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Diputado Durán (RN) y Colonia Dignidad: “La decisión del Gobierno se debe mirar con más profundidad que solo avanzar o frenar. Este no es un terreno cualquiera”

Periodista reportando noticias

El subjefe de la bancada de Renovación Nacional marca un contrapunto con la decisión del ministro de Vivienda, Iván Poduje, sobre frenar el proceso de expropiación de esos terrenos, a iniciativa de la administración anterior de Gabriel Boric. "El desafío del Gobierno es no transformar esto en una señal de frialdad o de desconexión, ahí se abre un flanco político innecesario", dice el legislador.

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El subjefe de la bancada de diputados de Renovación Nacional, Eduardo Durán, marca un contrapunto con las últimas decisiones y declaraciones otorgadas por el ministro de Vivienda, Iván Poduje, quien el pasado domingo en La Tercera comunicó la decisión de revocar el proceso de expropiación de las 117 hectáreas donde se ubicaba Colonia Dignidad.

Se trataba de un proyecto emblema de la administración de Gabriel Boric que tenía el objetivo de establecer un sitio de memoria. El ministro Poduje, no obstante, declaró que dictarán un decreto para revocar el plan original.

Al respecto, el diputado Eduardo Durán —integrante de la comisión de Hacienda de la Cámara y estudiante de arquitectura en la Universidad Gabriel Mistral— llama a revisar con mayor cautela una medida como esa y enfatiza que el ministro de Vivienda también debe responder a las labores relacionadas al urbanismo.

“El desafío es no transformar esto en una señal de frialdad o de desconexión, ahí se abre un flanco político innecesario”

—¿Cómo toma el anuncio del ministro respecto de reversar la expropiación de Colonia Dignidad? ¿La comparte?

—Creo que es una decisión que hay que mirar con más profundidad que una simple dicotomía entre avanzar o frenar. Desde el punto de vista fiscal y jurídico, es evidente que el Estado no puede embarcarse en procesos de expropiación sin tener absoluta claridad de costos, alcances y consecuencias. Pero al mismo tiempo, esto no es un terreno cualquiera: hay una dimensión histórica, simbólica y de reparación que no puede quedar fuera de la ecuación.

El desafío del Gobierno es no transformar esto en una señal de frialdad o de desconexión, porque ahí se abre un flanco político innecesario. Se puede ser responsable en el uso de los recursos públicos y, al mismo tiempo, hacerse cargo de la carga histórica del lugar. Esa es la línea que hay que cuidar.

—Desde Alemania dicen que sigue siendo importante avanzar en materia de reparación.

—Es entendible que desde fuera de Chile exista una expectativa respecto de cómo el Estado aborda este tipo de situaciones. Hoy día los estándares internacionales en materia de memoria y reparación son exigentes, y Chile no puede quedar al margen de eso. Pero hay que ser claros, avanzar no significa hacerlo de cualquier manera.

Hay que agregar que el ministro no es solo ministro de Vivienda, es ministro de Vivienda y Urbanismo. Y eso significa que no solo tiene que responder al déficit habitacional, sino también hacerse cargo de cómo construimos ciudad, cómo integramos memoria, espacio público y calidad de vida en el territorio.

Desde la arquitectura, el urbanismo justamente trata de eso, de cómo el espacio físico refleja decisiones políticas. Un memorial, un parque o una intervención urbana no son gastos superfluos si están bien diseñados, son parte de cómo una sociedad ordena su historia y proyecta su convivencia. Por eso, debemos evitar la discusión oponiendo vivienda versus otras iniciativas, el desafío es integrar. Se puede tener una política habitacional robusta y, al mismo tiempo, tener una mirada urbana que incorpore memoria, identidad y cohesión social.

—¿Cómo evalúa el desempeño del ministro de Vivienda en estas semanas?

—El ministro llega a una cartera que venía con un nivel de dispersión y desorden importante en la gestión anterior, donde se anunciaban muchas cosas pero con baja capacidad de ejecución real. Y en ese contexto, lo primero que ha hecho es ordenar, priorizar y volver a poner el foco en resultados concretos, lo que es una buena señal.

Dicho eso, el desafío ahora es dar un segundo paso, que es conducir el desarrollo urbano. Y ahí el rol del ministerio es más amplio, porque hay que ir más allá de reducir el déficit habitacional, debemos plantearnos cómo construimos ciudad con sentido, integrando calidad de vida, planificación y cohesión social.

El diputado Durán ha participado de los comité político ampliado de La Moneda como subjefe de bancada de RN. Foto: Agencia UNO

“La responsabilidad fiscal no puede confundirse con reducir la política urbana”

—El ministro Poduje recibido críticas por su estilo frontal y por rechazar proyectos como parques o ciclovías. ¿Se puede justificar esto por el presupuesto?

—Venimos de una etapa donde muchas veces se prometieron proyectos sin sustento financiero claro, y eso terminó generando expectativas que después no se cumplieron. En ese sentido, es positivo que hoy haya una mirada más responsable desde el punto de vista fiscal. Pero esa responsabilidad no puede confundirse con reducir la política urbana.

Desde la arquitectura sabemos que el espacio público bien diseñado no es un lujo, es parte de la solución. Por lo tanto, más que descartar proyectos, el desafío es priorizarlos bien, hacerlos viables y asegurar que tengan impacto real. Ahí es donde se juega una buena gestión y por lo mismo, el cómo comunicamos las prioridades es clave para el éxito de la gestión.

—El ministro dijo que su trabajo es construir casas. ¿Es una declaración desafortunada?

—Entiendo perfectamente el sentido de la frase, porque el déficit habitacional es urgente y venimos de años donde no se avanzó al ritmo que el país necesitaba. En ese contexto, poner el foco en vivienda es correcto.

Pero el ministerio no es solo vivienda, es vivienda y urbanismo. Y eso implica una responsabilidad mayor: construir barrios, ciudad y calidad de vida. La política habitacional no puede ir separada del entorno urbano. Si no hacemos ese cruce, corremos el riesgo de repetir errores del pasado, donde se construía mucho, pero sin integración ni planificación.

—¿Debiera cuidar su estilo en pos del avance de los proyectos relacionados a su cartera?

—El ministro tiene algo que es valioso hoy y que la gente agradece, la claridad para tomar decisiones y decirlas de frente, y eso contrasta con una gestión anterior que muchas veces evitaba definiciones y terminaba diluyendo las políticas. Ahora bien, en política pública no solo importa qué se hace, sino cómo se construyen los acuerdos para hacerlo viable. Y en una cartera como Vivienda y Urbanismo, donde confluyen intereses sociales, territoriales y presupuestarios, la conducción requiere firmeza, pero también capacidad de integrar miradas. Ese equilibrio es el que permite que los proyectos no solo se anuncien, sino que efectivamente se concreten.

Fuente: The Clinic

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