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El asado sigue siendo uno de los rituales más arraigados en Chile. Es encuentro, sobremesa larga y fuego compartido. Sin embargo, aunque la tradición se mantiene, la forma de cocinar y elegir los cortes ha cambiado. Hoy conviven la parrilla clásica con nuevas técnicas, marinados más elaborados y una apertura a distintos tipos de proteína.
En ese escenario, la pechuga de pollo ha ganado protagonismo en la parrilla. Antes vista como alternativa secundaria frente a la carne roja, ahora se prepara con marinados, cocciones controladas y cortes más gruesos que permiten mantenerla jugosa. Esto refleja un cambio en los gustos: más variedad, opciones más livianas y una búsqueda por equilibrar sabor y alimentación consciente.
Al mismo tiempo, cortes como el lomo vetado siguen ocupando un lugar estelar, pero con un enfoque más técnico. Ya no se trata solo de tirarlo a la parrilla y esperar. Hoy se habla de sellado correcto, control de temperatura y reposo de la carne para lograr mejores resultados.
Nuevas técnicas en la parrilla
Uno de los cambios más evidentes es el control del fuego. La cocción indirecta, el uso de termómetros y el manejo de zonas de calor permiten resultados más precisos. Esto ha elevado el estándar del asado, transformándolo casi en una experiencia culinaria más consciente.
Además, los tiempos de reposo se respetan más que antes. Tanto en cortes de vacuno como en pollo, dejar que los jugos se redistribuyan mejora textura y sabor, marcando la diferencia entre una carne correcta y una realmente bien lograda.
Más variedad a las brasas: pechuga de pollo y lomo vetado
El asado actual incorpora ensaladas más elaboradas, vegetales grillados y distintas proteínas. La pechuga de pollo, por ejemplo, se marina con hierbas, especias o incluso yogurt para potenciar su sabor y evitar que se seque. Esto demuestra que la parrilla no es exclusiva de los cortes grasos.
Por otra parte, el lomo vetado se valora por su infiltración de grasa, que aporta jugosidad natural. Cocinado a temperatura adecuada y cortado contra la fibra, se convierte en uno de los favoritos para quienes buscan sabor intenso sin perder suavidad.
Cambios en los gustos y en la forma de reunirse
También han cambiado las dinámicas sociales. Hoy se organizan asados más pequeños, más frecuentes y con mayor atención al detalle. Se prioriza la calidad sobre la cantidad, eligiendo menos cortes pero mejor preparados.
Además, hay mayor interés por la procedencia, la técnica y la experiencia completa. El asado deja de ser solo abundancia y pasa a ser una instancia donde se conversa sobre sabores, puntos de cocción y combinaciones.
Tradición que se adapta
El asado chileno no pierde su esencia. Sigue siendo reunión y celebración. Pero se adapta a nuevos gustos, incorpora técnicas modernas y abre espacio a cortes que antes no eran protagonistas.
Así, la parrilla refleja un cambio cultural: más variedad, mayor conciencia culinaria y un equilibrio entre tradición y renovación. Porque el fuego sigue siendo el mismo, pero la forma de usarlo evoluciona.
Fuente: The Clinic