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“Coaching” con asesores, estudio de parlamentarios y pedir una sesión pública: la estrategia de Eduardo Cerna para enfrentar al Congreso

Periodista reportando noticias

El director de la PDI, Eduardo Cerna, había quedado en una difícil situación luego de que el Presidente José Antonio Kast indicara que la salida de la prefecta Consuelo Peña fue una decisión de la institución y no de la ministra de Seguridad. Ante esto, el jefe policial se preparó con su equipo estrecho de asesores para enfrentar el difícil interrogatorio político con el objetivo de zanjar la controversia y evitar una nueva escalada. Si bien apaciguó la tensión en la Cámara, la diputada Pamela Jiles planteó que el tema seguirá las próximas semanas y que se requerirá una sesión secreta, pues–entiende–que las verdaderas razones del llamado a retiro están vinculados a temas de seguridad nacional.

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“La mentira siempre se pisa la cola”. Es una metáfora que empezó a rondar a medio día en los pasillos de la Cámara de Diputados. No sólo lo pensaban los asesores sino que también algunos parlamentarios de oposición pertenecientes a la Comisión de Seguridad y que hoy esperaban la comparecencia del director de la PDI, Eduardo Cerna, para que explicara por qué cursó el retiro de la prefecta Consuelo Peña, entonces tercera antigüedad de la policía civil y jefa Nacional de Inteligencia y Crimen Organizado.

Faltaban cuatro horas para que llegara el jefe policial, pero el nerviosismo y ansiedad ya se apoderaba de la Corporación. En los subgrupos de conversación, no había otro tema: ¿Qué es lo que haría el director Cerna? Respaldar los dichos de la ministra Trinidad Steinert y el Presidente Kast, quienes indicaron que la salida de Consuelo Peña había sido una decisión de la PDI o aceptar que el llamado a retiro había sido petición de la exfiscal regional por haber removido al prefecto Mauricio Fuentes–muy cercano a Steiner–y su equipo en medio de los operativos que desarticuló un brazo de la mafia china en Iquique en enero pasado.

Otro tema que se dialogaba era si la sesión se declararía secreta. Una posibilidad altamente probable, pues en las explicaciones que podría usar Eduardo Cerna podría haber información sensible y reservada que no podría darse a conocer a la opinión pública.

El director de la PDI, Eduardo Cerna, les dijo a los diputados que todas decisiones pasaban por él.

“Si dejan la pelota botando, van a perder”, comentó un diputado opositor para advertir que la PDI no podía dejar dudas en su intervención. Por otro lado, la bancada republicana, que tiene varios miembros en la comisión, incluido al presidente de la instancia–Cristián Araya–se mantuvo en silencio todo el fin de semana para no interferir con el diseño de La Moneda.

En medio de la espera, otro parlamentario insinuó a modo de ejemplo que Luis Cordero siempre “evadió”, pero parecía que estaba todo bajo control en alusión a los interrogatorios que realizaban los diputados de derecha en momentos complejos como el que afecta a la ministra Steinert.

“Me da lata, porque es un buen director y ha tenido que asumir este tema que es político”, zanjó ese parlamentario, en medio de El Pensador, lugar donde se realizan las conferencias de prensa a diario.

Dar por terminado el impasse: el objetivo del director Eduardo Cerna

Casi dos semanas pasaron desde que la ministra de Seguridad, Trinidad Steinert, fue citada a la Cámara para explicar la salida de Consuelo Peña, a raíz de un oficio reservado que ella envió al director Eduardo Cerna, el 13 de marzo pasado, a 48 horas de haber asumido en el cargo. El objetivo de la secretaria de Estado era conocer por qué habían removido a cuatro funcionarios de la Brianco (unidad de crimen organizado y drogas) de Iquique, que estaban investigando un caso en el que ella había intervenido como fiscal regional antes de renunciar para dar el salto al Gobierno del Presidente José Antonio Kast.

“No tengo rencillas con nadie” y que “la decisión había sido de la PDI” fueron parte de las explicaciones, que no dieron por terminada la controversia. Al revés, los parlamentarios de oposición no quedaron conformes con los argumentos, por lo que determinaron que el próximo invitado a la comisión de Seguridad debía ser Eduardo Cerna.

Así, se le cursó la citación con cinco preguntas claras: 1) las razones para efectuar el llamado a retiro de la subdirectora de Inteligencia, prefecto Consuelo Peña; 2) las circunstancias; 3) el mecanismo que se usó para notificar el retiro; 4) las personas que participaron en la decisión, y 5) el estado de la institución en el marco de la disminución del 3% anunciada por Hacienda.

Con este campo de acción, los asesores del director Eduardo Cerna comenzaron a preparar la intervención de la máxima autoridad policial. Además de estudiar a los parlamentarios para anticipar preguntas que podrían romper el esquema, también sometieron al “jefe” a un intenso coaching de preguntas para prepararlo ante la “intensidad” parlamentaria.

Conocedores de ese proceso cuentan que en algunos momentos el director Cerna se molestó por la “rudeza” aplicada, pero entendió que era para soportar la presión que se podía generar en la comisión de Seguridad, en el que algunos incluso estaban pidiendo la renuncia de Trinidad Steinert.

