidas y subsecretario general de las Naciones Unidas. “La IA sin duda puede impulsar la prosperidad y el bienestar humano. Que lo haga de forma equitativa es ahora una cuestión de gobernanza, no técnica”.
Con todo, el reporte es auspicioso para el desarrollo de esta tecnología, y calcula que el mercado mundial de la IA se multiplicará aproximadamente por 25 en una década, desde los 189 mil millones de dólares de 2023 a los casi 5 billones de 2033.
La inversión empresarial en IA superó los 580 mil millones de dólares en 2025, mientras que la IA generativa por sí sola atrajo casi 34 mil millones en inversión privada.
Fuente: La Tercera