Aunque no son el eje principal de la historia, la Casa Targaryen tiene un rol preponderante en El caballero de los Siete Reinos. Ausentes durante el primer capítulo de la serie de HBO, ganan relevancia una vez que llegan a Ashford, el pueblo que acoge el torneo de justas en el que desea participar Ser Duncan el Alto (Peter Claffey), el heroico pero novato protagonista de la historia.
Pero los Targaryen no son los Targaryen que recordamos. A diferencia de lo que ocurre en House of the dragon, no están en medio de una guerra civil y no cuentan con las feroces criaturas que le otorgaban una ventaja descomunal frente a cualquier adversario de Westeros que osara retarlos.
Fotos: HBO
“Esta familia se encuentra en una situación muy inestable. Han perdido su arsenal nuclear: ya no tienen dragones. Sólo tienen la reputación de ser crueles y despiadados. Lo único que realmente tienen en su arsenal es miedo”, señala Bertie Carvel en videollamada con Culto desde Berlín, donde llega a promocionar el lanzamiento del nuevo spin-off de Game of thrones.
El actor británico encarna al príncipe Baelor Targaryen, probablemente el más decente de todos los miembros de su dinastía (al menos en este momento de la línea temporal). Mano del Rey y heredero al Trono de Hierro, es receptivo con Dunk durante su singular primer encuentro.
“Todos los personajes son muy ricos, son muy reales, y nada es lo que parece a primera vista. Así que, para darle profundidad al personaje, tienes que mantener al público alerta sobre si es un buen tipo o un mal tipo. Supongo que él es un historiador. Y ese es un momento en el que intenta averiguar cómo ayudar a este idiota que se le ha presentado”, indica Carvel, quien compara a su personaje con un gorila de espalda plateada, un primate “que podría envolverte con sus brazos o arrancártelos”, apunta.
También destaca que comparte pocas similitudes con los otros miembros de su linaje. “Los Targaryen se proyectan como una especie de señores dragón y una familia de oscuridad despiadada, fría, reptiliana y draconiana. Sus colores son el negro y el rojo. Este personaje que interpreto es simplemente un hombre. Nació en esa familia, y como cualquiera de nosotros que nace en una familia, hay que situarse dentro de ese esquema. Y él no es realmente nada de eso. Viste esos colores, puede pintar con esos colores, y sí, creo hay acero en el hombre, pero también hay bondad, amor, honor, verdad, honestidad, nobleza y un profundo sentido del deber, lealtad, valentía y coraje; todas estas virtudes que yo personalmente valoro. Eso me interesa, y esa es una de las cosas que me atrajo del papel. Me interesa la banda ancha. No me interesa tanto interpretar personajes que podrías describirlos, como seguro me pedirán que haga más tarde, en tres palabras”.
Actor de televisión y teatro, el intérprete se mostró encantado con el material que le ofrecía El caballero de los Siete Reinos, la oportunidad de hincarle el diente a una historia que se distingue de Game of thrones o de House of the dragon.
Steffan Hill
“Una de las cosas que más me gustó de Game of thrones es que constantemente te equivocas sobre dónde se sitúa el protagonismo. Se parece mucho a nuestro mundo, en el que no deberías apegarte demasiado a tus héroes porque el mundo es inestable e impredecible, y podrían ser atropellados. Pero en este rincón de Westeros.. Me encantó descubrir que el heroísmo todavía puede existir en un mundo de cinismo implacable. Todavía existe la bondad y los campeones, y esa es una historia que quiero ver hoy. Quiero creer que en este mundo cada vez más oscuro todavía existe la bondad, y todavía hay espacio para el heroísmo y la verdad”.
Sentido del deber
Bertie Carvel se enamoró del proyecto en el momento en el que leyó Baelor entra al Torneo de los Siete y se une al equipo de luchadores de Ser Duncan el Alto. Incluso si significa irritar a su hermano y rivalizar con su sobrino, decide ponerse del lado de quien defiende a los inocentes.
“Aplaudí y lloré”, cuenta sobre el instante en que llegó a esa parte del guión. “Cuando veo ese episodio y suena la melodía familiar, siento todo lo que sentí en el avión a Belfast cuando estaba rodando otra cosa y me enviaron estos guiones y los devoré de un tirón. Y luego fui a leer las novelas cortas en las que se basaban y me encantó lo fieles que eran en cuanto al tono”, agrega.
Ese pasaje del cuarto episodio fue un instante celebrado por el público que ha seguido la serie desde mediados de enero (ojo, spoilers a continuación). Pero probablemente Baelor quedará en el recuerdo de los espectadores por la cruel oposición entre lo que representaba y su fatídico final.
A más de un mes de la emisión del quinto capítulo, es cauto cuando se trata de hablar del desenlace de su personaje. Simplemente, con una sonrisa de resignación, dice: “Una vez que estás muerto, estás muerto. No tengo que pensar en el episodio seis”.
Sí se abre a reflexionar sobre la contradicción que atraviesa a su rol. “Creo que Baelor es un pensador y dedica gran parte del día a pensar en qué tipo de rey será. Y creo que eso le inquieta. Creo que le gustaría ser un buen rey, sea lo que sea que eso signifique. Pero creo que es realista y pragmático, y sabe que ser bueno en un mundo que no valora la bondad es algo muy, muy difícil. Es un mundo inestable. Es muy parecido al nuestro. Digo, si supieras que algún día te convertirás en jefe de Estado, Dios, no dormirías, ¿verdad? Así que tiene el peso del mundo sobre sus hombros”.
“En esencia, este es un buen hombre que aspira a ser un buen rey, cuya única arma es su reputación de crueldad. Es interesante. Hay una especie de claroscuro, si se me permite usar esa palabra. Sabe que necesita ser temido para ser un gobernante eficaz, pero prefiere ser amado. Y ese es un punto de partida magnífico y dramático”, afirma.
“¿Cómo gobiernas con justicia en un mundo que no parece valorar la bondad? En un mundo duro de hierro, lluvia y barro, ¿cómo se transmiten la bondad, la verdad, el heroísmo y la caballerosidad? (...) En un mundo que parece recompensar el cinismo, ¿cómo puedes vivir con rectitud? Sí, son buenas preguntas”, expresa, para luego soltar una mueca y decir: “Es sólo una serie de televisión”.
Son interrogantes que definitivamente quedan girando después de la emisión del penúltimo capítulo de la serie, uno de los puntos más altos de toda la franquicia creada por George R. R. Martin. Bertie Carvel llega hasta aquí, pero su huella no se borrará con facilidad.
Fuente: La Tercera