Tras delinear los argumentos jurídicos que se expondrían para “avalar” la postura definida por La Moneda–y superiores jerárquicos–, acordaron con su equipo no pedir, por parte de la PDI, que la sesión sea declarada secreta, pues no “había nada que esconder” y el llamado a retiro fue una opción usada “exclusiva” del director: a oficiales con más de 30 años de servicio se les puede sacar sin una argumentación jurídica. Ante esto, Consuelo Peña tenía más de 36 y le quedaban dos años como máximo.

La avanzada, las preguntas y el rol de Pamela Jiles

A las 13.43, llegó la primera avanzada del director Eduardo Cerna a Valparaíso. Tras revisar las salidas de evacuación y la sala 313, donde se desarrollaría la comisión, comenzaron a avisar que el jefe de la PDI no hablaría al llegar y que a la salida lo haría si es que quedaba algo pendiente.

En medio de eso, personal de la Corporación colocó un mueble con casilleros. Una señal inequívoca que la cita podría ser secreta, pues en ese armario se dejan los celulares de los asistentes para evitar filtraciones y grabaciones de materias vinculadas a Inteligencia.

La tensión subía. El noticiario que se hace en vivo de la propia Cámara de Diputados para informar las diferencias actividades, ya advertía que sería una jornada “intensa” por la visita de Eduardo Cerna. Los comentarios de las dos conductoras parecían una suerte de arenga para una oposición que le ha costado acomodarse a su nuevo rol.

A pesar de esa carencia, algunos políticos más experimentados han intentado ordenar. Por ejemplo, la exministra de Interior, Carolina Tohá, postuló en hoy en la radio que el tema Steinert–Cerna es un tema “político” y que al director de la PDI se le está “haciendo explicar algo que la ministra de Seguridad no quiso aclarar”.

En el entorno de Eduardo Cerna lo saben. Hay molestia por el manejo de esta situación y el poco aprecio a la función policial. Pero no tienen dudas de que tienen que cerrar filas con La Moneda para dar por terminado el conflicto.

“Seguir con esto abierto no es una ganancia para nadie”, indicó una fuente policial.

A las 15.53, el director Cerna entró a la comisión en medio de una alta presión mediática. Venía tranquilo, con su rostro relajado y con la sensación que había preparado el “interrogatorio” político.

Saludo uno a uno a los integrantes y comenzó: primero leyó un breve escrito que había preparado para responder a las cinco preguntas enviadas. En esa intervención dejó claro que las “decisiones en la Policía de Investigaciones las toma él” como ha sido en los dos años que lleva el mando.

Explicó, con un tono firme, que no es anormal cambiar el alto mando en fechas distintas. Incluso, dijo que 48 oficiales generales habían sido llamado a retiro y que 16 de ellos en contextos distintos a la conformación del alto mando.

Luego, vino el ciclo de preguntas complejas.

Si bien esperaba que los diputados oficialistas respaldaran su intervención, estaba preparado para la rudeza de parlamentarios como Jaime Araya (PPD) y Raúl Leiva (PS). Y así fue. Ambos presionaron al jefe policial con sus preguntas. El primero le preguntó directamente si la ministra Steinert había incidido en la salida de Peña, mientras que el segundo indicó tener una diferencia de opinión en con sus argumentos, pues sentía que la decisión de dar el curso a un retiro de un alto mando necesita justificarse “legalmente”.

En el equipo de Eduardo Cerna hubo preocupación al detectar que varios diputados, ajenos a la comisión, entraron a la sala 313 para realizar sus preguntas. Fue el caso de Pamela Jiles, quien deslizó que el tema no se zanjaba hoy y que entendía que debería haber una próxima citación para que Cerna entregue la verdadera razón de la salida de Consuelo Peña pero en un marco de “secreto” porque la respuesta afectaría a la seguridad nacional.

En medio de la intervención de la diputada del PDG, comenzó a sonar la alarma que advertía que la sesión de sala estaba por empezar. Por ende, casi no quedaba tiempo para una respuesta del director de la PDI a las varias realizadas.

Por lo mismo, el presidente de la instancia, Cristián Araya, terminó el ciclo y le entregó la palabra al jefe policial.

“Presidente por su intermedio”, dijo Cerna a los parlamentarios: no podía referirse al oficio reservado, pues esa discusión estaba en Contraloría, donde habían enviado todos los antecedentes.

Mientras que sobre las conversación que tuvo con la ministra Trinidad Steinert tampoco estaba autorizado a dar cuenta: “Todo lo que yo hable con diputados y ministros está en el marco de la reserva”, dado que abarca materias de inteligencia y diseño de combate al crimen organizado.

Pero insistió, para cerrar, que el llamado a retiro lo efectuó en el marco de sus facultades como director de la PDI.

Aprovechando el fin del tiempo y el llamado a la sesión de sala, el diputado Araya tocó la campana y dio por terminada la sesión. Una especie de salvavidas para el director de la PDI, pero más enfocado en su ministra de Seguridad.

¿Habrá zanjado la controversia? Bastante, para bajar la presión sobre Steinert que fue incluida–estratégicamente– en la delegación presidencial que inició una visita oficial a Argentina.

Pero con una oposición que seguirá insistiendo por más respuestas en los próximos días.

Fuente: The Clinic

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