A dos días de traspasar el Ministerio de Transportes a Louis de Grange, Juan Carlos Muñoz repasa lo que fueron los cuatro años a cargo de la cartera. Su balance personal es positivo, aunque reconoce que hubo momentos difíciles, como la polémica con el cable submarino a China, que le afectó directamente con una revocación de su visa por parte de Estados Unidos. Sin embargo, a nivel general sostiene "la idea era poder hacer todos los esfuerzos para poder entregar un sistema de transportes mejor que los del 2022, y creo que eso se ha logrado". En una de sus últimas apariciones como secretario de Estado aborda el legado de su gestión, marcado por la ampliación de la cobertura del transporte público en regiones, la electromovilidad, el fortalecimiento ferroviario, y también habla de la frustrada publicación de la Ley Uber.
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Después de asistir en Rancagua a lo que fue posiblemente su última actividad pública como ministro de Transportes previo al cambio de mando, Juan Carlos Muñoz llega a su oficina apurado. En estos días de cierre, las agendas de los secretarios de Estado están colapsadas, a la espera de traspasar el poder.
De todas formas, quien fuera uno de los pocos ministros “sobrevivientes” que se mantuvo durante los cuatro años de Gobierno del Presidente Gabriel Boric, se da unos minutos para repasar con The Clinic lo que fue su gestión. Mientras cuenta los días para retornar a la vida académica en la Universidad Católica, realiza un balance positivo de su gestión, aunque entiende que episodios como la reciente polémica con el cable chino, que derivó a la suspensión de su visa por parte de Estados Unidos, pudieron afectar en su figura y su gestión.
“Siento que ha habido un ministerio que ha estado a la altura, al menos de mis expectativas, respecto de la necesidad de transformar y mejorar las condiciones de transporte y telecomunicaciones del país, en un entendido en qué construimos sobre los que venían antes. Sin embargo, la idea era poder hacer todos los esfuerzos para poder entregar en marzo de 2026 un sistema de transportes y telecomunicaciones que fueran mucho mejores que los del 2022. Que se notara un impacto. Y creo que eso se ha logrado“, asegura Muñoz.
Si bien afirma que siempre hay materias que quedan pendientes, como seguir ampliando la cobertura de la modernización del transporte público a nivel nacional, en términos generales dice estar orgulloso de su trabajo. De hecho, su última actividad fue la presentación de 24 nuevos buses eléctricos en Rancagua. Como principal legado resalta los avances en electromovilidad, en cobertura del transporte público en regiones, y el fortalecimiento ferroviario a nivel nacional. De esto último, afirma, espera que el gobierno entrante mantenga los avances y concrete los planes establecidos por su gestión.
En cuanto al eventual legado del Ejecutivo afirma: “Mi impresión es que, en estos cuatro años, el Gobierno del Presidente Boric se va con una sensación de haber logrado normalizar y mejorar las condiciones de vida en muchos ámbitos de la sociedad, y el transporte es una de esas”.
“Me voy con la sensación de una tremenda satisfacción, de haber hecho una buena pega, haber sido muy responsable”
—Usted tenía un perfil más ligado al mundo académico antes de asumir ¿Cómo se sintió estar cuatro años en un Gobierno por primera vez, y en primera línea siendo ministro?
—Esto fue totalmente inesperado para mí. Yo no conocía al presidente Boric cuando me llamó, nunca había hablado con él. Por lo tanto, fue una decisión difícil de tomar, porque me cambiaba completamente mi trayectoria respecto a donde yo estaba. Reconozco, eso sí, que dentro de mi trayectoria académica, de alguna manera me preparando para alguna vez tener que tomar un rol como este. Sentía que el país había invertido en mí, y que si un presidente me llamaba para poder colaborar este rol, sin duda iba a tener que dar un salto al frente y decir “estoy dispuesto”. Fue difícil, creo que ser ministro exige un montón de habilidades y competencias.
—¿Volvería a ser ministro de nuevo?
—Nunca digas de esta agua no beberás. Me voy con la sensación de una tremenda satisfacción, de haber hecho una buena pega, de haber sido muy responsable, de haber actuado siempre por la mirada del bienestar de los chilenos por delante, y siempre trabajar de buena fe. Y también cuatro años fue un tiempo bien intenso para mí. Han sido años de un sacrificio grande en distintos planos de mi vida. Por lo tanto, creo que es bueno también que venga otra persona, que haya un cambio. Pero el servicio público es algo que es fascinante. Uno se acuesta en las noches con una satisfacción que es distinta.
