El Aston Martin Vantage Roadster y el Vantage S llegan simultáneamente al mercado chileno con precios desde USD 310.000, planteando una disyuntiva de lujo entre el cielo abierto y la velocidad máxima.
Compartir
El Aston Martin Vantage Roadster aterrizó en Chile junto al Vantage S, y la cifra que resume mejor la magnitud del evento no es el precio ni la potencia: es el tiempo. Seis coma ocho segundos. Ese es el tiempo que tarda el techo eléctrico del Roadster en replegarse o desplegarse por completo, incluso con el auto en movimiento hasta 50 km/h. En ese intervalo breve y calculado, la marca británica condensa lo que lleva décadas construyendo: la idea de que el rendimiento y el placer sensorial no son fuerzas antagónicas.
Aston Martin Santiago presentó ambos modelos en el país en un lanzamiento conjunto que supone, en términos de portafolio, la apuesta más alta de la marca en el mercado local. El Vantage S ocupa el escalón superior de la línea en términos de potencia bruta, mientras que el Aston Martin Vantage Roadster amplía la experiencia hacia la conducción a cielo abierto sin ceder un milímetro en las prestaciones del Coupé base. Que ambos lleguen el mismo día no es casual: es la declaración de una estrategia.
Vantage S: quince caballos que cambian la lectura del modelo
Antes de analizar el Roadster en profundidad, conviene entender qué aporta el Vantage S a la ecuación. Su motor V8 biturbo de 4.0 litros extrae ahora 680 cv a 6.000 rpm, frente a los 665 cv del Coupé y el Roadster estándar. La diferencia de 15 cv podría parecer marginal en un automóvil de esta clase, pero Aston Martin no se limita a sumar caballos: recalibra el acelerador electrónico, ajusta la geometría de la suspensión, endurece la rigidez estructural y añade un alerón trasero de ancho completo que genera 44 kilogramos adicionales de carga aerodinámica a velocidad máxima, elevando la carga total a 111 kg.
El resultado es un 0 a 100 km/h en 3,4 segundos y los 200 km/h en 10,1 segundos, manteniendo la velocidad punta de 325 km/h. Números que, por sí solos, ya ubican al Vantage S entre las referencias absolutas del segmento de deportivos de motor delantero. La letra S, que en la historia de Aston Martin siempre ha designado las versiones más radicales, vuelve aquí cargada de significado.
El habitáculo refuerza ese mensaje con bordados “S” en los asientos realizados con más de 2.500 puntadas, una elección que podría leerse como un exceso decorativo, pero que en realidad habla del tipo de comprador al que apunta la marca: alguien que quiere que cada detalle cuente una historia.
El Aston Martin Vantage Roadster: descapotable sin concesiones
La pregunta que siempre persigue a un descapotable de alta gama es si la apertura del techo implica una rebaja implícita en el comportamiento dinámico. Con el Aston Martin Vantage Roadster, la respuesta es más matizada que un simple no.
El modelo fue desarrollado en paralelo con el Coupé, no derivado de él, lo que permitió a los ingenieros diseñar la estructura de aluminio con refuerzos específicos sin tener que compensar debilidades heredadas. El aumento de peso resultante es de apenas 60 kg sobre el Coupé, cifra que incluye el sistema del techo y todos los refuerzos estructurales. La distribución de masa se mantiene en 49:51 entre ejes, parámetro crítico para la neutralidad de comportamiento en curvas.
El sistema de suspensión replica la lógica del Coupé: doble horquilla delantera, eje trasero multibrazo y amortiguadores adaptativos Bilstein DTX con configuración específica para este carrocería. Los frenos carbonocerámicos de 410 mm están presentes, al igual que los neumáticos desarrollados junto a Michelin para condiciones secas y húmedas. El diferencial electrónico trasero y el sistema Active Vehicle Dynamics completan una plataforma técnica que el Roadster comparte sin abreviaturas con su hermano cerrado. La aceleración de 0 a 100 km/h en 3,6 segundos y la velocidad máxima de 325 km/h confirman que el techo retráctil no es el punto débil del modelo.
La ingeniería del techo como argumento de venta
El techo de configuración “Z-fold” es uno de los desarrollos técnicos más destacados del nuevo Aston Martin Vantage Roadster y merece análisis propio. Su arquitectura en plegado múltiple permite que la capota se recoja en un volumen reducido sin afectar el espacio interior ni comprometer las líneas del vehículo cuando está guardada. Las ocho capas de aislamiento acústico garantizan que, con el techo cerrado, los niveles de ruido a bordo sean comparables a los del Coupé, un dato técnico que convierte al Roadster en un GT viable más allá del uso estacional.
Que el mecanismo opere hasta 50 km/h en movimiento lo posiciona, según el fabricante, como el más rápido del mercado en su categoría. En términos de usabilidad cotidiana, eso significa que el conductor no necesita detenerse para reaccionar ante un cambio de clima inesperado, detalle menor en el papel pero determinante en la experiencia real de uso.
Precio, personalización y el mercado chileno
Ambos modelos se ofrecen en Chile desde USD 310.000, precio que los sitúa en la franja más alta del segmento de deportivos de lujo disponibles en el país. Aston Martin Santiago, concesionario inaugurado en 2010 como el primero de la marca en Sudamérica, gestiona una cartera de clientes que entiende ese precio como punto de partida, no como valor final.
El programa “Q by Aston Martin” permite configuraciones completamente a medida, y en el caso del Roadster, las variables incluyen colores de carrocería, terminaciones del techo, diseños de llantas de 21 pulgadas y colores para las pinzas de freno. El Vantage S, por su parte, ofrece interiores en cuero semi-anilina y combinaciones bitono, con un selector de modos de conducción anodizado en rojo o plata que actúa como eje cromático de toda la cabina.
Lo relevante del lanzamiento simultáneo no es solo la amplitud de la oferta, sino lo que revela sobre el mercado local: hay en Chile un segmento de compradores con voluntad y capacidad para adquirir dos interpretaciones distintas del mismo auto de alto rendimiento. Uno orientado al placer sensorial y la experiencia al aire libre; el otro, a la expresión más concentrada y radical del rendimiento. Aston Martin llega con ambas respuestas a la vez, y deja la decisión a quienes pueden permitírsela.
Fuente: The Clinic