—¿Hubiera aceptado este mismo cargo en un gobierno de otra línea política?
—No cualquiera, pero sin duda en otras líneas políticas probablemente. Porque creo que cuando tú has estudiado en el extranjero, con una beca que se llama Beca Presidente de la República, como fue mi caso, y el Presidente de la República te llama para pedirte que los apoyes y lo acompañes, tienes que tener muy buenas razones para decir que no. Para mí fue importante a la hora de aceptar la invitación que me estaba haciendo. Porque entendí que no solamente era una oportunidad de desplegar mis conocimientos, sino que al mismo tiempo responderle al país que había invertido en mí.
—¿Qué cree usted que piensan los ciudadanos chilenos de su gestión, de su figura?
—Creo que las personas han valorado mucho mi gestión. Sobre todo las personas que me han visto sin un sesgo político. En Chile tenemos hoy día, lamentablemente, dos grupos que van a aplaudir o van a pifiar cualquier cosa dependiendo de quién lo diga sin mucho análisis. La verdad es que uno tiene que concentrarse en el resto, en la gente que es capaz de poder discernir y mirar sin sesgo lo que está pasando. Y en ese grupo, siento que hay una valoración muy importante a mi gestión.
Creo que se valora, no solamente los resultados que están a la vista, sino que también se ha valorado la forma de ser autoridad. Que se ha valorado un ministro que, cuando invita a usar la bicicleta, que cuando invita a usar transporte público, lo usa en sus viajes cotidianos. Ha sido un poco incómodo sacarme esas fotos que publico, porque no es mi forma de ser, pero lo he encontrado necesario porque es importante que la ciudadanía entienda que es una invitación muy real, muy genuina.
El impacto de la controversia del cable chino en el ministro Muñoz y su familia
—En estos años también se logró posicionar como uno de los ministros con mayor aprobación dentro del Gobierno, pero termina su mandato con la polémica que surgió a raíz del cable chino ¿Cree qie este episodio afecta a su figura?
—Ciertamente afecta, porque es un elemento más de mi trayectoria en estos cuatro años. He tenido muchos momentos, momentos maravillosos, como ir a inaugurar servicios ferroviarios, buses eléctricos, un desarrollo portuario, aprobar leyes. Y también momentos duros. Momentos difíciles a veces, como, por ejemplo, enfrentar el paro de Coronel y ver cómo resolver, o enfrentar un choque de trenes. Eso es parte de mi trayectoria. Y este tema del cable chino, por supuesto, también es parte de estos cuatro años. Y mi balance tengo que hacerlo mirando todo, no solamente las cosas que fueron positivas. La satisfacción es haber trabajado siempre de buena fe, pero me he preparado siempre con honestidad y con responsabilidad ante Chile. Me voy con una satisfacción grande. Mi raya para la suma es de un balance muy positivo.
—Tengo que preguntarle a raíz de esta controversia ¿Qué fue lo que pasó realmente? Se habló de un error de tipeo de cuando se anuló el contrato en un principio ¿Realmente pasó por ahí o algo tuvieron que ver las reuniones con Estados Unidos?
—Espero que comprenda, este es un tema en el cual yo hice tres presentaciones en el Congreso, recibí muchas preguntas, respondí todas las que me hicieron los parlamentarios, y prefería quedarme con eso para ir cerrando esta etapa y pasar a otro tema. El tema ya lo he abordado lo suficiente.
—Pero en términos personales, más allá de la polémica, usted tiene una hija que vive allá. Estados Unidos habló de la revocación de su visa y de sus familiares ¿Cómo le afectó esto? ¿Ha tenido repercusiones?
—Es algo muy doloroso. Porque ya me parece complicado y duro una decisión como esa sobre mi persona, que, en mi opinión, la encuentro injusta, bastante arbitraria. Pero, por último, es parte de mi decisión de haber tomado este rol. Pero cuando las sanciones le llegan a tu esposa, a tus hijos, eso toma otra dimensión. Por tanto genera un gran dolor. Por suerte tengo una familia que me apaña mucho, que entiende que tiene un papá que se está sacando la mugre por el país, que está contento de eso y que todos están muy orgullosos de lo que he hecho hasta acá.
—¿Y en el caso de su hija, cuál es su escenario?
—El escenario de ella en particular es menos negativo. Yo estudié en California, en mis estudios doctorales, y ella nació en ese período. Por lo tanto, ella tiene nacionalidad norteamericana, por lo que no tiene que acudir a una visa.
—O sea, no debería tener problema.
—Pienso que no.
Ley Uber y las expectativas de su reemplazo: “Estoy seguro de que para la nueva autoridad también es importante cerrar este proceso”
Una de las materias que quedaron pendientes de la gestión de Juan Carlos Muñoz en Transportes fue la promulgación de la Ley Uber. Aprobada en abril de 2023 en el Congreso, hoy el ministerio informó que la publicación de su reglamento quedará oficialmente en manos del futuro gobierno.
Si bien afirma que les hubiese gustado promulgarla, entienden que hay que ser responsables.
“Estoy tranquilo, porque muchos de los procesos del Ministerio de Transportes son proyectos de Estado que trascienden administraciones. Esto es algo que me hubiese encantado poder cerrar esta administración, sin embargo, lo va a tomar una siguiente y seguir adelante. Estoy seguro de que, a pesar de los distintos enfoques respecto a algunas apreciaciones sobre lo que hay que regular, para la nueva autoridad también es importante cerrar este proceso. Cerrar el ciclo y poder finalmente regular una industria que urgentemente lo necesita”, afirma.
—¿Fue un fracaso la gestión de esta ley?
—Es importante que el público entienda los procesos asociados a la Ley. Esta es una Ley que nos tomó diez años de discusión en el parlamento. Para nosotros fue prioritaria, porque viene a regular un subsistema de transporte que está operando en nuestro país, que emplea decenas de miles de personas, que son centenares de miles o millones los que ocupan a diario, y que exige una regulación pronta, sobre todo en línea de la mejor información y la mayor seguridad para todos los actores. Es algo urgente, y nosotros por esa urgencia logramos aprobarla dentro del 2023. Ahora, para que realmente esté operativa, nos exigía dos cosas, sacar un reglamento y desarrollar una plataforma. Estas cosas no son cosas rápidas de hacer. (…) El camino ha sido menos expedito de lo que yo quisiera en ese ámbito.
“En ese contexto, nosotros no hemos publicado el reglamento porque no teníamos todavía la plataforma. Y me pareció que lo correcto, lo responsable con la autoridad siguiente es que todavía no publiquemos el reglamento porque la plataforma no está lista. Poner ese pie forzado a la autoridad siguiente no pareció justo. A pesar de las muchas ganas que tenía de cerrar este ciclo completo en este período, va a ser la próxima autoridad la que va a tener que publicar el reglamento cuando la plataforma que está en desarrollo esté lista. Están los elementos para que eso sea relativamente pronto”.
—Con el futuro ministro De Grange tuvieron conflictos durante su carrera académica ¿Lograron cerrar esa etapa?
—Hemos tenido diferencias con Louis, algunas de ellas han sido de público conocimiento. Yo he tratado de siempre enfrentar esto de una manera respetuosa. Que las diferencias no se transformen en descalificaciones, sino que se queden en el plano más bien técnico, y me encantaría poder tener una relación más fluida que creo la estamos construyendo. Hemos tenido varias reuniones, él ha sido receptivo, y tuvimos una muy buena reunión bilateral. He estado informándole anticipadamente al futuro ministro de los temas que son más relevantes. (…) Todos esos gestos de confianza también van permitiendo construir una relación que tanto él como yo queremos sea el más fluido posible.
—¿Tiene buenas expectativas de su mandato?
—Sí. Me encantaría que le fuera bien, que el ministerio siga respondiendo a los requerimientos y necesidades que tienen en el ámbito de transporte y telecomunicaciones los chilenos y chilenas. Este es un país que necesita ese nivel de avance, y hay gente muy comprometida. Veo con satisfacción que hay muchas personas en el equipo de ahora que el nuevo ministro ha decidido mantener, que son profesionales de carrera muchos de ellos, y que van a permitir darle cierta continuidad a algunas políticas que están en desarrollo. Es difícil cerrar así, como que todos los proyectos terminan el 11 de marzo. Hay muchos que tienen que continuar, porque, si no fuera así, sembraríamos mucho menos. Tenemos que seguir sembrando, entendiendo que no necesariamente vamos a ser nosotros los que van a cosechar.
Fuente: The Clinic